Awning –la nueva joyita del underground neozelandés– tiene tanto de Neutral Milk Hotel como de Aldous Harding, ahí es nada, pero en este “Little Green Book” que acaban de presentar parece que han querido darse el gustazo con su primer grito de rabia. Como si Kurt Cobain, después de tocar “About A Girl”, se desgarrara la garganta con “School”, incluidos los momentos de ambas canciones en los que el bajo y la batería mantienen el tipo en solitario hasta que llega el estallido de ira. Es el “In The Now” de Cursive, por buscar una comparación más acertada, con la misma inmediatez, los mismos alaridos y la misma melodía. No es mala cosa.
Nada tiene que ver el nombre de este sencillo con “Green Book” (2018) que el director Peter Farrelly inmortalizó en aquella película protagonizada por Viggo Mortensen en la que su personaje escoltaba, durante una gira de 1962, al pianista afroamericano Don Shirley mientras este sufría todo tipo de discriminaciones por el color de su piel. “Esta canción trata sobre el duelo, algo crudo que resulta casi imposible de plasmar”, reconoce Christian Dimick, compositor, cantante y guitarrista de esta banda de Auckland que acaba de anunciar su fichaje por el sello estadounidense Winspear.
Awning comenzó como un proyecto personal de este destacado artista visual de Nueva Zelanda, con una serie de grabaciones domésticas cuando vivía en Wellington. Después fue añadiendo músicos hasta transformarse progresivamente en una banda de cinco miembros, los que actualmente la integran: el batería Riley Noonan, el bajista Damin McCabe y los también guitarristas Ethan Broughton y Eli Chamberlain. Grabaron un EP en 2024, titulado “Gold Star”, y un disco homónimo el año pasado, cuyos derechos han pasado ahora a su nueva discográfica. Ambas referencias, mucho más tranquilas y pausadas, han dado paso a la tempestad de este “Little Green Book” con el que parecen anticipar cómo será su siguiente disco.
La prensa especializada de su país describe a Dimick como “uno de los guitarristas más expresivos y a la vez más infravalorados de Nueva Zelanda”. Se dice también que acostumbra a trabajar en secreto tanto sus canciones como sus cuadros, rodeándose de cierto halo de misterio que trata de mantener en sus letras: “Las escenas que describo son abiertas, crípticas y complejas, porque cuando hablo sobre asuntos demasiado personales, me gusta crear cierta distancia entre el oyente y yo. La oscuridad de los versos me permite mantener cierta privacidad y dejar también que cada oyente les dé su propia interpretación”.
Apunta alto Awning. Habrá que esperar más noticias y nueva música desde las antípodas. ∎