The Primitives lanzaron sus primeros singles con su propio sello independiente, Lazy, y, de buenas a primeras, saborearon el éxito masivo con su disco de debut multinacional, “Lovely” (RCA, 1988), que vendió más de 100.000 copias solo en el Reino Unido, impulsado por “Crash”, número cinco en su país y tres en Estados Unidos. Liderados por la cantante Tracy Tracy y el guitarrista y compositor Paul “PJ” Court, aportaron frescura juvenil y glamur a unas listas plagadas de viejas glorias y producciones anquilosadas. “Pure” (RCA, 1989) vendió un número similar de copias y llevó a la banda a girar por Estados Unidos junto a The Sugarcubes y por Japón. El último disco para RCA, “Galore” (1991), contó con la producción de Ian Broudie, líder de The Lightning Seeds, además de productor en discos de Echo & The Bunnymen, The Fall o The Coral.
The Primitives celebran 40 años de carrera y, para ello, han regrabado su single de debut, “Thru The Flowers”, con el sello madrileño Elefant, que en marzo del año pasado también lanzó la colección “Let’s Go Round Again. Second Wave Singles & Rarities 2011-2025”. Charlamos con Tracy Cattell, en su Barcelona de acogida, y con Paul Court, en línea desde Coventry.
Tracy recuerda un concierto en el clásico Minifestival, en 2013, celebrado en Les Basses de Nou Barris, en Barcelona. “Yo ya vivía en Barcelona cuando esto pasó. Tras viajar por el mundo y pasar por Argentina y Chile, llevo más de una década afincada en la capital catalana”, explica. Paul rememora cómo pocos años antes un grupo de Elefant, Les Très Bien Ensemble, le pidió una colaboración que nunca salió adelante. “El grupo se separó y el tema no se grabó, pero se convirtió en el primero que hicimos tras juntarnos: ‘Never Kill A Secret’”, recuerda. “Cuando quisimos hacer el siguiente me acordé de Elefant y contacté con ellos. Hicimos un álbum de versiones de canciones oscuras cantadas por mujeres –se refiere a “Echoes And Rhymes” (2012)–, al estilo de algunas que nos gustaban como ‘Need All The Help I Can Get’ de Lee Hazlewood, cantada por Suzi Jane Hokom, o ‘Breakaway’ de Toni Basil. Se volcaron con el proyecto y desde entonces hemos seguido colaborando”.
Con Paul Court en Coventry, donde también reside el productor y ahora bajista Paul Sampson, y con el batería Tig Williams en Gales, la localidad inglesa sigue siendo el centro de operaciones de la banda. Si alguna escena describe a Coventry es el movimiento 2-Tone, y aunque The Primitives optaron por un camino muy diferente, todo aquello fue parte de la educación musical del grupo. “Sí, yo era muy fan. Mis padres siguen siendo voluntarios en el Museo 2-Tone. Creo que cuando empezamos, The Specials se estaban disolviendo. Yo había vuelto de Australia y estaba buscando una banda. Lo había intentado por Coventry sin éxito y pensaba que en Londres me resultaría más sencillo. Entonces vi el anuncio de Paul. Mencionaba influencias como Nick Cave y The Velvet Underground. Querían un cantante masculino, pero simplemente pensé: ‘¿Y por qué no?’. Organizamos la audición y a partir de ahí despegó todo”. Paul coincide: “A todos nos gustaba, era como la banda sonora de esos años. Pero yo estaba más metido en The Velvet Underground y el post-punk: The Birthday Party, The Fall… En la ciudad había otras bandas alternativas, neopsicodélicas”.
Y, contra todo pronóstico, aquella audición funcionó, aunque Tracy recuerda que “no fue realmente bien porque ellos iban en esa dirección. Guitarras muy ruidosas, estrepitosas, y mi voz es bastante suave y dulce. Tenían a otro cantante, Kieran, que era más bien un poeta y gritaba las letras. Vimos que la cosa no iba a funcionar en ese formato y decidimos hacer algo más tranquilo… y funcionó. A Paul le gusta mucho el ‘feedback’ con la guitarra, así que no quisimos erradicar eso por completo”. La aparición de Tracy supuso la reanimación para un grupo que agonizaba. “Estábamos a punto de dejarlo. Llevábamos un año buscando cantante y el material viejo con Tracy no funcionaba. Así que escribí unas canciones con estructura verso, coro y melodía, algo que no había hecho antes. Nos juntamos de nuevo y vimos que teníamos una dirección. Fuimos hacia el pop emulando lo que escuché de niño en los sesenta, añadiendo el ruido y sonido punk que ya teníamos”, explica Paul.
“Blondie y Debbie Harry fueron influencia innegable”, reconoce Tracy. “A Paul le gustaban más The Birthday Party y algunas de esas bandas americanas oscuras de los sesenta. Ahí está la mezcla. Cuando era adolescente me interesaban mucho la moda y el cine y las imágenes que proyectaban. Escuché a Édith Piaf en la radio clásica, tenía el ‘Parallel Lines’ de Blondie. Mi etapa australiana me acercó a The Go-Betweens y a Split Enz, que es mi banda favorita, aunque no hay conexión con ellos más allá del vanguardismo. También The Triffids, me encantan las melodías”.
No fue sencillo sobrellevar la etiqueta de frontwoman rubia poderosa que en el panorama más mainstream inglés podía compartir con Wendy James, de Transvision Vamp. Aunque Tracy recuerda que el indie pop sí fue un refugio y una vía de escape expresiva para muchas mujeres: “Estaban Talulah Gosh, luego Heavenly. Shop Assistants, más tarde The Darling Buds. Fue una época muy potente”, asegura. “My Bloody Valentine tenían a Bilinda en el bajo y las voces”.
Las primeras grabaciones de The Primitives llegaron en su propio sello independiente, Lazy. “Thru The Flowers” alcanzó el número uno de las listas independientes. Pero el éxito masivo llegaría con “Crash”, disparada hasta el número cinco de las listas británicas. “Intentamos lidiar con ello lo mejor que pudimos”, reconoce Tracy. “Pasamos de ser una banda independiente con el control de su propio sello a estar en una gran discográfica. Todo pasó muy deprisa. En ese momento pensábamos que el sueño se había hecho realidad: entrevistas, televisión… ¡el ‘Top Of The Pops’! Pero cuando firmas por una multinacional, ellos quieren resultados: hay un calendario, quieren singles de éxito, giras, canciones, vídeos… Todo está muy controlado y tú pierdes tu libertad”.
Paul, por su lado, no tiene del todo claro si aquello fue contraproducente para el grupo. “Habíamos sido una banda indie durante años y ese ciclo terminaba. Con una multinacional tienes que intentar mantener un estatus y no todo fue tan bien como podía haber ido. Hicimos buenos discos después de ‘Crash’, pero no llegaron a suficiente gente. ‘Crash’ fue la cima, ahora nos llaman ‘one hit wonder’; bueno, mejor esto que nada”.
“Después de ‘Lovely’ hicimos ‘Galore’ y ya no recibimos tanta respuesta de la prensa”, recuerda Tracy. “Es una máquina muy grande. En los días independientes teníamos toda la prensa musical: ‘Melody Maker’, ‘NME’, ‘Sounds’… Pero la máquina es muy distinta. En RCA también estaban Pop Will Eat Itself y los despidieron. Estaban Eurythmics o Rick Astley. Era un sello muy grande. Intentaron tener ese rincón de independencia ‘cool’, pero el equilibrio no funcionó”. Echando la mirada atrás, Paul considera que “es extraño ver ahora esos episodios antiguos del ‘Top Of The Pops’ y comparar lo que había en el ‘mainstream’. Retrospectivamente se tiende a agruparlo todo como escena, pero yo recuerdo un buen número de bandas haciendo lo suyo. Nunca hubo una conciencia de escena hasta la casete ‘C86’ de la ‘NME’. Pero en aquel entonces nadie pensaba en ello como una escena”.
El abrupto final de The Primitives después de saborear el éxito masivo alejó a Tracy Cattell y Paul Court de la música. A pesar de su presencia y fama, Tracy no consideró nunca lanzar una carrera en solitario. “Hice algunas grabaciones para mostrarme, con algunas bandas de Coventry que comenzaban, pero decidí irme a viajar. Podría haber optado por ir a Londres y seguir intentándolo. Quizá la historia hubiera sido diferente. Nunca se sabe. No era fácil”. Paul le dio algunos años más, pero acabó rindiéndose a mediados de los noventa. “Seguí haciendo cosas con nuestro batería hasta 1995, pero no había mucho interés. Estaba harto y paré por completo. Guardé la guitarra, no quería ni tocarla ni escribir canciones. Lo sentía como una etapa cerrada. Nunca imaginé que volvería a la música”, explica.
En 2008, cumplidos 20 años de su debut, Paul Court buscó reunir a la banda para un solo concierto de celebración en Coventry, pero Tracy se encontraba en Argentina. Fue la pérdida de Steve Dullaghan, bajista original, fallecido un año más tarde, lo que puso de nuevo en contacto al grupo. “Seguíamos sin intención de reformar la banda”, explica Paul, “hasta que en 2009 nos pidieron tocar en una exposición sobre la escena de Coventry. Lo hicimos como homenaje a Stevie. Luego vino un concierto en Londres y una cosa llevó a la otra…”.
¿Y cómo sienten The Primitives volver al indie cuatro décadas después? “Se siente bien”, dice Tracy sin dudar. “Tenemos toda la experiencia. Estuvimos en una gran burbuja y ahora estamos bajo nuestros propios términos. Tenemos libertad, el control, estamos más relajados. Toda esa historia nostálgica nos permite tener una base de seguidores. Hacer festivales en verano, conciertos como los de ahora en España… ¡llevamos casi el doble de tiempo que en los ochenta!”. A lo que Paul añade: “Antes se sentía como tener que entregar los deberes para que te pusieran nota. Ahora nuestro estatus está fijado en el pasado. Disfrutamos sin presión. No puedes esperar que se interesen igual por ti después de 40 años. Desde que nos reformamos hemos grabado un par de discos, algunos singles y EPs. Para celebrar los 40 años hemos sacado la versión mejorada del que fue nuestro primer single. Y quizá sea el último. Funciona como un cierre en la carrera de las grabaciones. Ahora tenemos suficientes canciones para elegir un buen repertorio, y variado”.
Y ahí siguen The Primitives, bien entrado el 2026. “Me siento muy agradecida por poder seguir haciendo esto después de 40 años. Nunca lo hubiera imaginado en 1985”, asegura Tracy. Paul reconoce que no lo hubiera pensado nunca: “En absoluto. Es ridículo. Cuando volvimos estábamos en los 40 y parecía extraño. Pero la cosa cobró sentido al rencontrarnos con la música y reanimar las canciones. De entrada nunca pensé que durara más de un par de años”. ∎

Una colección de versiones compuestas por bandas femeninas. Gemas pop de los sesenta reinterpretadas con la energía jangle-pop-punk característica de The Primitives. Bonnie St. Claire, Nico y Gordon Lightfoot, Jackie DeShannon y Olivia Newton-John o Sandy Posey figuran entre las catorce canciones del disco, que fue reeditado en vinilo el año pasado.

Tras la reunión para homenajear a Steve Dullaghan en 2009, el primer material nuevo del grupo llegó cinco años más tarde. La misma urgencia pop, el mismo nervio punk, intacta esencia de psicodelia sesentera pero con aires renovados para dar forma a canciones como “Wednesday World”, “Follow The Sun Down”, “Hidden In The Shadows” o “Petals”.

El single “Never Kill A Secret”, publicado por Fortuna Pop! en 2011, abrió la segunda etapa del grupo, que continuó con el lanzamiento de “Spin-O-Rama”. Esta colección de singles y rarezas conforma un doble disco con 28 canciones que reúne canciones inéditas, rarezas, colaboraciones y temas descatalogados durante esos catorce años.

Con Tracy Tracy recién incorporada, The Primitives tocaron por primera ocasión el 14 de noviembre de 1985 en el pub The Hope & Anchor de Coventry. Cuarenta años después, el grupo regraba su primer single. Indie pop que sobrevive el paso del tiempo. Inmediato y luminoso, con el encanto de la voz de Tracy sobre una melodía contagiosa. ∎