Álbum

Juana Everett

Past Lives In CaliforniaGreat Canyon, 2026

La cantautora madrileña Juana Fernández, Juana Everett para el arte, estuvo viviendo diez años en la Costa Oeste estadounidense (Los Ángeles). Por eso, no es casualidad que este nuevo trabajo respire todas sus vidas vividas allá: impregnada por los destellos de la distancia y la carretera de fondo, los cambios de hogar y trabajo, y también por sus crisis existenciales.

El influjo de la americana siempre estuvo ahí desde sus inicios con el EP “Golden Hearts” (2015) y con su primer álbum, “Move On” (2021). Con este segundo, “Past Lives In California”, indaga aún más en esas raíces y da un paso artístico de gigante, encontrando grandes cómplices y elaborando una magnífica colección de canciones. Un álbum que ha sido producido por el también madrileño Álex Muñoz (Margo Price, John Hiatt, Nikki Lane) en Nashville, mezclado por Joe Pisapia (Kacey Musgraves, Allison Russell, Jonathan Wilson) y masterizado por Dave McNair (Bob Dylan, Patti Smith, Susan Tedeschi).

“Past Lives In California” ya ha cosechado excelentes críticas en ‘Uncut’ (8/10) y ‘Mojo’ (4* de 5), donde Everett ha recibido adjetivos tales como “espectacular” y “evocadora”, y ha sido comparada con Kassi Valazza y Chrissie Hynde. En estas canciones Everett cuenta con colaboraciones estelares de los cantautores estadounidenses Dylan LeBlanc (en “Whatever You Takes”) y Nicki Bluhm (en “What A Swell Party”), así como de los músicos Jamie Dick (Rhiannon Giddens, Dawn Landes, Gill Landry) y Ray Jacildo (The Black Keys, Cactus Blossoms, Hank Williams Jr.).

“Bring Me Back” arranca el álbum desde el preciosismo y sonoridades embriagadoras de slides y pedal steel. Un álbum que desde ese momento te trae el recuerdo vivo, se aloja en tu intimidad: te alegra, te acompaña y te consuela como un compañero de fatigas. “Roulette” saca el poder más felino de Everett en lo vocal, y brilla la querencia por ese country alternativo de alto vuelo. “One Million Dollars” también suena a clásico inmediato, a camino recorrido en el que se deja un rastro de polvo.

La dulce melodía de “Pinecrest” se abre paso y se completa con la voz de Everett seduciendo en dulzura. Suena brillante, a tope de delay y con un tonalidad cristalina, el folk pop de “Your Worst Enemy”, que no sé por qué me trae al primer Van Morrison, y donde el sonido saca sus garras en la parte final. “Night Shift” posee, sin quererlo, cierta querencia por Chris Isaak, la delicadeza de las texturas pero con cierto halo canalla.

Otro hallazgo es “Whatever It Takes”, donde Everett y Dylan LeBlanc consiguen estremecernos. En “Under The Covers” habita un sugerente pulso soul y blues. “The Janitor” apuntala cierta querencia rock, y escarba en el pasado de Everett como conserje de instituto.

“Donde todo se queda”, una balada al teclado acompañada de guitarras, es una canción de despertar, de salir adelante. Y funciona en castellano ¿Cantará más en castellano en el futuro? “What A Swell Party” supone un último acierto, junto a Nicki Bluhm, y cierra un álbum que es un viaje al pasado para rencontrarse con el presente de la americana más novedosa y sorprendente mediante canciones que se pegan a ti. ∎

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