Celebridad a todos los niveles. Foto: Gareth Cattermole (Getty Images)
Celebridad a todos los niveles. Foto: Gareth Cattermole (Getty Images)

Articulo

A$AP Rocky: luces que parpadean

A principios de año ha publicado “Don’t Be Dumb”, su primer trabajo en ocho años, y con él ha vuelto a la senda del número 1 que por un momento abandonó en “Testing” justo cuando creíamos que era ya más una celebrity o un diseñador de moda a tiempo parcial que un rapero con todas las letras. En 2027, además, se cumplirán 20 años de la fundación de la A$AP Mob, así que es buen momento para preguntarnos… ¿Llegó A$AP Rocky a convertirse en esa figura fundamental para entender la historia del hip hop que siempre aspiró a ser? Y si es así, ¿cómo lo hizo?

Estamos a principios de la década de los 2010 y el hip hop, en Estados Unidos, vive un momento de fragmentación y dispersión absoluta. Las dos costas ya no son una circunstancia real que marque el curso del género y las viejas rivalidades llevan tiempo olvidadas, pero sobre todo estamos viviendo cómo las distintas escenas locales florecen y empiezan a dar forma a un mapa –ahora sí– diverso y atomizado en el que empiezan a distinguirse nuevas narrativas, nuevas fórmulas sonoras, nuevas influencias. Además, esta vorágine coincide con el cambio de paradigma impuesto por el desarrollo de internet en pleno inicio de la era de las redes sociales.

Jay-Z ya no domina el zeitgeist de ese rap empresarial, corporativo, que había tomado como propia definitivamente una posición culturalmente relevante en el mainstream, y divide la herencia de su legado en dos hueveras doradas. La primera es Kanye West, un productor de Chicago convertido en rapero que, como Kid Cudi, había llegado a Nueva York con una maleta cargada de sueños y la ambición de montar un imperio, y que junto a él estaba empezando a insertar un virus corruptor pop en el sistema operativo del hip hop más ortodoxo, incorporando un flow mucho más melódico, más cercano a la canción, y ampliando profundamente el rango estético del que podían beber las producciones. La segunda es Lil Wayne, precursor de la consolidación definitiva del rap sureño como escena con vida e identidad propia: aunque no llegó a tener en la época relación directa con sellos como Def Jam o Roc-A-Fella, Jay-Z no dejó de aprovechar la coincidencia nominal para escenificar una especie de relevo de antorcha en “Mr. Carter” (2008).

Es un momento de cambio total, con un viraje evidente de tendencias, estéticas, líricas y narrativas personales. A$AP Rocky supo estar ahí para aprovecharlo.

A$AP Rocky, en 2025, mostrando sus habilidades en el Lollapalooza. Foto: Josh Brasted (Getty Images)
A$AP Rocky, en 2025, mostrando sus habilidades en el Lollapalooza. Foto: Josh Brasted (Getty Images)

Rocky: un plan de A$AP Yams

Nacido Rakim Athelston Mayers en Harlem, Nueva York, el 3 de octubre de 1988, A$AP Rocky inició oficialmente su trayectoria cuando en 2007 visualizó lo que sería A$AP Mob: una plataforma desde la que lanzar su propia carrera como rapero, pero que también pudiera retroalimentarse de su éxito y reformularse como un colectivo de MCs, productores, bailarines, videoartistas y diseñadores. Como un sello discográfico y como una firma que englobara todo tipo de emprendimientos extramusicales. Rocky tenía claras las cosas pero no tanto cómo tenía que hacerlo, el camino a seguir. Hasta que en 2008 conoció a A$AP Yams, quien junto a A$AP Bari y otros colegas estaba dándole vueltas a una idea parecida. “Era algo así como el director. Alguien que de verdad tenía alguna idea de hacia dónde necesitaba dirigirme”, diría el rapero algunos años después.

A$AP Rocky y A$AP Yams, en 2014: colegas en acción. Foto: Terry Richardson
A$AP Rocky y A$AP Yams, en 2014: colegas en acción. Foto: Terry Richardson
La unión de Yams y Rocky, un dúo de emprendedores-raperos que en sus cabezas lucía como los que formaron Puff Daddy y Mase o Irv Gotti y Ja Rule en los noventa, no tardó mucho en revelarse ganadora. “Rocky es como Luke Skywalker, y yo soy Yoda”, recordaba el propio Yams en 2013, en un fundamental reportaje sobre el ascenso de la Mob publicado por ‘The New York Times’. Y no estaba mal tirado: solo se entiende la personalidad heterodoxa y bastarda del sonido de Rocky asumiendo la influencia constante que sobre él ejercía Yams. “Es la enciclopedia del hip hop, la única persona con la que no me puedo comparar cuando se trata de saber sobre música”, llegó a decir el rapero. Sus años de estudio se filtraron en el ADN sonoro de Rocky desde las primeras canciones, pero sobre todo lo convencieron de una cosa: construir una narrativa local desde Nueva York, aspirar a definir un nuevo sonido en la ciudad o marcar una nueva edad dorada del rap de la costa oeste ya no tenía sentido, lo que había que perseguir era una plaza en el nuevo rap surgido de internet, el cual trascendía cualquier tipo de localidad.

Persiguiendo un rap en la nube

Realmente todas las corrientes sonoras de las que bebe el sonido del primer A$AP Rocky pueden resumirse en dos: su querencia natural por un estilo ostentoso y melódico que le relaciona con Nueva York, y el cloud rap. De la primera quedó sobre todo la pose, una que en poco tiempo lo transformó también en icono fashion. Su estilo clásico, vintage, que retrotrae a la estética gánster neoyorquina, lo ha llevado a protagonizar importantes colaboraciones –con firmas como Chanel, Gucci, Guess o Bottega Veneta– y a desarrollar una gran amistad con Raf Simons, actualmente codirector creativo de Prada. Pero la segunda fue el paraguas que permitió a Yams convertir a Rocky en su deseado Frankenstein: aun de Nueva York y rendido a Nas o al Wu-Tang Clan, A$AP Rocky tenía más que ver con el swag púrpura, sintético y digital de SpaceGhostPurrp o con la estética más indie de Odd Future. Colaboró con Clams Casino en busca de un sonido épico y distorsionado como el de Lil B y trató de emular en el flow a choppers del midwest rap como Bone Thugs-N-Harmony. Estaba en la onda del sonido trap, melódico, chopeado y sureño que empezaba a dominar el subsuelo, muy influido por Three 6 Mafia o Gucci Mane. Y gracias a Yams y a otros colegas de A$AP Mob sabía cómo utilizar las nuevas vías de difusión de la música que las redes sociales ponía a disposición de una nueva generación, pero además tenía la confianza y los recursos de un rapero criado en la Nueva York posibilista de la bling era. Fue, potencialmente, el producto perfecto para la popularización de una nueva forma de entender el rap. Y el lanzamiento en 2011 de su primera mixtape autoeditada, “Live.Love.A$AP”, no hizo sino confirmarlo.

En 2011, A$AP Rocky, en el inicio de su carrera discográfica, con A$AP Yams.
En 2011, A$AP Rocky, en el inicio de su carrera discográfica, con A$AP Yams.

De la era Tumblr al éxito global

“Aunque viviera en el barrio, yo era más un friki de las nuevas tecnologías y de internet”, recordaba el propio Yams en el mencionado reportaje. Antes de conocerlo, Rocky apenas tenía un perfil de mero observador en MySpace, pero gracias a la A$AP Mob pudo extraer todo el jugo que las redes sociales permitían, según iban desarrollándose a lo largo de los años de la llamada era de los blog. El propio Rocky lo recuerda en este corte: “Yo no tenía Twitter, Bari me ayudó a abrirme Facebook… Debía ser como en 2008. Y cuando empecé en 2011, Yams tenía un Tumblr bastante conocido llamado realniggatumblr.com en el que empezó a postear mis canciones como si no me conociera de nada. Nadie sabía su identidad real, así que funcionaba”. En abril de 2011 filtró el primer tema de A$AP Rocky –“Purple Swag”– en la plataforma, en julio un vídeo y en otoño el rapero estaba lanzando su primera mixtape tras firmar un acuerdo millonario con Polo Grounds y RCA que le permitiría, además, desarrollar sus ambiciones para A$AP Mob a través de A$AP Worldwide, primero, y de AWGE después.

En apenas meses, el humo había pasado de los rincones más oscuros de internet a la nobleza de un nuevo rap: en 2012, Rocky colaboró con Rihanna en un remix de “Cockiness” –fue aquí cuando conoció a la que luego, casi una década más tarde, se convertiría en su esposa y madre de sus tres hijos– e hizo de JFK en el icónico videoclip de “National Anthem” de Lana Del Rey, asentando su lugar en el imaginario popular. Un año después, su primer disco de estudio, “LONG.LIVE.A$AP” (Polo Grounds-RCA, 2013), debutó en el top 1 de la lista estadounidense Billboard 200, un hito que en su generación de raperos hasta entonces solo habían conseguido Drake, Mac Miller y J. Cole.

Lana Del Rey feat. A$AP Rocky (como JFK): “National Anthem”. Vídeo realizado por Anthony Mandler.

Trabajando con la Mob

En los próximos años, Rocky –siempre junto a Yams– iba a esforzarse especialmente en que otros miembros de la Mob pudieran volar solos y en darle al colectivo algo de independencia comercial y relevancia por su cuenta, mientras seguía encontrando maneras de evolucionar su propia carrera musical. Consiguió sacar adelante la mixtape debut del grupo, “Lord$ Never Worry” (Autoeditado, 2012), tratando de reforzar el sonido trap y en busca de algo de crédito callejero. Al año siguiente por fin llegó el primer gran éxito para la Mob más allá de Rocky con “Trap Lord” (A$AP Worldwide-Polo Grounds- RCA, 2013), el debut largo de A$AP Ferg. Pero era evidente que había algo que fallaba: se suponía que A$AP Nast iba a ser el siguiente miembro en debutar e incluso llegó a lanzar el primer sencillo –“Trillmatic”, junto a Method Man– de un álbum supuestamente titulado “L.O.R.D.” que debía salir en 2014, pero Yams anunció en Tumblr su cancelación pocos meses antes. Y ni A$AP Ant, A$AP Twelvy, Dash o Chynna, integrantes con relativo hype en este primer momento de efervescencia, pudieron sacar entonces algo consistente bajo el paraguas de la Mob.

La A$AP Mob en 2013: A$AP Ferg, A$AP Rocky, A$AP Bari, A$AP Twelvy, A$AP Illz y A$AP Yams. Foto: John Ricard (Getty Images)
La A$AP Mob en 2013: A$AP Ferg, A$AP Rocky, A$AP Bari, A$AP Twelvy, A$AP Illz y A$AP Yams. Foto: John Ricard (Getty Images)

Mientras tanto, y aunque las comparaciones casi siempre sean odiosas, los miembros del colectivo Odd Future coqueteaban con la televisión de la mano del canal Adult Swim y despuntaban en solitario de maneras inimaginables: Tyler, The Creator debuta en XL con “Goblin” (XL, 2011) y deja por el camino una de las canciones bandera de la época, “Yonkers”; Domo Genesis entrega “No Idols” (Odd Future, 2012), producido íntegramente por The Alchemist; hay pocas cosas que molen más ahí fuera que el hip hop psicodélico, triposo y espacial de The Jet Age Of Tomorrow, sublimado en “Journey To The 5th Echelon” (OFWGKTA, 2010); Earl Sweatshirt vuelve de un retiro en Samoa y lanza su álbum más definitivo, “Doris” (Odd Future-Tan Cressida-Columbia, 2013); el debut de The Internet, “Purple Naked Ladies” (Odd Future, 2011), se convierte en el primer disco físico lanzado bajo el paraguas de Odd Future Records… Y Frank Ocean, por si fuera poco, lleva al colectivo a los Grammys con su imprescindible “Channel ORANGE” (Island Def Jam-Universal, 2012), que además gana el premio a mejor álbum de R&B contemporáneo. El equipo A$AP Mob tendría que esperar un año más para recibir su primera nominación, por la canción “Fuckin’ Problems” de Rocky.

Y aunque parezca menor, en Nueva York estaba justo empezando un colectivo que parecía aunar mejor el respeto a los precursores con una personalidad sonora novedosa, ecléctica en cuanto a su deuda con las distintas escenas y auténtica: Griselda. Cada vez parecía más claro que A$AP Rocky era el único que podía mantener viva la llama de A$AP Mob, si es que merecía la pena hacerlo, y tras la muerte por sobredosis de A$AP Yams a principios de 2015 se encargó personalmente de que las “Cozy Tapes” salieran adelante y dejaran, al menos, testimonio físico de su legado.  Fueron dos volúmenes publicados entre 2016 y 2017 en los que se abrían a una más amplia gama de nuevos y viejos raperos y productores, probablemente gracias a las prolíficas relaciones de Rocky, que con su segundo álbum, “AT.LONG.LAST.A$AP” (A$AP Worldwide-Polo Grounds-RCA, 2015), había conseguido su segundo número 1 consecutivo y afianzado su posición en el mainstream.

Una década haciendo del mainstream campo de juegos

La década que, después de 2015, le esperaría a A$AP Rocky es mucho menos interesante a nuestros ojos que la media que la precede, pero probablemente resulta mucho más estimulante en términos de socialité. El éxito irrefutable de su segundo disco lo llevó a multiplicar su presencia en televisión, a hacer sus primeros cameos como actor y a destaparse definitivamente como icono de la moda. Y quizá es ahí donde se ha sentido más cómodo hasta ahora. Lanzó su tercer álbum, “Testing” (A$AP Worldwide-Polo Grounds-RCA, 2018), y pese a que volvía a explorar territorios relativamente nuevos para él –las atmósferas brumosas de “Fukk Sleep” con FKA twigs o de los temas producidos por Dean Blunt, Boys Noize y Dev Hynes– y que a nivel de números funcionó bien pese a no alcanzar la cima, una fijación quizá algo excesiva con fórmulas comerciales poco sorprendentes ya trabajadas por Travis Scott o The Weeknd lastró su desempeño a medio plazo, colocando la carrera de Rocky en una especie de impasse.

A$AP Rocky y FKA twigs: “Fukk Sleep”. Vídeo realizado por Diana Kunst.

Muchas colaboraciones de relumbrón pero poco memorables y temas para películas se suceden en los siguientes años, e incluso un altercado por una pelea callejera en Estocolmo le manda un mes a prisión preventiva. En 2019, Rocky y Rihanna, amigos y admiradores mutuos desde hacía tiempo, empiezan una relación. Durante la pandemia, en el verano de 2020, recorren Estados Unidos de Los Ángeles a Nueva York. En mayo de 2021 el propio Rocky confirma el idilio y se declara profundamente enamorado en una entrevista con ‘GQ’. Y en septiembre aparecen juntos por primera vez en la Met Gala, luciendo el rapero ese ya icónico edredón de patchwork de fantasía y colorines de la firma californiana ERL. Estar con una de las mayores estrellas del mundo, claro, subió aún más el perfil de A$AP Rocky, y su presencia en pasarelas y eventos –ya fuera con estilismos customizados propios, homenajeando a Karl Lagerfeld o vistiendo como pocos Celine, Gucci, Chanel, Saint Laurent, Dior o su adorada Bottega Veneta– empezó a resultar más llamativa. En 2024 reflotó la identidad creativa de AWGE presentando una colección propia, “American Sabotage”, en la Semana de la Moda de París. Y en 2025 fue nombrado director creativo de Ray-Ban, completando su conversión definitiva a hombre de negocios.

Pero no se ha olvidado de la música: el presente es “Don’t Be Dumb” (RCA-Sony, 2026), un cuarto álbum que, a ocho años de la salida de “Testing”, viene a reunir los intereses que ha ido recopilando el rapero durante su navegación por el mainstream, pero también el underground, y que logra amplificarlos gracias a la participación de Tim Burton como responsable de la parte visual o de colaboradores suyos como el compositor Danny Elfman, pero también gracias a una lista de participantes de nuevo ambiciosa: Jessica Pratt, Gorillaz, Tokischa, Thundercat, Loukeman… El contraste entre esto o que Puma, Amazon y Twitch se sumen a la presentación visual del disco y que Rocky mantenga cerca de su círculo a productores de sus inicios como Clams Casino con sus samples de Imogen Heap, Hit-Boy o Soufien 3000 es quizá lo que, después de todo, define mejor lo que ha sido la carrera de Pretty Flacko. Una demostración de que su visión del cloud rap siempre fue paradójicamente presente, física, convencida al asumir que la música pudiera desvanecerse cuando quienquiera que fuese dejara de pagar el servidor. Ningún colapso en ninguna nube podrá borrar su contribución. ∎

La larga y duradera vida de A$AP Rocky

“LIVE.LOVE.A$AP”
(Autoeditado, 2011)

La dualidad que presentaba el sonido de A$AP Rocky en su primera etapa, debatido entre sus orígenes neoyorquinos y su intención clara de rendirle homenaje a las escenas sureña y midwest y de abrirse a un rap sin denominación de origen, puede verse reflejada en los que fueron los dos únicos sencillos de su mixtape de debut. En “Purple Swag” la referencia a SpaceGhostPurrp es evidente desde el mismo título, como lo es la influencia narcótica del chopped & screwed de Houston o la cercanía a las nuevas escenas digitales y al grime a través de un sample del videojuego “Mortal Kombat 3” (Midway, 1995). “Peso”, por su parte, supuso una especie de confirmación para él entre los raperos neoyorquinos, que lo aceptaron como artista interesado en poner sobre la mesa nuevos sonidos pero auténtico en su amor por el legado de la ciudad. Creada junto al también miembro de la Mob A$AP Ty Beats, el propio SpaceGhostPurrp –que estaba inventando el phonk en Miami–, DJ Burn One –productor de Gucci Mane y responsable en parte del sonido Atlanta– o uno de los productores clave de la primera generación de cloud rap, Clams Casino –que por su parte venía de relacionarse también con la nueva ola californiana, artistas como Lil B o beatmakers como Friendzone–, “LIVE.LOVE.A$AP” fue el primer trabajo que puso esta nueva escena en el mapa global.

“LONG.LIVE.A$AP”
(Polo Grounds-RCA, 2013)

Ya convertido, prácticamente al primer disparo, en rapero de primer nivel, el debut oficial de A$AP Rocky no hizo sino amplificar su impacto al mismo tiempo que ampliaba la paleta rítmica y sonora. Mientras colaboraba con las estrellas que iban a dominar el rap en la próxima década –“Fuckin’ Problems”, por ejemplo, es un descarte de Drake y 2 Chainz que primero pasó por las manos de Kendrick Lamar y que acabó como un Frankenstein de cuatro partes en la versión final de Rocky; en “PMW (All I Really Need)” colabora Schoolboy Q; “1 Train” lo reúne con Joey Badass, Danny Brown o Action Bronson– también experimentaba con nuevos productores como Skrillex, Hit-Boy, Friendzone o Danger Mouse, demostrando sensibilidad pop. No era casualidad: en el disco también colabora Emile Haynie, ponen voces unas todavía incipientes HAIM, y se samplea activamente a Imogen Heap. Y aunque SpaceGhostPurrp ya no formara parte del equipo y anduviera entonces acusando a Rocky de apropiarse de su estilo, en cierto modo con razón, ahí seguía Clams Casino con su estilo atmosférico y sus samples de videojuegos, manteniendo al rapero en la nube del rap digital.

“AT.LONG.LAST.A$AP”
(A$AP Worldwide-Polo Grounds-RCA, 2015)

A la ya de por sí abierta y popera lista de colaboradores de “LONG.LIVE.A$AP”, se unían en “AT.LONG.LAST.A$AP” –ahora con producción ejecutiva de Danger Mouse más allá de una simple colaboración– Rod Stewart o Mark Ronson, Kanye West, Hudson Mohawke, Miguel, Future, FKA twigs, Lykke Li, Yasiin Bey… En aquel momento parecía el cenit definitivo del swag enciclopédico del que podía presumir A$AP Rocky, y quizá lo sea incluso mirando con el tiempo. Lo volvió a llevar al número 1, lo situó definitivamente como una de las estrellas más personales del rap mainstream y, aunque quizá pierde o simplemente replica algunas de las cosas que más excitante hicieron a “LIVE.LOVE.A$AP”, también es el disco que mejor explica no tanto su carrera, sino lo que representa para esos años de construcción de narrativas pop desde el trap y otras esquinas del hip hop en internet. ∎

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