En su segunda casa, el Loop Bar & Records de Granada, luce en la pared el concepto de andalusian noise con la típica cerámica de Fajalauza. Es una buena definición de Palmar de Troya: una banda formada en la ciudad de la Alhambra, con raíces tanto en la capital nazarí como en el costado gaditano, cuyo muro sonido convenció al sello estadounidense Reptilian Records. “III” es el segundo EP que lanzan, en tirada de quinientas copias, con el logo del dimetrodonte –la temible criatura prehistórica que se alimentaba de tiburones– de Baltimore. La etiqueta Reptilian opera hoy desde Texas y no dudó en fichar hace un par de años al grupo cuyo nombre remite a la localidad sevillana de la consabida sociedad secreta.
“En 2024 tuvimos bastante suerte: escucharon el single de adelanto y les gustó. Y empezamos a currar. Funcionó bien, y cuando les propusimos volver a sacar este estaban por la labor. La duración de los temas hace que entren bien en un diez pulgadas. Estamos cómodos trabajando en el formato EP. Es algo que nos resulta eficiente y compatible con nuestro día a día. No nos obliga a plantear discos de doce canciones. Cuando tenemos cinco o seis temas, ¡pim! No sabemos dónde estaremos el mes que viene”, explica Antonio Pérez “Toto”, guitarrista natural de Cádiz que lleva siete años viviendo en Granada.
Lucía González, la cantante y teclista, también es gaditana. Aunque, en su caso, auténtica granadina adoptiva desde hace dos décadas, cuando llegó para estudiar Psicología. Pasó por formaciones como Su Señora, Éter o Lullaby. Pero cantar y tocar en una apisonadora de noise rock y post-hardcore ha supuesto un reto: “Me aburro con mucha facilidad. Mi psicóloga me lo dice. El problema es cuando no sabes cómo combatir ese aburrimiento. Yo lo que hago es cambiar todo el rato. Hago lo que me pide el cuerpo. Cuando Toto me propuso formar parte de la banda me pareció interesante, porque esto no lo había hecho nunca”.
Toto tiene treinta años de experiencia en el más puro underground. Viene de bandas como Gentemayor, Hand Of Fátima o Eight Of September, siempre en los márgenes y con el prefijo post. “En Cádiz siempre ha habido mucho movimiento: G.A.S. Drummers, Atavismo, Viaje a 800, The Agapornis… Mucha gente que ha hecho cosas muy guais. Lo que pasa es que en Cádiz siempre ha habido pocos sitios para tocar. Es decir, poca escena. Y poca prensa musical, que se focaliza más en Granada. Pero en Cádiz ha llegado a haber un nicho de bandas muy fuerte”, defiende.
No menos kilometraje acumula el otro guitarrista de Palmar de Troya: Juan Antonio Salinas. Proyectos como Maine, Apocalypse o Varaverde, en la cúspide del hardcore-emo de la escena granadina, llevaron su impronta. Y de manera más reciente y familiar, la dupla Alondra Galopa, en vías de reactivación. A su vez, es cofundador de su centro de operaciones, Borderline Studio, y de su distribuidor digital, Linier Discos. “Toto y yo nos conocimos allá por 2001 o 2002 en Pig Studios, en una época en la que yo también tocaba con P.P.M. Después de muchos años, se vino a vivir aquí y no sé cómo pilló mi contacto. Y me dio el toque. El caso es que en cuanto él plantea cualquier ‘riff’, no hay que discutirlo. Es el estilo que a mí me va. No tenemos ningún tipo de disonancia en ese sentido. No me cuesta acoplarme a un proyecto en el que está tan claro el sonido”, apunta.
Salinas confiesa que Palmar de Troya le ha devuelto a la visceralidad de aquellos tiempos en los que taquigrafiaba el lenguaje de Fugazi: “Quizá es una parte que había empezado a abandonar con Alondra. O sea, ese sonido tan saturado... Pero no me cuesta nada porque es mi forma de tocar de siempre. En el escenario es cuando lo noto. Para mí, Alondra es guay, pero también tiene una parte de incomodidad porque canto algo, aunque no soy la voz principal. Aquí mi asunto es como en Maine, como en Varaverde o como en P.P.M., cuando solo era guitarra. Ahí estoy supercómodo y los conciertos fluyen con más facilidad para mí”.
Completan el elenco de Palmar de Troya la base rítmica que constituyen Guillermo Nacarino “Willy” (bajo) y Jose Romero (batería). Entre todos sacuden las siete canciones de “III” en poco más de veinte minutos, con una coqueta edición en vinilo verde de diez pulgadas. Una virulencia, no exenta de lava armónica, que brilla en piezas como “Come Back” o “Guide Dog”, y que atrona en el single “The Method” o en “She, The Destroyer”. Reivindican los noventa de Sonic Youth o The Jesus Lizard, y entroncan con la nueva onda británica de Dry Cleaning.
“La banda no tiene una idea preconcebida de lo que va a hacer. Es lo que sale de las raíces que tenemos a la hora de tocar. Yo no sabría hacer un tempo tipo Father John Misty. Al final, es lo que sabemos tocar cada uno. Nos gusta que tenga ese punto de pureza de banda, sin mucho adorno, que sea algo muy directo, muy real”, comenta Toto. “Es como una especie de mutación hacia un estilo común”, añade Lucía. “Willy, Jose y yo venimos de estilos musicales diferentes. Como músico, yo muto, y eso hace que sea un poco más original, que no sea la típica fórmula de la que no sales porque no conoces otra cosa”.
Tampoco lo tuvieron fácil para empezar. “Cuando íbamos a presentar el primer disco en 2020 vino de repente la pandemia. Tal cual. Teníamos fecha en la sala Planta Baja y otras cerradas. Fueron meses de absoluto descontrol, de no saber qué iba a pasar con nada. Lo que hicimos fue lanzarlo en digital, y sin más. La única promo fue a nivel personal. Y después de la pandemia hubo cambios en la banda. Hasta la formación actual, totalmente afianzada, que es la que ha compuesto este disco al completo”, ahonda Toto. “Y esta es una de las diferencias gordas con el resto de discos: este lo ha compuesto todo el mundo que forma parte de la banda ahora mismo”.
De alguna forma, Reptilian Records sirvió de argamasa del proyecto de Palmar de Troya. “La realidad es que con el segundo EP se habló más fuera que aquí, porque realmente aquí no tuvimos mucha promo. Pero ellos sí que hacen allí una promo bastante potente. Reptilian existe desde 1989 y cuenta con muchos canales para llegar a revistas. Fue todo en Estados Unidos. Incluso surgió la oportunidad de plantear algo de gira allí. Ahora tenemos en mente un split con una banda de Denver, probablemente después del verano”, avanza Toto. La orden continuará haciendo las cosas a su manera. ∎