Álbum

Eric Bibb

One MississippiRepute, 2026

Eric Bibb (NYC, 1951) se caracteriza por hacer poco ruido y seguir su camino mucho antes que el término expat fuese protagonista en el lenguaje coloquial. Desde 1970 reside en Europa. A pesar de haber grabado más de treinta álbumes, casi siempre se ha mantenido en un segundo plano entre los grandes del blues. En lo que llevamos de década ha publicado buenos discos de folk-blues acústico como “Dear America” (2021), “Ridin’” (2023) –que recibió una nominación al Grammy en 2024 como Mejor Álbum de Blues Tradicional– e “In The Real World” (2024). “One Mississippi”, grabado en Suecia, donde reside, supone una conexión natural con su anterior vinilo, marcada por la reflexión narrativa y la esperanza. Continúa la apertura de su repertorio a otros estilos de raíz afroamericana.

El músico también es activista como su padre, Leon Bibb, famoso actor y cantante folk que trabó amistad con Martin Luther King. El tema homónimo que abre el álbum, “On Mississippi”, con el acompañamiento de la guitarra slide de Robbie McIntosh, es magnífico. En la lírica de Bibb ni una sola nota suena áspera. Esa característica hace que parezca un griot moderno. La canción es de Janis Ian y Fred Koller y emula los gritos de los presos de la granja penitenciaria de Parchman, que visitaron en su día los etnomusicólogos John y su hijo Alan Lomax mientras documentaban el blues; es la única salvedad de un cuaderno de canciones originales que suenan en su conjunto a americana. Desde el principio, se observa la personalidad poliédrica del autor. Se palpa su talento como letrista, guitarrista, historiador musical y cantautor contemporáneo.

Muddy Waters”, con Paul Jones a la armónica y Sven Lundvall a la tuba, aporta un toque de soul con coros góspel. Cambio de registro para acercarse al funk: el ritmo vibrante con slide, violín, armónica, teclados y coros góspel y Bibb al bajo de seis cuerdas se pasea por “This One Don’t”. En cambio, “Didn’t I Keep Runnin’” es un folk-blues contemporáneo, con una línea de bajo consistente, además de banjo, guitarra slide y el violín de Esbjorn Hazelius. La pieza habla del viaje de un esclavo fugitivo. Otro hecho desgraciado es el de Emmett Till, quien, en 1955, a los 14 años, fue asesinado tras ser falsamente acusado de mirar a una mujer blanca: se canta en Crossroads Marilyn Monroe”. El sentimiento de gratitud llega ausente de clichés. Folk- blues desde la base en “It’s A Good Life” y “While You’re Free”. “Change” marca el paso a base de blues y funk, destacando las voces de Sara Bergkvist Scott y Shaneeka Simon y, como contrapunto, la guitarra de McIntosh. Bibb canta “We’re gonna change / If we wanna change or not”.

La voz siempre suave del cantante produce una sonoridad atemporal, aun en los versos más lastimosos. Es una constante de la grabación. La destreza con la slide de McIntosh sigue presente en “Waiting For The Sun”, una llamada al activismo no violento. Eric Bibb no se muestra tan contundente e intenso como Rhiannon Giddens pues no es su manera de expresarse, cosa que no les resta un ápice de verdad. Pero se muestra impecable con la guitarra acústica, el banjo de seis cuerdas y sus emotivas letras. A poco de cumplir 75 años, sigue firme en la manera de componer y en la forma de recitar. Cierra el álbum con su voz, el rasgueo de guitarra y violín con el vaporoso “We Got To Find A Way”. Espléndido. “Esta nueva colección de historias, de un pasado estadounidense no muy lejano y un presente global tenso, es un llamamiento a la paz, la justicia y la unidad en un mundo dividido”, ha declarado el intérprete neoyorquino. La memoria contra los agravios la conserva intacta.

Al frente de la producción de “One Mississippi” está el director musical, coautor y multinstrumentista Glen Scott, que construye el sonido contemporáneo de este admirable y singular álbum. El resultado permite a Eric Bibb mostrarse como el señero cantante de folk-blues que es. Un grande todavía por descubrir. ∎

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