En títulos como “Estuve aquí y me acordé de nosotros. Una historia sobre turismo, trabajo y clase” (Anagrama, 2024), de Anna Pacheco; “De la especulación al derecho a la vivienda. Más allá de las contradicciones del modelo inmobiliario español” (Traficantes de Sueños, 2018), de Raquel Rodríguez Alonso y Mario Espinoza Pino; “Cinco tesis acerca de la política de vivienda en España” (Universidad Politécnica de Catalunya, 2016), de Blanca Arellano-Ramos y Josep Roca-Cladera; o “Algunas consideraciones sobre el problema de la vivienda en España” (Universidad Pompeu i Fabra e Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas, 2007), del economista José García Montalvo, se aborda el asunto de los precios y circunstancias que rodean a la cuestión del habitáculo. Estas disecciones teóricas son un repertorio de síntomas que definen la enfermedad. Esta afección es el empobrecimiento de la sociedad mediante técnicas de privación de derechos fundamentales. La utilidad de una sociedad empobrecida sirve para ejercer la dominación: si hay debilidad, hay posibilidad de manipulación, alienación y pérdida de voluntad. Personalmente, confío en que pronto salgamos a la calle.
A propósito de esta última referencia, un estudio con voluntad de ensayo firmado por García Montalvo, es interesante rescatar su arranque: “[...] La economía española tiene un problema claro: le ha crecido un tumor inmobiliario. Desafortunadamente, la ciencia económica, que ha avanzado muchísimo en el último siglo, no es capaz todavía de realizar una biopsia a un tumor inmobiliario. Los economistas tenemos que guiarnos por indicios y pistas para realizar un diagnóstico preliminar [...]”.
Hoy a las 19:30 en la sala 13 Rosas de Madrid se presenta “El problema de la vivienda” (Arpa, 2026), de Javier Burón, un nuevo libro en el que se aborda la circunstancia de agonía, empobrecimiento y frustración de la sociedad ante la situación de la subida de precios en el sector inmobiliario. Quien no puede pagarse el alquiler de una casa o asumir la renta del local en el que se ubica su negocio, como les está sucediendo a Alfonso Tordesillas, Gonzalo Queipo y Curro Llorca, tiene que asumir que la precariedad es una realidad ligada al sentimiento de sentirse insuficiente o impotente ante la nueva realidad económica. Hasta el 14 de febrero en la librería Tipos Infames de Madrid se podrán comprar libros y vinos. Y se podrá entonar aquella canción de Chicho Sánchez Ferlosio en la que se recuerda que “si cantara el gallo rojo, otro gallo cantaría”. ∎