El folk como prisma contemporáneo. Foto: Rich Gilligan
El folk como prisma contemporáneo. Foto: Rich Gilligan

Entrevista

Ye Vagabonds: “Nuestras canciones son contemporáneas aunque tengan ADN de música tradicional”

Darle una vuelta de tuerca al folk irlandés no es cosa sencilla a estas alturas, pero este grupo de Dublín lo consigue de forma natural, conservando la esencia del género pero refrescándolo desde la raíz. Este domingo actúan en Badalona en el ciclo Blues & Ritmes, en la única fecha española que contempla la gira europea que están realizando.

Todo músico irlandés termina, antes o después, inclinándose a la rica tradición de su país. Los hermanos Diarmuid y Brían Mac Gloinn han empezado por ahí: Ye Vagabonds forman parte de la joven escena que está insuflando juventud a la música tradicional irlandesa. Más allá de eso, incorporan a sus canciones puentes con la tradición americana y europea, y también con el revival folk de los años sesenta.

Los de Carlow –pequeña ciudad al suroeste de Dublín– cuentan ya con cuatro discos, el último de los cuales es “All Tied Together” (River Lea, 2026). Lo van a presentar este domingo, 19 de abril, en el Teatre Margarida Xirgu de Badalona, en un concierto que forma parte de la programación del festival Blues & Ritmes, que cumple ya 37 años de existencia. En un mundo cada vez más digital y algorítmico reconforta escuchar sus canciones, un viaje por el paisaje rural de Irlanda. Conversamos con ellos pocos días antes de su aterrizaje en nuestro país, justo antes de que afronten el tramo francés de la gira que están realizando desde finales de marzo.

“Danny”, canción del reciente “All Tied Together”. Vídeo realizado por Ellius Grace.

En vuestra gira por Europa, ¿sentís una comprensión diferente de vuestra música frente a los distintos públicos?

Diarmuid: Sí, sin duda. Cada país muestra su propia actitud cultural en los conciertos. Y también hay diferentes tipos de público folk en distintos países: en algunos es más joven y en otros más mayor. También hay sitios donde conectan más con el idioma porque allí se habla más inglés y escuchan más atentamente las letras.

Brían: Algunos públicos son simplemente más expresivos en la forma en que reaccionan a la música. Nos encanta girar por Europa porque, si te estás moviendo rápido entre ciudad y ciudad, aun en un área relativamente pequeña, a veces tienes un idioma y una cultura diferente cada día. Es superinteresante y divertido.

Hacer música tradicional y folk, ¿no es un desafío para una banda irlandesa? En Irlanda se sabe mucho sobre la música y su origen.

Diarmuid: En realidad el desafío es alejarse de las ideas preconcebidas. Porque la gente sabe mucho, pero lo que prevalece es una versión de la cultura irlandesa que quizá fue relevante en los años sesenta. O bien es una versión de la cultura tradicional irlandesa fabricada en los noventa y difundida para promocionar una especie de imagen… casi hollywoodiense. Cosas como Riverdance, que eran muy impresionantes en los noventa, muy nuevas y emocionantes, no tenían tanto que ver con la cultura irlandesa real. De hecho, Riverdance estaba en gran parte basado en música macedonia. La gente espera que lo que haces se parezca a eso.

Brían: Al mismo tiempo hemos hablado con gente en otras partes de Europa –hace poco nos pasó en Austria– que acusan el peso y la responsabilidad de la tradición de sus países. Yo creo que nuestro desafío es luchar contra lo que otros piensan de la tradición en un sentido masivo y comercial. Nosotros, en Irlanda, sentimos la tradición como ligera, enérgica, joven y abierta. Hay una escena genial, mucho movimiento, y no nos sentimos limitados por ella.

Diarmuid: Por otro lado hemos estado escribiendo muchas canciones originales últimamente. Nuestro último álbum es todo de canciones originales, y eso ayuda mucho. Es traer la tradición al presente. Nuestras canciones no están ancladas en el pasado, hablan de nuestras vidas, son contemporáneas aunque tengan ADN de música tradicional.

“Algunos públicos son simplemente más expresivos en la forma en que reaccionan a la música. Nos encanta girar por Europa porque, si te estás moviendo rápido entre ciudad y ciudad, aun en un área relativamente pequeña, a veces tienes un idioma y una cultura diferente cada día. Es superinteresante y divertido”

Brían Mac Gloinn

En vuestros orígenes tocabais canciones tradicionales. Más adelante empezasteis a escribir canciones propias.

Diarmuid: En realidad llevamos escribiendo canciones originales desde hace mucho tiempo. Cuando sacamos el primer álbum –“Ye Vagabonds” (Inglenook, 2017)– ya escribíamos nuestras canciones, y también organizábamos sesiones comunitarias de música folk en un pub en Stoneybatter (se refiera a un barrio dublinés). Ahí tocábamos música tradicional con la que habíamos crecido. Entonces conocimos a mucha gente joven que también estaba encontrando su forma de expresarla.

Brían: Es importante decir que en Irlanda hay una parte de la música tradicional que se toma muy en serio, incluso de forma competitiva, y también hay conexiones con cierto nacionalismo cultural. No es de derechas, sino definitivamente progresista, pero aun así puede hacer que algunos jóvenes se alejen porque no se percibe del todo inclusivo. Así que mucha gente, cuando nos mudamos a Dublín, estaba volviendo al folk de forma más abierta. Y eso también nos llevó de nuevo a escribir canciones. Fue un proceso circular.

Diarmuid: Incluso al arreglar canciones tradicionales lo hacíamos de forma creativa. No era solo versionar. Íbamos a archivos, buscábamos diferentes versiones, manuscritos, grabaciones antiguas y reconstruimos canciones como si fueran nuestras. A veces había huecos o errores en las versiones antiguas, y tenías que completarlas tú, darle sentido.

¿Cuánto de vuestra escritura es investigación?

Brían: Buena pregunta. Creo que escribir es buscar formas de entender tu vida a nivel emocional. Las canciones pueden ayudarte a orientarte en tu propia vida; eso lo encuentro de utilidad.

Diarmuid: En este álbum hubo bastante autoexploración. Escribes, ves qué sale y a veces te sorprendes. Te das cuenta de que ciertas cosas significaban más de lo que pensabas. Puedes explorar recuerdos, tu subconsciente, y fijarte en lo más vívido. Al final vimos que muchas canciones trataban de un mismo período de nuestras vidas, y decidimos centrarnos en eso. Eso es lo que más investigamos.

Diarmuid Mac Gloinn y Brían Mac Gloinn. Foto: Rich Gilligan
Diarmuid Mac Gloinn y Brían Mac Gloinn. Foto: Rich Gilligan

¿Qué importancia tiene para vosotros la música norteamericana o, si lo preferís, la herencia irlandesa en la música norteamericana?

Diarmuid: Creo que esa música es importante en la medida en que está conectada con la tradición irlandesa. Definitivamente hay una continuidad. Pero también es importante entender que las fronteras musicales son artificiales, incluso en Europa. Son fronteras creadas. Mucha música irlandesa viene de Francia, Polonia u otros lugares de Europa. Lo mismo pasa en América: su música es una mezcla de influencias europeas, africanas e indígenas. La música tradicional americana también es una mezcla.

Brían: Es cierto, emergió como una mezcla de sonidos de muchos lugares: es música de emigrantes toda mezclada. El old time americano es música comunitaria: melodías fáciles, coros accesibles, fácil de tocar y muy fácil de bailar. Y tiene armonía. Esto nos influyó mucho desde adolescentes porque en Irlanda no había mucha tradición de armonías hasta los años sesenta, pero en Estados Unidos sí, desde los años veinte, desde que se empezó a grabar. Eso nos marcó mucho. Y nos aportó lo comunitario.

Diarmuid: Eso también viene de nuestra familia. Nuestros padres iban a clubes de folk. Y también estaba en la música de las iglesias; no es que estuviéramos mucho ahí pero nuestras hermanas cantaban en un coro y lo tuvimos cerca.

Vuestra evolución –basta con escuchar “All Tied Together”– no parece llevaros hacia lo desconocido, sino hacia los orígenes.

Diarmuid: Creo que buscamos ambas cosas, no son excluyentes. La investigación a la que te referías antes también implica el entorno: lugares, personas, músicos. Por ejemplo, pasar tiempo en la isla de Arranmore –donde viven nuestros padres– o en Dublín. Te encuentras a ti mismo mirando el contexto, no solo hacia dentro.

Brían: Además, trabajar con canciones tradicionales pone el listón alto, porque han sido perfeccionadas durante generaciones. Si te preguntas quién eres no llegas a ninguna parte, pero si cambias la pregunta a quiénes somos o dónde estamos, empiezan a llegar las respuestas.

“Es importante entender que las fronteras musicales son artificiales, incluso en Europa. Son fronteras creadas. Mucha música irlandesa viene de Francia, Polonia u otros lugares de Europa. Lo mismo pasa en América: su música es una mezcla de influencias europeas, africanas e indígenas”

Diarmuid Mac Gloinn

¿Ser hermanos hace las cosas más fáciles o más difíciles?

Diarmuid: Tiene ventajas y desventajas. En esencia compartimos contexto, sensibilidad, comprensión…, esto facilita crear juntos. Pero también es cierto que tener diferentes perspectivas te enriquece. Por suerte trabajamos con otros músicos que aportan eso. En cuanto al canto es fácil, porque nuestras voces están armonizadas y tenemos el mismo acento.

Brían: Nunca hemos tenido que reunirnos para decidir qué tipo de música íbamos a hacer. Simplemente lo sabíamos. Quizá hace diez años o así hubo un momento en que pasábamos demasiado tiempo juntos viviendo, tocando y viajando.

¿Qué importancia tienen las historias en vuestras canciones?

Diarmuid: Yo creo que son muy importantes. Pensamos en muchas canciones como relatos cortos. Nos gusta leer, especialmente cuentos. Intentamos transmitir un viaje completo o sumergir al oyente rápidamente. No hace falta contar todos los detalles, pero sí que la canción se sienta real y vívida. En este álbum trabajamos mucho la narrativa en primera persona.

Brían: Es curioso porque en la tradición gaélica muchas canciones no cuentan historias en el sentido tradicional, sino que describen estados, personajes o emociones. A veces la historia existía aparte de la canción. Quizá en el futuro exploremos más lo atmosférico o poético.

Los hermanos Mac Gloinn acompañados de los músicos Alain Mc Fadden y Caimin Gillmore. Foto: Rich Gilligan
Los hermanos Mac Gloinn acompañados de los músicos Alain Mc Fadden y Caimin Gillmore. Foto: Rich Gilligan

Este domingo tocáis en Badalona. ¿Cómo os sentís en nuestro país?

Brían: Hace tiempo que no tocamos allí (debutaron en nuestro país en Barcelona en diciembre de 2021). Vamos con muchas ganas, nos encanta España, especialmente por su diversidad lingüística y cultural. La última vez (en 2023) estuvimos en regiones muy distintas en muy poco tiempo, entre el valenciano, el catalán y el vasco, todo ello en cuatro días. Es parte de lo interesante de España: la diversidad del territorio.

Diarmuid: Como no hemos tocado tanto allí es emocionante, porque no sabemos qué esperar. Un público nuevo también te enseña cosas sobre tu propia música.

En 2023, The Edge, el guitarrista de U2, se refirió a vuestro tercer disco, “Nine Waves” (River Lea, 2022), como “obra maestra”. Todo músico irlandés tiene una opinión sobre U2, ¿cuál es la vuestra?

Brían: (Ríe). Seremos muy diplomáticos. Bono y The Edge nos invitaron a tocar en 2022 para David Letterman, que estaba en Dublín. Cuando los conocimos, lo que más nos sorprendió fue lo amables que eran. Su equipo también. Hemos tocado en grandes festivales y abierto para muchos artistas grandes, y sabemos que normalmente, cuanto más famosa es la banda, peor es el equipo. Pero ellos eran encantadores.

Diarmuid: No crecí escuchando su música, no estaban mucho en mi radar, pero al verlos tocar me di cuenta de que tienen grandes canciones, aparte de éxitos innegables. La voz de Bono sigue en plena forma.

Brían: Bono tiene una gran espontaneidad e intuición en directo. Busca esa energía en el momento, interactúa con los músicos. Actuar con ellos fue muy inspirador. ∎

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