Andalucía sintetizada. Foto: Espe Mulero
Andalucía sintetizada. Foto: Espe Mulero

Entrevista

Pirámide: ¿sueñan los androides con bulerías eléctricas?

Desde Sevilla siguen llegando algunas de las propuestas más refrescantes de nuestro underground en las últimas fechas. El trío de Los Palacios y Villafranca ha editado uno de los discos más interesantes de la presente temporada, un trabajo en el que combina con maestría electrónica y aires flamencos, con una marcada línea conceptual que reivindica lo local. Aquí llegan Pirámide.

No tienen reparo en citar como influencias a Thom Yorke o Four Tet junto a Pepe Marchena o La Niña De Los Peines. Y esto, que podría sonar a chufla, adquiere todo el sentido al escuchar su música. Pirámide es un trío en el que Claudio Maestre y Antonio María se encargan de la parte musical y Karvy, el miembro de incorporación más reciente, es responsable de la parte visual. Tras editar los EPs “El canal de los presos” (2020) y “Furtivo” (2021) más el single “A las 20:00” (2021), acaban de debutar en formato largo con “Campo modular” (Lunar, 2023). Nos citamos por videollamada con Claudio y Antonio, responsables del sonido y las canciones, para conocer un poco mejor a este grupo tan interesante.

“El uvero”, clip realizado por Pirámide.

Ambos venís de la escena rock. ¿Cómo se hace esa transición a la electrónica y por qué os decidisteis por esta como vehículo expresivo para este proyecto?

Antonio: La transición fue muy natural. Es cierto que dentro del rock siempre nos hemos movido por el ambiente más independiente porque en un principio lo que nos llamaba la atención era sobre todo descubrir sonidos nuevos. Al menos en mi caso, a finales del siglo pasado y primeros años de este, se me quedaba un poco encorsetado el rock y fui descubriendo que en el mundo de la electrónica el abanico se abría mucho más. Y es verdad que nos ha dado un punto de vista mucho más amplio que el que teníamos con el rock.

Claudio: En mi caso fue parecido, pero yo experimenté una catarsis a nivel de escucha musical. Yo era superrockero y, aunque me sigue gustando el rock y siga escuchándolo, en 2010 vi que había una parcela de la música pop de la que no sabía nada y que me atraía porque me parecía más carne de futuro. Por entonces me compré un par de sintetizadores sin tener ni puta idea, porque lo que yo hacía era tocar un poco la guitarra y cantar en un grupo llamado Porcelina. Como Antonio y yo somos amigos de siempre y sabía que le molaba esto, fue muy natural empezar a quedar para trastear con los sintes y formar el grupo.

¿Y el flamenco?

Claudio: A partir de 2010 hubo una liberación de montones de prejuicios y nos dimos cuenta de que el flamenco era algo inherente a nosotros. Nos guste más o menos, llevamos dentro el compás. Por ejemplo, en el compás de bulerías, que es un doce por ocho y por tanto casi antipop, yo no me pierdo aun no habiendo escuchado bulerías prácticamente nunca. Pero estamos en un entorno en el que se oye. Es un ejercicio de aprender a no renegar de ello. Y no solo no renegar, sino empezar a meter la nariz. Lo primero que hace un rockero, y más un rockero del sur, es decir que el flamenco es una mierda porque estamos rodeados de ello y blablablá. Yo era así, y lo reconozco. Pero llega un momento en que te liberas de esto y esa liberación provoca que empiece la curiosidad por entenderlo, por saber por qué funciona como funciona, cómo podría mezclarse con lo que nos gusta… Antonio dice, y creo que con buen criterio, que quizá hayamos escuchado las mismas veces a Rocío Jurado que a Aphex Twin. Y eso que yo no escucho a la Jurado en mi casa.

Antonio: El flamenco, el folclore, nos llega prácticamente por ósmosis porque estamos rodeados de ello. También nos atrae mucho su parte más social, esas letras superhondas, mal escritas, totalmente populares, que eran la forma de comunicarse o transcribir los pensamientos que tenían hace cincuenta años. Esta es la parte que más nos interesa porque habla de nuestro entorno.

“Lo primero que hace un rockero, y más un rockero del sur, es decir que el flamenco es una mierda porque estamos rodeados de ello y blablablá. Yo era así, y lo reconozco. Pero llega un momento en que te liberas de esto y esa liberación provoca que empiece la curiosidad por entenderlo… ”

Claudio Maestre

Sois de Los Palacios y Villafranca, en la provincia de Sevilla. Allí siempre ha habido un movimiento que ha sabido fusionar muy bien el rock, el jazz y ahora la electrónica con este arraigo a la raíz andaluza. ¿Hay hoy un buen momento musical en el underground de Sevilla? ¿Creéis que es cierta esa sensación de que existe una especial efervescencia desde hace algunos años?

Claudio: Yo creo que sí, pero cada vez es menos underground. Ahora parece que esta fusión con la tradición andaluza, con el flamenco y la Semana Santa y demás está un poco más asentada y se acepta más.

Antonio: Es cierto que quizá no tanto como en la década anterior… O quizá es que nosotros estábamos más tiempo en la calle por entonces… Pero, sí, hay una efervescencia que se respira. Hay muchos colectivos muy pequeños y muy underground que ahora, por el hecho de que parece que atraen más, es más fácil que salgan. Antes era muy complicado verlos fuera de la ciudad de Sevilla, y no te digo ya fuera de la provincia. Ahora, después de Califato 3/4 y otra gente que salió un poco antes, lo tienen un poquito más fácil. No para de salir gente nueva haciendo cosas superinteresantes, la mayoría con el denominador común de tener bases electrónicas y mucha experimentación.

Karvy, Claudio Maestre y Antonio María: localismo universal. Foto: Espe Mulero
Karvy, Claudio Maestre y Antonio María: localismo universal. Foto: Espe Mulero

Da la sensación de que cada paso que dais es siempre muy meditado. ¿Cómo tomáis las decisiones como grupo? ¿Influye que os conozcáis de toda la vida?

Antonio: En realidad no influye mucho. Claudio y yo sí nos conocemos de toda la vida, pero a Karvy lo conocemos desde hace relativamente poco. Somos fáciles de llevar y es muy difícil que uno diga que no a algo que proponga otro, aunque nos maticemos constantemente. Estamos bastante alineados los tres, tanto en los conceptos como en las formas. Es cierto que podemos tardar bastante en hacer las cosas porque para nosotros el concepto es lo más importante y porque tenemos nuestra vida resuelta por otro lado. Claudio es maestro y Karvy y yo somos ingenieros; llevamos nuestra vida con la facilidad de decir que esa parcela está cubierta. Por eso nos podemos permitir el lujo de exigirnos a nosotros mismos que lo que hagamos lo hagamos muy bien, muy en serio y que nos tiene que gustar. Que cuando lo escuchemos dentro de unos años podamos decir que estábamos haciendo algo interesante, que no estábamos perdiendo el tiempo.

Claudio: Nuestro punto de partida es siempre un concepto del que pensemos que haga falta hablar, y que la gente también lo pueda disfrutar al igual que nosotros lo vamos disfrutando cuando lo vamos desarrollando.

¿Y de dónde surgen esos conceptos que pueden terminar siendo la semilla que desemboque en una canción o un disco?

Claudio: Una de las máximas que tenemos es el empleo de localismos, porque tiramos mucho de lo que tenemos más a mano. Vamos buscando siempre un concepto, un entramado, una estructura, algo que contar que sea cercano a nosotros. Esto es porque sentimos que siempre podremos contar algo de una forma más honesta si lo sentimos nuestro. Vamos siempre mirando en un radio de acción cercano, pero al final le damos la universalidad que queremos. Digamos que las reivindicaciones que queremos hacer parten de nuestra zona, pero se pueden y deben hacerse extensivas a todo lo demás.

“Hay muchos colectivos muy pequeños y muy underground que ahora, por el hecho de que parece que atraen más, es más fácil que salgan. Después de Califato 3/4 no para de salir gente nueva haciendo cosas superinteresantes, la mayoría con el denominador común de tener bases electrónicas y mucha experimentación”

Antonio María

¿Y cuál es el concepto en este disco?

Claudio: Se llama “Campo modular” porque nosotros vivimos en el bajo Guadalquivir, donde el río se ensancha y se hace marisma. Si coges una vista aérea de las marismas, es un campo hecho de cuadrados, módulos. Esa es la vertiente más literal del título. Por otro lado, nosotros trabajamos con sintetizadores modulares y el título también alude a esto. Además, como decía antes Antonio, al principio buscábamos siempre nuevos sonidos y eso fue lo que nos llevó a la electrónica. Y este es nuestro camino, el campo modular de la síntesis. En este disco ese concepto está presente durante las once canciones.

Después de editar EPs y singles, ¿teníais claro que el siguiente paso era un disco de larga duración?

Antonio: Principalmente fue una oportunidad. Originariamente teníamos pensado sacar estas canciones en tres entregas, pero apareció la gente de Lunar Discos y nos ofreció la oportunidad de aunar todo y la idea nos gustó mucho. Y estamos muy contentos con el resultado porque lo han editado en disco de vinilo y ha quedado muy bien.

¿Qué os gustaría que os aportara este primer disco?

Claudio: Nos gustaría que nos permitiera tocar en sitios bonitos, es lo que más nos motiva. Y Antonio siempre dice que si toca en el Sónar se retira, de modo que espero que podamos tocar allí algún día. ¡Pero que sea dentro de unos años para que podamos seguir con el grupo un tiempo más! ∎

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