Llegué a la escucha de este disco con cierta curiosidad por una nota de prensa que los ponía como una de las más interesantes bandas emergentes en el alt-pop británico y por su implicación en iniciativas destinadas a apoyar el circuito de salas en su país. Sin embargo, otras referencias (giras abriendo para Louis Tomlinson, Lewis Capaldi o Bastille) ya me ponían en guardia y bajo sospecha. Con razón, porque, al final, no hay absolutamente nada de alternativo en este grupo. Only The Poets es un producto, el enésimo sucedáneo de una fórmula explotada hasta la extenuación, desde las boy bands más o menos recientes hasta formaciones falseadas bajo el envoltorio “alt” como, yo qué sé, Maroon 5 y todas estas. Que también se subraye el que canten sobre “el amor, la pérdida, la salud mental y la resiliencia emocional” es parte de la misma fórmula, adaptada a los requerimientos más bienqueda de la industria del pop actual. En cuanto a otro de los presuntos valores que se quieren vender, la honestidad a la hora de escribir e interpretar de su líder, Tommy Longhurst, nada de nada. Es completamente intercambiable por los otros miles de cantantes masculinos de este estilo con carisma nulo. De hecho, este disco podría haber sido hecho perfectamente por una IA y no habría ninguna diferencia.
Tras una intro un tanto curiosa, el primer álbum que publica este cuarteto de Reading después de cinco EPs se abre con “Monumental”, risiblemente tópica canción de despecho. En “Emotional Hangover”, el que rime “over”, “hangover” y “sober” no ayuda precisamente a subir el listón. Tienen un poco más de gracia la balada “Thinking Bout Your Ex” y “Saké”, que al menos aporta un tono algo más macarrilla (en plan “si no le gusta beber sake, no te la folles”). “You Hate That I’m In Love” es el reproche a una expareja que se siente infeliz porque él haya encontrado un nuevo amor –como si los sentimientos humanos se pudieran impugnar– y en él dan con un estribillo tan eficaz (onda Bruno Mars/ Katy Perry) que lo repiten una y otra vez, no sea que se os baje la euforia.
“Madeline”, balada de arrepentimiento, suena algo más sincera, y además, esta vez sí que da con una buena rima, guiño a De La Soul incluido: “Madeline” con “Me, Myself & I”. “Freeze” se recrea en otro cliché, el de estar tan guay en una relación que te gustaría congelar el tiempo. Siguiendo con los lugares comunes, “God Knows Where You Were” celebra haber encontrado a una pareja que le haya salvado de la vida de crapuleo, y lo que más curiosidad despierta en ella es un aroma ochentero que bien los podría emparentar con una copia más comercial de M83 o The War On Drugs. Ese tono reaparece en “I Keep On Messing Up” y, como cierre, “Guess She’s Cool” es una balada almibarada al estilo del soul-pop de ojos azules más inauténtico. Espero que no cumplan lo dicho en el título del álbum y que no vuelvan a hacerlo otra vez. ∎