Marjane Satrapi, artista única y voz crítica de Irán. Foto: Andy Cross (Getty Images)
Marjane Satrapi, artista única y voz crítica de Irán. Foto: Andy Cross (Getty Images)

Fuera de Juego

Marjane Satrapi: ver, oír, no callar

Sin ella, el mundo del cómic contemporáneo no sería el mismo. Dibujante, pintora, escritora, cineasta y activista, Satrapi deja tras de sí una obra incuestionable y un legado invaluable. Falleció ayer, día 4, a los 56 años.

La mañana del 4 de junio, la agencia ‘France-Press’ citaba a los “allegados” de Marjane Satrapi (1969-2026) para hacerse eco de su deceso. En un escueto comunicado, estos afirmaban que la artista “murió de tristeza más de un año después de la muerte de Mattias Ripa, su marido y el amor de su vida”. El impacto de la noticia ha sacudido el mundo de la cultura en todo el mundo.

Satrapi nació en 1969 en Rasht, Irán, una ciudad situada en la costa del mar Caspio. Era hija de una familia acomodada y de tendencias progresistas –uno de sus tíos fue ejecutado por su pertenencia al Partido Comunista– y tras la llegada al poder del vigente régimen fundamentalista de los ayatolás en 1979 sus padres decidieron que estudiara en el Liceo Francés de Viena. Satrapi volvería a Irán para completar sus estudios universitarios en la Universidad Islámica de Azad, en Teherán, y se graduó en Comunicación Audiovisual. Tras divorciarse de su primera pareja y en busca de una libertad que el Irán islámico le negaba, en 1994 se trasladó a Francia, país en el que residió hasta su fallecimiento.

Con inquietudes políticas que se reflejaron en su obra.
Con inquietudes políticas que se reflejaron en su obra.

Tras estudiar Artes Decorativas en Estrasburgo, se mudó a París. Fue allí donde conoció a Ripa, su futuro marido, pero también donde descubrió el arte en el que desarrolló gran parte de su carrera: el cómic. Satrapi conocería a los miembros del llamado Atelier de los Vosgos, llamado así porque en un piso de la plaza de los Vosgos de París coincidió buena parte de la plana mayor de las estrellas de la llamada nouvelle bande dessinée francesa. Eran los renovadores de los códigos de la tradición del cómic galo: Christophe Blain, Joann Sfar, Lewis Trondheim o David B., con quien desarrolló una sólida amistad. Fue precisamente él quien le sugirió, tras conocer su pasado en Irán, que el cómic podía ser el medio adecuado para contar su autobiografía, un proyecto al que Satrapi no terminaba de dar forma. Nace así “Persépolis”, la obra que la convirtió en una de las voces más importantes del cómic mundial.

Publicado en cuatro entregas por la editorial independiente L’Association entre los años 2000 y 2003 y recopilado en 2007 en un único libro, “Persépolis” se convierte en un éxito fulgurante traducido a más de veinte idiomas, galardonado en el Festival de Angulema y considerado una de las mejores 100 obras literarias del siglo XXI por el diario ‘The Guardian’, entre otros numerosos galardones. Satrapi continuó explorando la memoria familiar a través de otros dos cómics, “Bordados” (2003) y “Pollo con ciruelas” (2004), dos obras breves que ofrecen una mirada íntima sobre Irán, completando una suerte de trilogía no proyectada.

En 2006, cuando obtuvo la nacionalidad francesa. Foto: Pierre Emmanuel Rastoin
En 2006, cuando obtuvo la nacionalidad francesa. Foto: Pierre Emmanuel Rastoin

Tras la publicación de “Pollo con ciruelas”, se volcó en el mundo del cine, donde debutó con la adaptación al cine de “Persépolis”, estrenada en 2007. Una película de animación, codirigida por Vincent Paronnaud, que se convirtió en un fenómeno de crítica: obtuvo el Premio del Jurado del Festival de Cannes, dos premios César y fue nominada al Óscar. El éxito permitió a Satrapi seguir desarrollando su carrera en el cine, donde cultivó una variada filmografía. En 2011 vuelve a hacer equipo con Paronnaud y estrena la adaptación de “Pollo con ciruelas”; dirige dos comedias, “La bande des Jotas” (2013) y la notable “Las voces” (2014), protagonizada por Ryan Reynolds. También realiza una biografía de Marie Curie, “Madame Curie” (2020). En 2024 firma su última película, “Paradis Paris”, con Monica Bellucci. Además, la artista expuso su obra pictórica en galerías francesas, como la Jerome de Noi Jérôme de Noirmont o la Livinec, y diseñó un tapiz para los Juegos Olímpicos de París.

Satrapi recibió numerosos galardones y reconocimientos durante su carrera: fue nombrada Comandante de la Orden de la Artes y las Letras de Francia, doctora honoris causa por las universidades belgas UC Louvain y KU Leuven. También fue elegida miembro de la Academia de las Bellas Artes de Francia y recibió el Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2024, donde el jurado destacó su compromiso ético con los derechos humanos. Satrapi dedicó el premio a Toomaj Salehi, un rapero iraní condenado a muerte por un tema en el que denuncia las tropelías del gobierno de su país. Tras el discurso de Satrapi, la condena fue anulada.

En su discurso al recoger el Princesa de Asturias en 2024. Foto: Carlos Álvarez (Getty Images)
En su discurso al recoger el Princesa de Asturias en 2024. Foto: Carlos Álvarez (Getty Images)

Su activismo político, pese a no vincularse con ningún partido, fue personal y firme. Dirigió el videoclip de la canción “Baraye” (2022), del iraní Shervin Hajipour. El tema de Hajipour fue compuesto tras el asesinato de Mahsa Amini, una joven de 22 años apaleada por la policía persa por llevar el velo de manera “inadecuada”. La muerte de Amini dio pie al movimiento Mujer, Vida y Libertad, que a la postre sería el título homónimo de la última obra gráfica de Satrapi. En “Mujer vida libertad” (2023), la artista coordinó una obra colectiva en la que participaron politólogos, historiadores, periodistas y artistas –entre ellos Paco Roca– que detallan las protestas iniciadas tras el brutal crimen que acabó con la vida de Amini.

También en 2023 apoyó a cinco jóvenes iraníes detenidas en Teherán tras publicar en redes sociales un baile en el que ninguna llevaba velo. Satrapi publicó su propia versión del baile para llamar la atención sobre este hecho. El mismo año, acudió a Oslo con otras figuras relevantes del exilio iraní como muestra de apoyo a Narges Mohammadi, activista galardonada con el Nobel de la Paz que en ese momento se encontraba en prisión. En 2025 rechazó la Legión de Honor francesa, alegando su desacuerdo con la política exterior francesa con Irán. En un vídeo publicado en su cuenta de Instagram, acusó de hipocresía al gobierno del Elíseo: A jóvenes iraníes amantes de la libertad, disidentes, artistas, se les niegan los visados, incluso turísticos, mientras los hijos de oligarcas iraníes pasean por París y Saint-Tropez sin que eso suponga ningún problema”.

Siempre con su pueblo, Satrapi criticó la postura belicista de los Estados Unidos. En una profética entrevista para la revista ‘Salon’ en 2005, dijo: “Si queremos una democracia, el pueblo iraní tiene que hacerlo por sí mismo. Los estadounidenses dicen que también quieren una democracia en Irán y, al mismo tiempo, cuando los iraníes quisimos ser democráticos en 1953 con Mohammad Mosaddeq y nacionalizar nuestro petróleo, la CIA vino y dio un golpe de estado en mi país. ¿Por qué quieren que creamos que quieren venir y crear una democracia? Hay muchas cosas que deseo para mi país: quiero que mi país sea libre, quiero que mi país sea democrático, no quiero que ningún periodista vaya a la cárcel por un artículo que escribió en Irán. Pero si los Estados Unidos de América atacaran a mi país, pase lo que pase, estaría en contra de los Estados Unidos”. 

Trinchera de viñetas

“Persépolis”
(2000-2003; Norma, 2002-2004)

El retrato autobiográfico de Satrapi durante su infancia y juventud en el Irán del Ayatolá Jomeini. Construida con una aparente sencillez formal y con una libertad refrescante, “Persépolis” abunda en el impacto de la revolución en su familia y en ella misma, poniendo voz, por extensión, a toda una generación de iraníes. Con un ojo puesto en el “Maus” (1980-1991) de Spiegelman y otro en “La ascensión del gran mal” (1996-2003), de su mentor David B., Satrapi consigue despegarse de sus referentes para crear una obra personalísima, clave para entender el desarrollo del cómic contemporáneo en lo que llevamos de siglo.

“Bordados”
(2003; Norma, 2004)

Tras trasladarnos su voz, Satrapi quiso que escucháramos a sus conciudadanas. La intimidad de las mujeres iraníes, sin velos, sin padres y, por supuesto, sin maridos. Sincera, humanista y divertida, “Bordados” es una oda a la resistencia activa y una reivindicación de los derechos de la mujer persa, brutalmente cercenados por la aplastante opresión de los ayatolás. Una obra maestra condensada en pequeño formato, que revela la habilidad de Satrapi para construir grandes relatos desde la anécdota mínima y su afinado oído para el diálogo.

“Pollo con ciruelas”
(2004; Norma, 2005)

Tras su fallecimiento, “Pollo con ciruelas” adquiere una nueva dimensión trágica. El cómic cuenta los últimos días de Nasser Ali, un pariente de su familia que pierde las ganas de vivir cuando, tras una discusión conyugal, su esposa le rompe su tar, un laúd tradicional persa. Una historia real que sirve a Satrapi como eje para demostrar la evolución de su grafismo mediante evocadoras soluciones muy imaginativas. Su relectura estos días lleva a pensar inevitables paralelismos entre los trágicos finales de protagonista y autora. ∎

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