Álbum

paco te quiero

hay un pez naranja en el suelo del metroHelsinkipro, 2026

Paco te quiero nació en 2022 en una escuela de cine de Barcelona. Cinco amigos que dejaron las cámaras por los pedales de distorsión, empezaron tocando covers y en algún momento decidieron que no, que lo suyo era componer. Tres EPs después, con la incorporación de Nacho al teclado como sexto miembro y la producción de Adrià Marva –conocido por su trabajo con GYOZA–, la banda tiene su primer álbum. Se llama “hay un pez naranja en el suelo del metro” y la imagen que propone el título es exacta: algo natural, inocente y bello fuera de su hábitat, asfixiándose en lo urbano. Eso es de lo que trata el disco.

El sonido está construido sobre tres coordenadas –dream pop, indie noventero y shoegaze– que en manos de una banda con menos criterio podrían sonar a carpeta de referencias mal digeridas. Aquí no. Alvvays y The Pains Of Being Pure At Heart son los fantasmas más evidentes, pero paco te quiero suenan así porque no podrían sonar de otra manera ahora mismo, que es la única justificación válida para sonar como suenas. Marva entiende que el punto no es soterrar las voces bajo el ruido sino usarlas para anclar la melodía: las guitarras envolventes y las capas de sintetizadores sostienen un pop que entra y que deja poso.

Lo mejor del disco aparece cuando las letras aterrizan en lo concreto. “lo olvidarás” sitúa la acción en coordenadas muy precisas –un pogo, una sala, la calle después– y convierte una historia de amor que se acaba en una instantánea generacional sin que parezca que está intentando ser una instantánea generacional. “cuando despierto” habla de gentrificación desde la ventana de un piso donde ya no se ve el parque de la infancia, solo bloques de hormigón. “cansada” parte en dos –primera mitad contemplativa, segunda explosión de power pop– y la ruptura estructural se gana. La única canción en catalán, “és teu i és meu”, trata exactamente el mismo tema y la decisión de hacerla en catalán no es un gesto identitario, sino la única opción lógica si vas a hablar de Barcelona de verdad.

El proceso compositivo cambió respecto a los EPs: donde antes un miembro llegaba con una canción terminada, aquí todo se construyó colectivamente desde ideas verdes. Se nota en la coherencia interna del álbum y en que nadie suena a invitado en su propia banda. Trece canciones no es una extensión excesiva para un debut que tiene suficiente carácter como para justificarlas, aunque hay un par de cortes en la segunda mitad que no aguantan igual de bien la comparación con lo que ha venido antes.

Hay una generación de bandas españolas que lleva años mirando hacia fuera –hacia el indie anglosajón de los noventa y de las dos últimas décadas– sin complejos y sin que eso les impida hablar de su piso en el Eixample, de sus exs, de la ciudad que se transforma demasiado rápido. Paco te quiero son parte de esa conversación. “hay un pez naranja en el suelo del metro” es un disco de debut que suena a banda que ya sabe lo que es, lo cual a cuatro años de existencia no es poca cosa. ∎

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