En un mundo poshumano. Foto: Alfredo Arias
En un mundo poshumano. Foto: Alfredo Arias

Entrevista

CERVATANA: “Nuestra idea es ir a la vanguardia”

CERVATANA nació entre carreteras, festivales y horas de furgoneta compartidas por músicos que ya tenían una banda de éxito, Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, pero seguían sintiendo la misma necesidad de tocar que cuando empezaron. El resultado es un proyecto paralelo que mira hacia la electrónica, la ciencia ficción y los discos conceptuales de otra época; un álbum protagonizado por una Inteligencia Artificial atrapada en un cuerpo humano, atravesado por raves, sintetizadores, danza contemporánea y una forma de entender la música donde la amistad pesa tanto como las canciones. Entre migas en Guadalcanal, madrugadas en Sevilla y referencias que van de King Gizzard And The Lizard Wizard a “Dune”, sus responsables reivindican algo cada vez menos frecuente: hacer música por pura ilusión, porque sigue siendo divertido y quedan mundos por inventar.

A las cinco o las seis de la mañana, después de varias jornadas encerrados componiendo durante catorce o quince horas al día, “La bomba” por fin estaba terminada. Los CERVATANA salieron a la terraza de un piso de Sevilla, encendieron un petardo, pusieron la canción en los altavoces y se tumbaron en el suelo a escucharla mientras amanecía. Venían de apretar hasta el último minuto porque, como resume uno de ellos, “este cemento se va a secar” y había que terminar aquello antes de que desapareciera la magia. El cansancio era mayúsculo; la euforia, también. “Nos quedamos dormidos allí mismo”, recuerdan. “Estábamos tumbados mirando al cielo, escuchando el tema y pensando: hostia, esto está guapísimo. Mira cómo entra el bajo, mira esto, mira lo otro…”. CERVATANA nace de ahí: de la convicción de que hacer discos sigue siendo divertido.

La historia arranca bastante antes de que existiera el grupo; en una furgoneta, entre giras, festivales, kilómetros de carretera y horas muertas compartidas por músicos que ya se conocían de sobra gracias a Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, pero que acabaron descubriendo algo quizá más importante que la afinidad musical. “La química surge riéndonos mucho en la furgo, pasándolo bien, estando en contacto aparte de la gira. Se ha ido fraguando una amistad y un amor muy bonitos; hemos ido compartiendo gustos comunes y en base a eso ha nacido CERVATANA”.

“Cap. II Amaltea IX”, vídeo realizado por Jose Ugía.

También ayuda una circunstancia que recalcan: “Esto de la repercusión de los Motoreta nos ha llegado no siendo veinteañeros; nos ha llegado ya siendo más mayores. Entonces cosas como los egos y eso… pues ya tienes la cabeza un poco más asentada”. La otra gran influencia tiene nombre australiano. “Nos gustan muchísimo los King Gizzard. Tanto, tanto, tanto, que todos queremos tener dos o tres proyectos a la vez y estar haciendo música constantemente”. La referencia a King Gizzard And The Lizard Wizard, cuyos miembros andan liados con múltiples aventuras musicales paralelas, aclara la filosofía entera del grupo: tocar porque apetece tocar y asumir con naturalidad que una banda no tiene por qué ocupar todo el espacio disponible.

“Siempre hay algo rondando por la cabeza”, explican. “Siempre tenemos ganas de hacer cosas nuevas”. Y añaden una reflexión bastante sensata para tres músicos –Miguel Cantera “Dandy Piranha” (voz y bajo), José UgíaMachete” (teclados, sintetizadores y guitarras) y Fran Sánchez (sintetizadores, guitarras, bajo y voces; tour manager de los Motoreta)– que vienen de una banda en plena forma: “También es sano no tener volcadas todas tus ilusiones en una sola cosa. Cuando eso ocurre es bueno, porque empuja y hace que las cosas tiren para adelante, pero también te hace perder un poco de perspectiva. Está guay ilusionarte con otra cosa nueva sin dejar a la otra de lado”.

“Nos gustan muchísimo los King Gizzard. Tanto, tanto, tanto, que todos queremos tener dos o tres proyectos a la vez y estar haciendo música constantemente”

El álbum “CERVATANA” (Oso Polita, 2026) nació aprovechando cualquier hueco libre entre giras y compromisos varios. Guadalcanal, Mérida, Sevilla… cualquier lugar servía siempre que hubiera tiempo para encerrarse unos días y tocar. “Estábamos en un momento en el que todos teníamos muchísimo trabajo y poco tiempo. Entonces esto surgió de las vacaciones que teníamos con nuestro trabajo habitual”. La fórmula acabó siendo tan sencilla como extrema: cuatro días disponibles equivalían a cuatro días de inmersión absoluta. “Comer, tocar, dormir seis o siete horas y volver a tocar. Cuando coges el ritmo, las ideas empiezan a salir”. Hablan de aquellas sesiones como quien recuerda unas vacaciones especialmente felices. “Ha sido muy divertido. Esas convivencias de tres o cuatro días en Guadalcanal, comiendo bien, bebiendo cervecita, relajados, pasándolo bien, riéndonos”. La gastronomía ocupa incluso un lugar importante dentro del relato. “Una de nuestras abuelas nos hizo unas migas una vez que nos pusimos…”.

Todo este proceso desemboca en una de las propuestas más singulares surgidas recientemente alrededor del universo Motoreta: un disco conceptual que recupera una ambición narrativa bastante poco habitual en tiempos de consumo acelerado. El punto de partida es una Inteligencia Artificial insertada en un cuerpo humano que despierta en un planeta devastado después de la desaparición de la humanidad. “Antes de extinguirse, los humanos le han metido dentro todos sus recuerdos. Tiene un cuerpo humano, recuerda todas las emociones y todas las experiencias, pero no las ha vivido realmente”. A partir de ahí arranca una búsqueda casi instintiva: “Su anhelo más importante es tener contacto con otro ser humano”. El relato avanza a través de las canciones hasta desembocar en una conclusión tan extraña como poética. “Cuando siente amor se abre su vientre y da lugar a una nueva raza humana”.

Fran Sánchez, Dandy Piranha y Machete. Foto: Alfredo Arias
Fran Sánchez, Dandy Piranha y Machete. Foto: Alfredo Arias

La historia remite inevitablemente a la ciencia ficción clásica, a “Dune” (la novela de Frank Herbert de 1965 llevada al cine por David Lynch en 1984) y también a una época fascinada por la Inteligencia Artificial. Frente a eso, reivindican el álbum como experiencia completa. “Es una propuesta para que se escuche un disco entero y puedas entender realmente lo que quiere decir el artista o el proyecto en ese momento dado”. El detalle llega hasta el extremo de que la última canción conecta con la primera y el álbum puede escucharse en bucle.

La dimensión visual del proyecto resulta igualmente importante. Por eso incorporaron a Elena Gog, bailarina y creadora de danza contemporánea que se ha convertido en una pieza esencial del engranaje. “Nos parecía interesante incluir esa disciplina tanto en la parte audiovisual como luego en escena”. La decisión responde también al deseo de alterar ciertos roles adquiridos. “Yo normalmente tengo esa cosa de ‘frontman’, de estar ahí delante llamando la atención de la gente. Aquí no. Aquí estoy en un ladito tocando instrumentos y le dejo ese espacio a Elena”, explica Dandy Piranha. La danza no aparece como un adorno ni como una ocurrencia estética, “es necesaria para entender el concepto de CERVATANA”.

“Yo normalmente tengo esa cosa de ‘frontman’, de estar ahí delante llamando la atención de la gente. Aquí no. Aquí estoy en un ladito tocando instrumentos y le dejo ese espacio a Elena Gog, bailarina y creadora de danza contemporánea”

Dandy Piranha

Musicalmente, el grupo se mueve en un territorio donde conviven The Prodigy, Pendulum, las raves, los sintetizadores y una forma muy contemporánea de entender la electrónica. Hablan también de Moderat, de Bicep o de propuestas más recientes que los han impresionado por su capacidad para empujar los límites: “La idea nuestra es ir a la vanguardia”. Aun así, cierto regusto de rock deja en el paladar, pero se resisten a encerrar el proyecto en una etiqueta concreta. “No lo catalogaría como rock. Es electrónica tocada con instrumentos; electrónica orgánica”. Hay secuencias, sintetizadores, guitarras y baterías, pero todo está subordinado a una única prioridad: “Toda esta instrumentación está al servicio de las canciones”.

Y aunque nadie se haya propuesto conscientemente sonar andaluz, Andalucía termina apareciendo por todas partes, como aparece siempre aquello que forma parte de uno desde la infancia. “Hay una armonía y una serie de melodías que nos llaman porque las tenemos cerca, porque las hemos vivido de chicos”. Lo interesante es que no existe voluntad de impostura. “No hemos buscado sonidos andaluces ni nada en concreto. Nos hemos dejado llevar”. Quizá por eso CERVATANA transmite la sensación de estar construido desde la libertad más absoluta; la de unos músicos que, después de años de carrera, siguen reuniéndose para tocar, fumar, discutir arreglos hasta el amanecer y quedarse dormidos escuchando una canción recién terminada porque les parece, sencillamente, que ha quedado guapísima. Todo esto podrá comprobarse en sus próximos conciertos: en agosto tocarán en el festival Canela Party de Torremolinos (29); en septiembre pasarán por el LPA BMusic Festival de Las Palmas (10), el festival Boga Boga de San Sebastián (11), Fuenlabrada (12), Granada (23) y el festival Antioxidante de Bullas (24); en noviembre, turno para la Fira Trovam de Castellón (13) y Tarragona (14); y en diciembre, incursión en Londres (12). ∎

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