El cineasta Bi Gan es una auténtica fuerza de la naturaleza. Pocas películas en los últimos años han resultado tan magnéticas como su “Largo viaje hacia la noche” (2018), una mezcla de estilizado drama noir y reflexión sobre la memoria –con un largo plano-secuencia hacia la mitad filmado en 3D– en la que el fondo musical lo pusieron el compositor taiwanés Lim Giong y el chino Point Hsu. Su nuevo largometraje, “Resurrection” (Premio Especial del Jurado en Cannes 2025), abraza con la misma intensidad otra causa argumental, la del relato distópico, y confía en los franceses M83 la banda sonora.
La película retrata un mundo complejo en el que las personas han perdido la capacidad de soñar, aunque de lo que trata realmente es de la propia historia fantasmática del cine a la vez que muestra el devenir de la China del siglo pasado. No falta otro plano-secuencia medular de cuarenta minutos que tiene su lógica. Nunca es virtuosismo porque sí. Bi Gan es un constructor de motivos visuales apabullantes, y las calmadas y envolventes melodías electrónicas que le ofrece la banda de Gonzalez funcionan a la perfección. De hecho, son una docena de piezas de las cuales las diez primeras parecen una sola suite con sintetizadores y voces engarzados con delicadeza entre sí. Funcionan como contraste a la narrativa a veces críptico-onírica del director asiático.
M83, grupo liderado desde su creación en 1999 por Anthony Gonzalez, procura en la introducción unas texturas electrónicas planeadoras y previsibles pero, poco a poco, el score tiende hacia pasajes más ambientales, igual de misteriosos que relajantes, en los que se incorporan aisladamente fragmentos de los diálogos y ruidos urbanos, siempre bien ritmados con las cadencias musicales y punteados por percusiones lejanas y vientos ululantes. Hay algo entre cósmico y sacro, de estética brumosa, como una de las imágenes de la película que ilustra la portada del disco. Es un ambient sigiloso y bello (la lírica en mesurado crescendo de la pieza titulada “Sullen Passage”, por ejemplo), algo académico si se quiere, pero que casa bien con los sentimientos ingrávidos que acompaña, acaricia, sugiere. En los dos fragmentos finales, las dos partes del tema “Fantasmers - Silent Film”, se imponen unos instrumentos y arreglos orquestales más orgánicos, una música cinematográfica de aire tradicional, la revelación, quizá, de que la capacidad de soñar vuelve a ser posible a través de una sección de cuerda, un arpa, un piano que resuena, límpido, en un espacio vacío.
No es la primera vez que la electrónica amortiguada de M83 convive con el cine de ciencia ficción, ya que compusieron la música de “Oblivion” (Joseph Kosinski, 2013), una superproducción con Tom Cruise, y se manejan bien en otros registros como el slasher con trasfondo de porno gay “Un couteau dans la coeur” (2018), realizado por Yann Gonzalez, el hermano de la mente pensante de M83. En “Resurrection” no hay atisbos del dream pop de algunos de sus discos, sino una concreción sonora con un caudal de imágenes no siempre fáciles de musicar. ∎