Libro

Aria Aber

Good Girl. Una novela noctámbulaReservoir Books, 2026

La coletilla de “Una novela noctámbula” no es gratuita: gran parte de la primera novela de Aria Aber se desarrolla entre las paredes del Búnker, el Berghain camuflado, entre lluvia de drogas de todo tipo y sexo rápido entre sus paredes de hormigón.

Aunque como novela destroyer no tiene desperdicio, las mejores páginas de “Good Girl” (2025; Reservoir Books, 2026; traducción de Eugenia Vázquez Nacarino) se encuentran cuando el foco se dirige al racismo sistémico de la sociedad alemana y, sobre todo, cuando habla del dolor del exilio y de cómo la adaptación al país de acogida no es siempre (bueno, casi nunca) un camino de rosas.

Aria Aber nació en Alemania en 1991 de familia de refugiados afganos –actualmente vive en Los Ángeles– y es de suponer –afirmarlo sin conocerla sería poco apropiado– que gran parte de lo que ha volcado en su debut novelístico tiene un fuerte componente autobiográfico. La protagonista veinteañera, Nila, deambula por Berlín entre el estruendo del techno y raves interminables, entre mugrientos apartamentos de la bohemia de la ciudad, entre trabajos precarios y su afán por convertirse en una fotógrafa de éxito. Inicia una relación bastante torcida con Marlowe Woods, un escritor norteamericano en horas bajas y mayor que ella, mientras intenta encontrar su lugar en un mundo dividido entre el desenfreno más absoluto y la aceptación de las normas que establecen los lazos familiares y convertirse en esa “buena chica” titular que todos esperan.

Los recuerdos de infancia, el duelo por su fallecida madre y los vaivenes de su dependencia tóxica de Marlowe se encadenan con amistades –algunas efímeras, otras más permanentes–, fiestas burguesas del artisteo berlinés –“Mi soledad solo se calmaba cuando salía de noche y acababa perdida en algún apartamento entre hombres y mujeres con tatuajes que se metían popper bajo una foto enmarcada de Ulrike Meinhof”–, viajes de resaca en el U-Bahn, expats, DJs y el name dropping cultural, y van trazando un camino de búsqueda y autoconocimiento y un ansia de libertad que no quiere, ni puede, borrar de un plumazo sus orígenes.

Poeta laureada –su primer poemario, “Hard Damage” (2019), se alzó con el premio Prairie Schooner de la Universidad de Nebraska–, la prosa de Aber aúna lo sutil con lo eléctrico, la delicada introspección con zarpazos de punzante realismo. “Good Girl” tiene todos los números para convertirse, si no lo es ya, en eso que llamamos “libro de culto”. ∎

Etiquetas
Compartir

Contenidos relacionados