EP

Flying Lotus

BIG MAMABrainfeeder, 2026

“BIG MAMA” marca un punto y aparte, seguramente irrepetible, en la larga y variada carrera discográfica de Steve Ellison, algo ralentizada últimamente por sus también prolijas actividades audiovisuales –su último trabajo importante ha sido de momento la dirección y música del thriller de ciencia ficción “ASH” (2025)–, un trayecto especialmente prolífico también en el formato EP, donde se ha desenvuelto con desigual fortuna, como muestra el más inmediato Spirit Box” (2024).

“BIG MAMA” reverdece una parte del arsenal sonoro acumulado por Flying Lotus a lo largo de los años, pero en lugar de entretenerse con una nueva dosis de R&B sazonado de jazz y house, lo que hace es entregar un sorprendente trabajo de “maximalismo miniaturista”: lo primero, por sumergirse en la síntesis de modulación FM, muy usada por gente como SOPHIE o veteranos compañeros suyos en Warp como Squarepusher y Autechre, con el propósito de aflojar el sostén armónico que aportan los loops –para ello ha usado el sintetizador digital Monomachine y la caja de ritmos Machinedrum, ambas piezas de coleccionista de la marca Elektron–; y lo segundo, consecuentemente, porque el EP contiene solo siete cortes de breve minutaje –la más extenss apenas supera los tres minutos– que también pueden escucharse del tirón en un “continuous mix” de prodigiosa coherencia solo accesible en la edición digital de “BIG MAMA”.

Más próximo al diseño sonoro que a la composición tradicional, al drum’n’bass que al house o a los juegos de ordenador que al cine narrativo, por así decirlo, y tal vez a su álbum “Cosmogramma” (2010), un trabajo indudablemente menos catártico y más convencional en comparación, “BIG MAMA” contiene el 2-step vertiginoso o, si quieren, el bebop sintético de su tema titular, progresiones metalizadas con intros ciberpunk –“CAPTAIN KERNEL”–, minisinfonías de breakbeat ácido –“ANTELOPE ONIGIRI”–, distopías IDM entre Jerry Goldsmith y Aphex Twin –“IN THE FOREST - DAY”–, jungle funk espacial para algún juego diabólico de ordenador –“BROBOBASHER”–, entremeses melódicos de recurrente sci-fi digitalizado –“HORSE NUKE”– y la simulación jazzístico-cósmica de la final “PINK DREAM”.

Visceral y maníaco, impredecible y abigarrado como la portada a cargo del creador de dibujos animados Christopher Ian Macfarlane, sin descubrir nada nuevo pero con gran factura técnica, FlyLo entrega un trabajo de desatasco creativo instantáneo para su debut con la referencia 157 en el sello angelino Brainfeeder que dirige desde 2008. ∎

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