La lista de reproducción con que se identifica Silvia Grijalba es tremendamente ecléctica y rebosa de elementos nostálgicos de su infancia y adolescencia –canciones que escuchaba su padre, canciones que bailaba con su madre o su primer ídolo infantil propio: de Elvis Presley a Miguel Bosé, pasando por Django Reinhardt o Henry Stephen– a los que poco a poco se fueron incorporando elementos musicalmente alternativos. Ahí caben la música siniestra y gótica que marcó su adolescencia y por la que “abandonó” a Miguel Bosé –Bauhaus o Siouxsie And The Banshees– y artistas con los que ha tenido cercanía profesional en la acepción más amplia del término –periodista, DJ y música– como Alaska, Loquillo y Bunbury. Todo ello sin olvidarnos del ámbito de la gestión cultural de vanguardia, representada por CAN, Einstürzende Neubauten o Tuxedomoon. No deja de ser curioso que no incluya otro tipo de recuerdos sentimentales: no ha citado ninguna composición de los músicos con los que ha mantenido relación de pareja…