Álbum

Xarim Aresté

Punt de creuRGB Suports, 2026

El “punt de creu” es una forma de bordado tradicional. En casa de la abuela de Xarim Aresté había un cuadro con uno de estos bordados ilustrado con unas flores, como un bodegón que nos habla de épocas y gustos pretéritos. Pues bien, Xarim lo fotografió y lo ha reproducido en la portada de su último disco en solitario, como si quisiera rendir homenaje a esos objetos que hemos visto desde niños pero a los que no les hemos dado ningún valor. Hasta que llega un día en que, por el motivo que sea, decidimos hacerlo.

Tal vez haya sido gracias a, o por culpa de, esa excusa que el compositor, cantante y guitarrista –y en sus ratos libres, o no tanto, pintor y escritor– Xarim Aresté (Flix, 1983) ha optado por volver a unos hipotéticos orígenes, tanto musicales como paisajísticos y filosóficos, rememorando un rock clásico, evidentemente maduro, hasta cierto punto reflexivo, y muy artesanal, que cede todo el protagonismo a unas guitarras que suenan más bien pausadas. No obstante, eso no quiere decir que “Punt de creu” sea un trabajo conservador; ni mucho menos. Porque su contenido rehúye las modas, las tendencias y los ruidos artificiales, para acabar reivindicando un silencio interior que utiliza como punto de partida para conseguir un sonido bien fresco, incluso tierno, que sabe a recién salido del horno.

Para alcanzar este saludable efecto, Aresté ha actuado como un cantautor que se ha rodeado de una competente banda encabezada por el guitarrista y productor Josep Munar, y en la que no faltan los teclados de Meritxell Neddermann ni una sección de vientos que aporta su dosis de calor. En cuanto al apartado literario del disco, y en consecuencia con el envoltorio musical, su autor ha optado por unos textos eminentemente poéticos que si por un lado tienen como referencia la muerte, y también el amor que tan a menudo viajan en compañía, por el otro reflejan ese retorno a la naturaleza al que aludíamos más arriba, motivado por el regreso del artista a su país, el entrañable paisaje de las Tierras del Ebro.

Xarim Aresté evolucionó pasando del punk al garage, y de la rumba a la fusión. Con el tiempo, fue definiendo su estilo, bebiendo en fuentes lejanas, como las de Bob Dylan y Jeff Buckley, y cercanas, como las de Pau Riba y Xavier Baró. Y entre un trago y otro ha logrado situarse en un terreno exclusivamente propio, exclusivo, que “Punt de creu” no deja de confirmar. ∎

Etiquetas
Compartir

Contenidos relacionados