Compitiendo con Jonny Greenwood y el tándem Atticus Ross-Trent Reznor para ver qué músico de rock contemporáneo compone más bandas sonoras para cine o televisión, el dúo Nick Cave & Warren Ellis propone en “The Death Of Bunny Munro” otro de sus scores cargados de discreción incidental. La elección es más que justificada. Esta serie británica dirigida por la sueca Isabelle Eklöf –guionista de la excelente “Border” (Ali Abbasi, 2018)– se basa en la novela homónima que Cave publicó en 2009 –“La muerte de Bunny Munro” (Malpaso, 2018) en su edición española– sobre un individuo tóxico que, tras el suicidio de su esposa, emprende con su hijo un viaje por la costa inglesa en el que seduce a las incautas damas que compran sus perfumes. Cave y Ellis ya habían compuesto la música para la versión en audiolibro de la novela, leída por el propio ex Birthday Party. La publicó el sello Canongate Audio en 2009, en una caja con siete compactos y un DVD con producción y dirección sonora de Iain Forsyth y Jane Pollard, después responsables de un excelente filme sobre Cave, “20.000 días en la Tierra” (2014).
“The Death Of Benny Munro” es la decimosexta banda sonora elaborada por los dos músicos desde 2005, cuando escribieron el soundtrack de “The Proposition”, wéstern australiano dirigido por su amigo John Hillcoat y con guion de Cave. Han ido aumentando poco a poco, filme a filme, serie a serie, sea en el terreno de la ficción o el del documental, la paleta cromática hasta desembocar en una suerte de depuración formal, esencialista, de la música para cine. Son temas bastante desnudos, a veces incluso muy poco perceptibles viendo las películas en cuestión, como ocurría en “Blonde” (Andrew Dominik, 2022) y “Back To Black” (Sam Taylor-Johnson, 2024).
Producidos por Cave, Ellis y el coruñés Luis Almau, y grabados por Almau –habitual colaborador de la pareja desde “CARNAGE” (2021)–, los veintiséis breves cortes ni decepcionan ni sorprenden: los dos músicos australianos tienen un estilo tan reconocible como el de cualquier compositor que se dedica solo a la música cinematográfica. El tema de apertura, “Opening”, o el titulado “Left Behind” los define a la perfección en esta materia audiovisual casi siempre impresionista: el violín de acento campestre y evocador de Ellis sobre unas notas desperdigadas del piano de Cave o un loop electrónico. “Bunny Munro” y “Love One Another (Or Die)”, por el contrario, cantadas, con bajo y batería de soporte y coros ansiosos, podrían incluirse, aunque sean muy breves, en cualquier disco de Cave y The Bad Seeds. Todo el álbum, toda la banda sonora, discurre entre la ingravidez del teclado y los efectos electrónicos, la melancolía de la que está impregnado el violín de Ellis (“Marry Me” serviría tanto para esta serie, para un remanso de calma en un wéstern o para un momento romántico en un melodrama rural), aisladas pulsiones más rock y una paisajística sonora agria y agrietada acorde el tema tratado, sonidos que parecer surgir de un espacio inidentificable en “Hello Magazine” o “Sins Of The Father”.
Cave pone sonidos a sus personajes, situaciones, conflictos y palabras. Nadie mejor que él para vestir musicalmente su narrativa literaria. Ellis, que ha pasado de fiel escudero a hermano del alma en la trayectoria de Cave, le suministra instrumentos y arreglos acordes con esa poesía audiovisual: el tratamiento de los teclados y las voces es bellísimo en “Hymm”, las cuerdas en bucle del violín especialmente tensas en “Love Bunny”, las voces tratadas parecen el ulular del viento en “Mary” y el espasmo electrónico elimina la pausa que otorga el vibráfono con arco en “Till The Cows Come Home”. ∎