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Ana Curra

Ana Curra y Los 13 Apóstoles presentan: La última cena de Parálisis PermanenteAutoeditado, 2026

Lo tristemente habitual en el caso de nuestros artistas de los años ochenta, cuando graban discos de autohomenaje retrospectivo, es tirar de ceremonias nostálgicas con los mismos colegas de siempre y sin aportar nada que vaya más allá. Ana Curra –Ana Isabel Fernández– siempre fue oveja negra en ese sentido, nunca se sintió cómoda en el rebaño ni tampoco ha dejado de tener los oídos abiertos a lo que hacían las bandas jóvenes. Aparte de lo que también aportó en su paso por Alaska y Los Pegamoides, la madrileña tiene todo el derecho a sentirse orgullosa del legado que construyó en poco más de dos años –1982 y 1983– junto a Eduardo Benavente (1962-1983) con Parálisis Permanente. Más allá de su vinculación con el sonido gótico de la época –de cuyos mejores representantes británicos fueron compañeros en tiempo real, nunca meros imitadores–, es muy interesante ver cómo su vigencia se ha mantenido durante más de cuatro décadas: sus canciones nunca han dejado de ser versionadas por grupos de todas las generaciones en este tiempo. Más allá de eso, es importante reivindicar la labor de Curra como pionera de un feminismo influido por el punk que abrió muchísimas puertas en el estado español (y no solo dentro de su onda estilística). Pensando en voz alta, ¿habría podido existir, por ejemplo, La Zowi sin la autora de “El acto”?

Consciente de todo esto, la artista ha decidido regrabar 13 temas de Parálisis Permanente con otros tantos invitados procedentes de grupos de la nueva hornada del post-punk. Ella los sitúa oportunamente como “bandas que consolidaron su identidad en tiempos de encierro”, trazando un puente entre la pandemia y su canción “Autosuficiencia”. Es este un curioso híbrido entre disco en vivo y en estudio. Las interpretaciones instrumentales –con un sonido enérgico y muy fiel al espíritu del grupo original, con César Scappa y José Battaglio a las guitarras, Manolo Uvi al bajo, Rafa ppm Le Doc a la batería y Ana Curra a los teclados– se registraron en los conciertos celebrados en las salas madrileñas Kapital, El Sol y Shoko entre 2012 y 2014, mientras que las voces se grabaron el año pasado, con mezclas de Paco R. Musulén y producción de la propia Curra.

El resultado es un tanto desigual. Aunque voluntariosos, ni Martín, de Los Chivatos, ni Nacho e Irina, de Buenos Vampiros, llegan a dar el nivel en, respectivamente, “El acto”, “Esa extraña sonrisa” y “Te gustará”. En la mayoría de los casos, los invitados parecen sentirse un poco abrumados ante la idea de sustituir vocalmente a un personaje aún tan icónico como Benavente. Resulta sugestiva la elección de Anxela, de Bala, como contrapunto vocal en “Adictos a la lujuria” (que bien podría haber cambiado su título al femenino, pues varía el sentido de la canción hacia algo más interesante). Marta, de Viuda –uno de los grupos que mejor ha recogido la herencia de Parálisis–, también queda como anillo al dedo en “Quiero ser santa”. Ares, de Nueve Desconocidos (en una potente “Nacidos para dominar”), Diosito, de La Élite (en “Autosuficiencia”), y Diego, de La Plata (rindiendo pleitesía a David Bowie en la adaptación de “Héroes”), se esfuerzan por estar a la altura, mientras que Fer y Frankie, de Camellos, se hacen un trío vocal con Curra en la adaptación de The Stooges (“Quiero ser tu perro”) que queda mejor de lo que se podría esperar con el aporte de la gracia canalla que tienen estos dos. Los mejores momentos, sin embargo, son los aportados por los invitados que se lanzan sin miedo y sin red. Resultan verdaderamente vibrantes las versiones de “Tengo un pasajero” con Hofe; “Sangre” con Adrián, de VVV [Trippin’you]; “Un día en Texas”, con Anna y Skipper, de Sistema de Entretenimiento, y, la mejor, “Unidos”, con Álvaro de Biznaga, realmente emocionante en su efusión de la unión entre influyentes e influidos. ∎

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