Desde su casa de campo a una hora de París, Tellier atiende a Rockdelux vía telefónica para desgranar cómo ha gestado su último trabajo: “Aunque tengo un apartamento en Montmartre, que es muy ‘cool’ y encantador, necesito venir aquí con mi familia a ver árboles, hierba, animales. Necesito conectar con la naturaleza para ser yo mismo”, asegura. A propósito del título de su nuevo álbum, “besa a la bestia”, la pregunta sobre cuándo muta en animal y cuándo abraza la belleza sin fiereza, como forma de existencia, surge en la conversación: “En París mi vida es como una película, y en el escenario o cuando practico la vida nocturna, me sale la bestia. Pero en el campo, cuando estoy con mi mujer y mis hijos (Jeannette, de 13 años, y Timothy de 9, fruto de su matrimonio con Amandine de la Richardière), siento que tengo tiempo para trabajar en el jardín, jugar a videojuegos o cocinar”. Este espíritu silvestre y sosegado se refleja, por ejemplo, en canciones como “Naïf de coeur”, “Animale” o el corte que abrocha el disco, “Un dimanche en famille”.
Cuenta entre risas que su plato estrella son las fajitas mexicanas. Pero también lo son las producciones que albergan la sensualidad del movimiento y la inteligencia marketiniana del estribillo sofisticado. En el caso de Tellier, más que premeditación parece ser una fórmula instintiva y la síntesis de la vida creativa y nocturna de una ciudad como París. En este nuevo disco ha puesto a funcionar la maquinaria a fondo y ha recolectado sus instrumentos favoritos para ponerlos al servicio de la música. Si hay guisos que al probarlos te piden más sal, más agua o dejarlos reposar con las canciones, aquí sucede exactamente lo mismo; solo cambian los ingredientes: “He puesto a mi disposición todas mis habilidades como compositor, instrumentista e intérprete. Llevo 25 años en la música, he aprendido mucho en este tiempo. Eso me ha permitido sacarle partido a mi conocimiento y optimizar la experimentación que he querido llevar a cabo. Me dije a mi mismo que tenía que focalizar en un concepto y disfrutar con cada parte del proceso”.
Tellier, amante del cine, ejerce además como compositor de bandas sonoras. Es un trabajo que alterna con la producción de sus propios proyectos: “Me relaja bastante trabajar en un proyecto en el que ya hay un director que toma las decisiones”, asegura al otro lado del teléfono. Entre las que ha firmado están “Narco” (Tristan Aurouet y Gilles Lellouche, 2004), la serie “A Girl Is A Gun” (Mathieu Tonetti, 2017) o “Libre” (Mélanie Laurent, 2024). También ha colaborado con Sofia Coppola aportando su canción “Fantino” para dos de sus películas, “Lost In Translation” (2003) y “Somewhere” (2010). Si tuviera que recomendar una película actual, no titubea: “‘Sirāt’. Me encanta, es hermosa y propone un viaje profundo”.
El paso del tiempo ha potenciado su look. Su cabello largo y su barba generosa comparten protagonismo con sombreros bohemios y gafas de sol. Es innegable que el lado más cool y sureño del rock’n’roll le ha poseído, pero lo combina de forma inteligente con toques pop y un estilo urbano. Con 51 años cumplidos el pasado 22 de febrero, Tellier –que en 2008 fue el representante de Francia en Eurovisión– desvela que la inspiración también la encuentra en esos eslabones de la cadena de la música francesa que vinieron antes que él: “Quizá suene raro, pero deseo emular a mis héroes. Uno de ellos es Christophe (músico francés fallecido en 2020, en plena pandemia). Quisiera acercarme a los artistas que admiro y que hicieron cosas de calidad”. ∎