Como un puñetazo mientras duermes, así de contundente suena lo nuevo de Chat Pile. No hay descanso posible en su mundo. El nuevo adelanto de “Who Loves The Sun”, tercer álbum del grupo de Oklahoma City, previsto para septiembre, es energía comprimida. Si “God’s Country” (2022) ya presentaba a la banda como una de las formas más convincentes de convertir la miseria contemporánea en ruido físico, y “Cool World” (2024) ampliaba el radio de acción hacia una violencia más global, “PEN I S MALL” vuelve a llevar el horror a un espacio mucho más concreto: el trabajo, el centro comercial, el cuerpo cansado, la humillación diaria.
La canción entra como un bloque de cemento con su riff principal a medio camino entre lo más duro de TAD y lo mejor de Melvins, referentes que vienen a la cabeza de primeras al escuchar la canción porque, al igual que aquellos, Chat Pile nunca han sonado interesados en la elegancia. Lo suyo es otra cosa: una forma de noise rock industrial y sudoroso con un pie en el sludge y otro en el grunge más bruto. Si miramos con lupa, la batería golpea con una sequedad total, el bajo parece arrastrarse por el suelo, las guitarras aparecen querer explotar tímpanos y la voz de Raygun Busch vuelve a situarse en ese punto entre el sermón, el ataque de ansiedad y el vómito.
El título puede llevar a engaño, pero bajo la broma hay una canción feroz sobre la subordinación, sobre esa manera tan moderna de aceptar que la vida se convierta en una sucesión de pequeñas obediencias, de tareas miserables y de derrotas. No sé si “PEN I S MALL” es, como han dicho ellos mismos, su canción más pesada, pero bien podría serlo. Lo que sí parece claro es que mantiene intactas las virtudes que los ha convertido en una de las bandas más necesarias del rock actual. No inventan nada nuevo aquí, pero vuelven a hacer lo que se espera de ellos. Y esto, en su caso, significa dejar al oyente un poco peor de lo que estaba antes de escucharlos. En el buen sentido, claro. ∎