Manual de lucha. Foto: Sergio Morales
Manual de lucha. Foto: Sergio Morales

Entrevista

The Murder Capital: “Nuestra bandera nacional la está corrompiendo y se la está apropiando una especie de pensamiento fascista”

Aprovechamos el paso de la gira de The Murder Capital por Madrid para entrevistar al cantante James McGovern entre la prueba de sonido y el concierto. Hablamos de (nuevo) punk, de evolución tecnológica y de la involución de tintes fascistas que vive la sociedad mundial.

El quinteto irlandés The Murder Capital actuó en las fiestas del 2 de Mayo de Madrid la pasada primavera presentando su tercer álbum, “Blindness” (Human Season, 2025). Es la más reciente incorporación a esa nueva ola de grupos irlandeses iniciada por Gilla Band –a los que siguieron Just Mustard, Pillow Queens y Silverbacks hasta llegar a Fontaines D.C.– erigida en defensora de las esencias del rock.

Agrupar a todas estas bandas puede llevar a la idea errónea de que comparten semejanzas, pero no. Todas tienen su propia identidad, pero lo indudable es que la coincidencia en un espacio de tiempo tan corto –apenas diez años– de tal número de grupos es un fenómeno a tener en cuenta. Sobre todo si nos fijamos, como simple elemento comparativo, en que la población de toda Irlanda es solo un poco superior a la mitad de la de Londres.

A The Murder Capital se les ha descrito en ocasiones como un grupo punk –a ello contribuye su nombre: la capital del asesinato–: yo mismo lo voy a hacer, como hilo argumental del que tirar, en alguna de las preguntas de la entrevista. Pero lo cierto es que sus raíces escarban más bien en el desasosiego existencial de unos Joy Division cada vez más reivindicados entre las nuevas generaciones. El quinteto –formado por James McGovern (voz), Damien Tuit (guitarra), Cathal Roper (guitarra), Gabriel Paschal Blake (bajo) y Diarmuid Brennan (batería)– también tiene que vérselas con las inevitables comparaciones con Fontaines D.C., actualmente el grupo irlandés joven más conocido, ya que toca en los escenarios más grandes y también se está labrando una reputación en Estados Unidos. Pero The Murder Capital los podría eclipsar, porque es una banda de directo asombroso y emocionante. Y ahora mismo, en una época en que las ventas de discos son minúsculas y el rock no tiene un gran impacto en los servicios de streaming, esa es la mejor manera de que un grupo de rock consiga seguidores.

Actuación en la sala Copérnico de Madrid (Sound Isidro, 2 de mayo 2025). Foto: Sergio Morales
Actuación en la sala Copérnico de Madrid (Sound Isidro, 2 de mayo 2025). Foto: Sergio Morales

Se dice que vivimos un momento social parecido en algunos aspectos al que se vivía a mediados de los setenta en el Reino Unido e Irlanda, lo que podría desembocar en un nuevo punk que estaríais encabezando en tu país Fontaines D.C. y The Murder Capital. ¿Crees que tenéis algo en común con el antiguo movimiento punk?

Creo que, de alguna manera, directa o indirectamente, sí estamos conectados de forma preternatural a esas raíces. Pero esas primeras bandas punk eran muy diferentes a grupos como nosotros o como Fontaines D.C. Aunque no creo que sea comparable, lo que no tenemos es miedo de decir lo que pensamos. Creo que eso es lo que compartimos ambos. No tenemos miedo de decir cómo vemos el mundo ni tenemos miedo a la censura. Y aunque yo no me considero punk, supongo que sí hay algunos elementos del espíritu punk en la base de lo que somos.

Hace casi 50 años el lema punk era “No future”. ¿Cómo ves tú actualmente el futuro?

El futuro es probablemente lo que más miedo me da. Intento entender el ritmo al que va la tecnología y lo que ocurre con ella y con la Inteligencia Artificial, pero, al mismo tiempo, parece que en otros muchos aspectos estamos retrocediendo e involucionando como sociedad: ves lo que está sucediendo en Palestina... y me parece increíble que una colonización tan descarada pase del siglo XX al XXI y que se utilicen tácticas genocidas, apoyadas por los principales actores internacionales, como el gobierno de Estados Unidos y el gobierno del Reino Unido y muchos más, contra un pueblo. Es difícil prever qué nos deparará el futuro, aparte de la catástrofe. En Irlanda también hay una especie de regreso al pasado: se producen cada vez más marchas antinmigración y da la sensación de que nuestra bandera nacional la está corrompiendo y se la está apropiando una especie de pensamiento fascista. Todo eso es oscuridad, pero creo que también hay mucha luz. Y la luz no solo proviene del arte, de los músicos, de los cineastas o de los filósofos, sino también de la gente corriente que defiende aquello en lo que cree, especialmente los jóvenes, cuando ven que se les restringen oportunidades precisamente por sus creencias. Pero creo que cada vez tenemos menos que perder: cada vez hay menos oportunidades de poder permitirnos tener casa o sueldos estables y todas las restantes cosas que sí han tenido las generaciones anteriores en determinadas partes del mundo. Así que, cuando tenemos menos que perder, nos podemos hacer oír más, sin miedo a decir lo que vemos y cómo vemos el mundo. Son tiempos inciertos, pero también es cierto que siempre ha habido tiempos inciertos y cada generación tiene sus propios tiempos inciertos y cree que el mundo se va a acabar. Y no es así. Así que ya veremos. Tenemos algunos retos importantes no solo en el plano artístico, sino también en la geopolítica y para la humanidad en general.

“Estamos retrocediendo e involucionando como sociedad: ves lo que está sucediendo en Palestina... y me parece increíble que una colonización tan descarada pase del siglo XX al XXI y que se utilicen tácticas genocidas, apoyadas por los principales actores internacionales”

James McGovern

Habéis sido teloneros de Nick Cave, y le habéis dedicado una canción, “Death Of A Giant”, a Shane MacGowan. ¿Cuál es realmente vuestra opinión sobre esa generación de músicos que podrían ser vuestros padres o incluso abuelos cuando el papel de la juventud siempre tiende a “matar al padre”?

Bueno, hay cosas de esas figuras, no solo Nick y Shane, sino en todas esas figuras mayores, con las que nosotros no estamos de acuerdo. Tienen diferentes visiones del mundo. Pero eso es como cualquier relación padre-hijo: es compleja. Nos han dado mucho y debemos mucho de nuestra comprensión de la música y de la creación a estas personas. Yo le debo mucho a Nick Cave y a Shane y a Lou Reed y a gente como Jim Morrison o Heath Ledger, pero eso no quiere decir que sean ejemplos angelicales, porque al final estos ídolos que se ven como estatuas de mármol son en realidad seres humanos. Y creo que a medida que te acercas a ellos eso se hace más evidente de una manera hermosa.

¿Os eligió el propio Nick Cave como teloneros?

Sí, creo que fue su elección. Un día recibimos un correo electrónico y fue una puta pasada. Yo me quedé alucinado: nos habían propuesto para la gira, pero había unos diez grupos o así entre los que elegir y pensamos que no lo conseguiríamos; no por falta de confianza en nosotros mismos, sino porque era demasiado increíble. Pero al final se consiguió y fue realmente genial. Tuvimos la oportunidad de tener algunas comidas agradables con él y con la banda y compartir el pan y hablar sobre la situación del mundo y hablar de la música y las actuaciones y reírnos y cosas por el estilo. Fue una gira que me cambió la vida.

¿Puedes explicar el significado del título del disco, “Blindness”?

Es una característica humana que nuestro campo de visión sea limitado. Creo, además, que lo que podemos ver y lo que percibimos es muy limitado. Y admitirlo ante nosotros mismos es una forma de ser conscientes de ello para ser más humildes ante el hecho de que nos perdemos muchas cosas. Mostramos ceguera en nuestras relaciones románticas: no sabemos lo que necesitamos o no sabemos lo que necesita nuestra pareja. Y actuamos de modo incongruente ante la paz. En un sentido más amplio, hay una ceguera absoluta en algunas partes de la comunidad mundial que parecen pensar que el Estado de Israel tiene derecho a hacer lo que está haciendo. Eso es ceguera. Yo me considero afortunado de estar rodeado de gente y amigos que comprenden a todas las personas, de todas las clases sociales, que no luchan por disminuir los derechos de la gente o contra la existencia de determinadas personas como está haciendo ahora gente como J.K. Rowling, que se pasa el tiempo menoscabando los derechos de las personas trans y marginando a grupos enteros de personas, desde el miedo y la incomprensión. No creo que mi forma de ver el mundo sea perfecta, pero sí creo que todos merecemos las mismas oportunidades en el mundo. Y creo absolutamente que esa idea de la propiedad absoluta sobre el territorio o de pensar que eres superior a otra persona porque eres del país en el que vives es repugnante.

Diarmuid Brennan, Gabriel Paschal Blake, Cathal Roper, Damien Tuit y James Mc Govern (debajo). Foto: Sergio Morales
Diarmuid Brennan, Gabriel Paschal Blake, Cathal Roper, Damien Tuit y James Mc Govern (debajo). Foto: Sergio Morales

“Gigi’s Recovery”, vuestro anterior álbum de 2023, lo compusisteis durante el confinamiento COVID, viviendo juntos durante nueve meses en una casa de la campiña irlandesa. Ahora vivís en ciudades distintas de países diferentes. ¿Cómo os las apañáis para trabajar?

Tres vivimos en la misma ciudad y los otros dos viven en ciudades diferentes. La forma de trabajar en este momento es diferente y lo que hacemos es ir a cada una de esas ciudades durante un par de semanas. Pasamos algún tiempo en Irlanda y luego en Londres, Berlín y París. Nos reunimos todos donde sea y alquilamos un estudio. Que cada uno viva donde quiera es algo bueno. No creo que todo el mundo disfrute de cada ciudad de la misma manera.

¿Cómo afectó esta dispersión geográfica al proceso creativo de las canciones de “Blindness”?

La verdad es que sí afectó, porque la energía de cada ciudad es muy diferente. Obviamente, todos nos sentimos como en casa cuando escribimos en Dublín, y sentimos nostalgia cuando no pasamos tiempo allí. Lo que sentimos al estar en Berlín en un frío enero durante un par de semanas es muy diferente. Pero allí es donde vive nuestro batería y hay una agradable sensación de hospitalidad cuando vas a la ciudad de tu amigo. Lo mismo ocurre cuando escribimos en Londres o cuando estamos en Los Ángeles. No era la primera vez que íbamos a Los Ángeles, pero sí la primera que trabajamos allí. Creo que eso aportó una energía caótica a la música totalmente diferente. Es difícil precisar, pero sé que dónde estamos o dónde estás cuándo trabajas tiene un efecto enorme en el resultado.

Una de las canciones del nuevo disco, “Love Of Country”, ahonda en temas de nacionalismo y xenofobia, y veo en los últimos tiempos que las bandas irlandesas profundizan mucho sobre la identidad irlandesa. ¿Cómo os afecta que vuestro idioma principal sea el inglés y no el gaélico?

Ese es el objetivo final de la colonización: despojar a los nativos de su identidad, y gran parte de nuestra identidad se basa en nuestro idioma. Hay formas en las que nuestra gente se comunicaba entre sí, giros de frases y dialectos, que se han perdido casi por completo, aunque todavía nos enseñan irlandés en la escuela. Es obligatorio aprender irlandés desde los 4 hasta los 18 años y se está revitalizando la lengua irlandesa. Estadísticamente está demostrando que hay más niños en los últimos años interesados en aprenderlo. Yo he crecido hablando inglés. Hay muy pocas partes de Irlanda en las que se crezca hablando irlandés, que suelen ser las más remotas. Me crié en ciudades, entre Cork y Dublín, y esa es mi realidad. Pero sí me parece que es algo triste que el inglés sea mi lengua y no el irlandés.

“El objetivo final de la colonización es despojar a los nativos de su identidad, y gran parte de nuestra identidad se basa en nuestro idioma. Hay formas en las que nuestra gente se comunicaba entre sí, giros de frases y dialectos, que se han perdido casi por completo, aunque todavía nos enseñan irlandés en la escuela”

James McGovern

“Trailing A Wing” ofrece un sonido algo más melancólico. ¿Qué significa este tema en el contexto más bien airado del álbum y a qué se debe ese contraste de sonido?

A mí me transmite la sensación de permitirme cierta libertad dentro de las limitaciones de las relaciones; es una especie de aceptación. Supongo que el amor es una experiencia imperfecta. En cierto modo podría significar un mecanismo de defensa: si tu pareja te engaña, si hay infidelidad en tu relación, intentas convertirte en una persona que podría aceptarlo. No significa que tengas que quedarte en la relación ni nada por el estilo. Pero creo que el amor monógamo es algo imperfecto. Y lo mismo sucede con el poliamor. Creo que conlleva muchas dificultades para la gente. Creo que el mundo siempre ha intentado encontrar formas de amarse y de establecer estructuras para amarse, respetarse y responsabilizarse mutuamente. Y todas son imperfectas. Simplemente se trata de expresar ese sentido del amor a través de una lente de libertad.

Libertad… ¿Es ese también el significado de la figura que aparece en la portada del álbum, esa imagen con las alas?

Está tomada de un verso de “Love Of Country”: “Mothers with their plucked wings and the men who lost their wives” (“Las madres con sus alas arrancadas y los hombres que perdieron a sus esposas”). De ahí sacó la inspiración Viktor H. (el artista sueco encargado de realizar la portada del disco). Pero el ángel negro creo que tiene muchas referencias en la música y me genera un bonito vínculo, ahí en mi mente, con “The Black Angel’s Death Song” de The Velvet Underground. Creo que “Trailing A Wing” es, para mí, muy Velvet Underground.

En España nuestra principal figura cultural es Cervantes, un escritor del siglo XVI contemporáneo de William Shakespeare. Y me sorprende que en Irlanda hay unanimidad en considerar como figuras culturales fundamentales a James Joyce y a Samuel Beckett, escritores a todas luces vanguardistas y a los que pocas personas han leído realmente. ¿Qué es lo que eso quiere decir sobre Irlanda?

Bueno, cuando lo pones al lado de nuestro estereotipo del borracho puede que el mundo menosprecie nuestras capacidades intelectuales, pero creo que, debido a la naturaleza de nuestra colonización y al genocidio que ocurrió en nuestro país cuando el Imperio Británico nos arrebató todas nuestras fuentes de alimentos y nos dejó morir de hambre durante la plaga de la patata, lo que generó al final fue un sentimiento de rebelión. Y creo que de la rebelión es de donde surge el gran arte. No sé exactamente por qué tenemos tantos referentes de gente como Yeats, Joyce, Beckett u Oscar Wilde, pero hoy están volviendo a surgir. Este año y el año pasado lo irlandés está en el centro del escenario en el mundo del arte; se puede ver con los músicos y los actores. Creo que, debido a nuestra historia, tenemos una sensibilidad, que es otro componente integral que debe tener un artista: una sensibilidad hacia el mundo. Nuestra cultura tiene la dosis justa de lucha y empatía. Y el hecho de que seamos un país bastante pequeño hace que nuestra flor y nata suba hasta la cima con bastante rapidez. Supongo que se dan los ingredientes adecuados. Estoy seguro de que en algunos sitios nos ignoran, pero creo que somos gente tranquila y segura de sí misma. Y no tenemos que hacer gala de la bravuconería, como hacen otros países, incluso países mucho más grandes que parecen tener que abrirse paso a empellones por el mundo. Hay algunas personas en Irlanda así que quizá se han americanizado un poco. Yo adoro Estados Unidos. Bueno, partes de ello: odio absolutamente a Trump. Creo que es un payaso absoluto, una mierda total. Pero hay algunas personas en nuestro país que se dejan impresionar por ese tipo de cultura y abrazan esa forma de vida y de ver el mundo. Pero eso no es lo que significa ser irlandés. Creo que lo irlandés se ve reforzado por la diversidad y por un sentido de tranquila seguridad en uno mismo. ∎

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