Por si el positivismo de todo este tinglado no fuera suficiente, resulta que Alysa Liu es una de esas personitas que ilusiona ver triunfar precisamente porque están del lado de las causas adecuadas. Así que, mientras algunos le buscan parecidos razonables con personajes infantiles australianos, la mayoría ha preferido más bien lanzarse al sanísimo deporte de hablar sobre la deportista hasta que mejore la moral. Que falta nos hace.
Porque una última cosa hay que tener en cuenta: a diferencia de todas esos famosos que están optando por la tibieza apolítica, Alysa se ha mojado hasta el nivel de darle una colleja a la política de Estados Unidos. Algo que ha hecho que la nación MAGA la odie al instante y que podría provocar que, en el futuro, Trump solo invite a la Casa Blanca a la mitad caucásica de Liu, obviando su otra mitad asiática. Sea como sea, tenemos mucho que celebrar: señoros del facherío global, lo sentimos, pero han vuelto a perder contra la agenda woke que tanto temen.
No todo iba a ser buen rollo en esta semana, obviamente. El toque de oscurantismo costumbrista lo vuelve a poner la política española con una noticia que, la verdad, debería ser buena… pero que ya verás como no tardan ni cero coma en transformarla en negativa: hace unos días, Pedro Sánchez anunció la desclasificación de los documentos del 23-F con el objetivo de “saldar una deuda histórica con la ciudadanía”. Algo que muchos hemos recibido entre risas por lo que tiene de nuevo ejemplo de sacarse la chorra delante de la oposición… Pero que está claro que a esa misma oposición no le iba a sentar nada bien.
Porque puede que Alberto Núñez Feijóo no haya desclasificado los documentos del 23-F porque no quiere, pero lo que está bien claro es que “si tanto les preocupa a los del PP que se desclasifiquen los documentos del 23-F por algo será”. Y punch. Claro que, para preocupación ante el total de “153 unidades documentales” relacionadas con el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 que comandó el teniente coronel Antonio Tejero–que, por cierto, falleció ayer, dos días después del 23-F... de 2026–, la de cierto rey emérito que no se ha asustado con otros fantasmas recientes, pero que puede que esté temblando un poquito con esta desclasificación.
Sea como sea, mientras algunos ya tienen claras cuáles son sus prioridades aquí y ahora, otros se ponen tan (necesariamente) serios como Emilio Delgado al comentar que aquel golpe financiado por aristócratas y grandes fortunas no dista demasiado de un presente en el que las mismas fuerzas socioeconómicas siguen haciendo lo que les sale de los santos cojones. Por su parte, ‘OKTODAY’ (es decir, la variante cómico-facha de ‘El Mundo Today’) se ha marcado un artículo glorioso: “Al therian “Perro” Sánchez le ha salido mal la operación de despiste: los archivos desclasificados del 23F prueban que el cerebro de la intentona golpista fue y siempre ha sido Begoña Gómez”.
Pero lo más interesante es lo que está por venir. Mientras escribo esto, tan solo han surgido las primeras reacciones en redes sociales, pero algunas son tan tremendas como el estupor ante el papel de la mujer de Tejero (no muy alineada con su marido), la perplejidad ante el esquema de organización del golpe (que parece hecho por un infante) o la sensación generalizada de que nos encontramos ante un guion de José Luis Cuerda. Sea como sea, lo único que espero es que todo este destape informativo obligue a nuestra sociedad a llegar a la misma conclusión que este meme sobre el 23-F: “The only system is a soundsystem”. ∎