Libro

Juan Jesús García y Jokin Martín

Zapatos de piel de caimán. Historias de música y músicos en Granada 1957-2000 Vol. 1Lola Libros, 2025

“Zapatos de piel caimán. Historias de música y músicos en Granada 1957-2000 Vol. 1” es la primera obra que aborda con rigor y amplitud la historia de la música popular en Granada. Un trabajo que no solo recopila datos, sino que reivindica el papel decisivo que esta escena ha tenido en la vida cultural de la ciudad.

Mucho se ha dicho y escrito sobre Granada como una tierra con profundas raíces musicales que abarcan diferentes épocas y géneros. Se han llenado páginas con elogios hacia sus artistas más emblemáticos, quizá porque resulta difícil explicar tanta productividad sin recurrir a teorías más o menos pintorescas: desde la famosa “Granada es la única ciudad con nombre de bomba y de ahí su explosión sonora”, como le gusta recordar a Eric Jiménez, hasta la idea de que el cauce del río Darro, con su alta carga de metales, produce una menor gravedad que induce a una especie de ensoñación creativa, según ha relatado múltiples veces Antonio Arias. Explicaciones tan imaginativas como insuficientes.

Lo cierto es que, más allá de estas anécdotas, nadie se había atrevido hasta ahora a documentar y compilar de forma exhaustiva la historia musical de una tierra que ha dado tantos y tan notables artistas en las últimas décadas. Una tarea que no podía acometer cualquiera, sino alguien que hubiera vivido de cerca los acontecimientos y supiera interpretarlos con perspectiva. Ahí es donde la labor periodística de Juan Jesús García (Madrid, 1957), cronista del diario ‘Ideal’, se vuelve decisiva: su trabajo permite recorrer con detalle cuatro décadas de lo que podríamos denominar el rock granadino y otras músicas afines.

El autor comenzó a gestar este trabajo hace treinta años, por petición de los regidores municipales. Inicialmente la obra solo iba a cubrir el período comprendido entre 1957 y 1987, pero quedó suspendida por desacuerdos con los promotores de la idea. Desde entonces, García no ha cejado en su empeño de culminarla, perfeccionando y ampliando su contenido hasta extenderlo al cambio de siglo, para poner punto –esperemos que seguido– a este primer volumen que desde ya es una referencia.

El resultado es un libro que recorre exhaustivamente, en sus más de 500 páginas, cuatro décadas que parten del germen sembrado en las tiendas que comenzaban a vender vinilos, las radios que programaban rock, los cines donde se proyectaban películas musicales, las salas de fiesta, las tiendas de instrumentos y, finalmente, los primeros conjuntos que surgieron en la ciudad. Entre esos precursores, el autor señala a Los Nevada y Windys, además de las figuras femeninas de Gelu y Li Morante. Nombres propios que destacaron en aquellos primeros proyectos profesionales, aunque ninguno tanto como los cuatro jóvenes que comenzaron como Los Diablos Rojos, pasaron a ser Los Ángeles Azules y terminaron convirtiéndose en los inolvidables Los Ángeles.

En aquellos años iniciales, el joven Miguel Ríos empezaba a tomar un protagonismo que acabaría por desbordar cualquier expectativa. Su figura ocupa un espacio destacado en el libro, con una trayectoria analizada al detalle no solo por su importancia en el panorama nacional, sino por su capacidad para atravesar varias décadas sin perder relevancia. García contextualiza con acierto cada período, subrayando los movimientos sociales y culturales que acompañaron la evolución musical de la ciudad. Especialmente útiles resultan los apéndices, donde se enumeran alfabéticamente numerosos artistas que, sin alcanzar gran notoriedad, fueron el germen de muchas bandas posteriores. En esta categoría destacan por ejemplo los iniciáticos Al-Dar o el trabajo de los precursores locales del punk TNT y KGB, cuyos primeros pasos desembocarían en la formación de 091 y Lagartija Nick.

Otros estilos –blues, funk, folk, fusión, jazz, rock progresivo o heavy– tampoco pasan desapercibidos para el autor, que les dedica espacio y demuestra no solo un exhaustivo conocimiento musical, sino también una mirada diversa. Incluso contextualiza sonidos por zonas de la provincia, analizando las fructíferas escenas locales de Huétor Tájar –cuna del añorado festival Espárrago Rock–, Guadix, Baza o Loja: todas aportaron grupos, salas y eventos más que reseñables.

La Guardia, 091, Carlos Cano, Lagartija Nick o Los Planetas se llevan una notable cantidad de páginas. Son nombres grandes y de larga trayectoria que merecen un tratamiento profundo. Pero también hay espacio para otros que alcanzaron relevancia, como Sesión de Noche, Amparo Sánchez, Magic, PPM, Mama Baker y los primeros Niños Mutantes. También se incluye un apéndice dedicado a las “vidas ejemplares” de aquellos granadinos que dedican con pasión su vida a la música y que, lamentablemente en algunos casos, ya no están entre nosotros, como el músico y periodista Jesús Arias (1963-2015) o el promotor Enrique Novi (1967-2022).

Un libro –que acredita coautoría a Jokin Martín, guitarrista en los ochenta de Sesión de Noche y diseñador gráfico, fallecido en 2022– que es, desde ya, referencia indiscutible y objeto de culto, pues su autor confirma que no editará más copias –al tratarse de una autoedición– que las ya puestas en las mejores tiendas de discos y librerías de Granada. También se puede adquirir vía correo electrónico. ∎

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