Álbum

Xiu Xiu

Eraserhead Xiu XiuPolyvinyl, 2026

En enero de 2025 murió David Lynch (a los 78 años), y ese mismo año a Xiu Xiu les empezaron a llover las peticiones para que rescataran lo de Twin Peaks. El público se refería a Plays The Music Of Twin Peaks, el disco y la gira con la que en 2016 habían rehecho a su manera las melodías que Angelo Badalamenti compuso para la serie de Lynch, con la bendición del propio director. Retiraron aquel espectáculo en 2018 y, pese (o debido a) las peticiones, Xiu Xiu han hecho algo parecido y, al mismo tiempo, completamente opuesto. En vez de las melodías tarareables de aquel pueblo montañoso se metieron en “Eraserhead” (1977), la primera película de Lynch, una pesadilla en blanco y negro que no tiene canciones, solo un diseño de ruido industrial que envuelve el metraje entero. Pero el “Eraserhead” de Xiu Xiu no es una banda sonora ni un disco de versiones: empezó como un concierto y ha acabado en un álbum que rehace desde cero la atmósfera del filme, igual de asfixiante.

En realidad, Xiu Xiu llevan desde 2002 haciendo canciones sobre la familia, el sexo, el suicidio y el cuerpo que falla. Por poner un ejemplo: en un vídeo de 2010, Angela Seo se provoca el vómito durante tres minutos y termina vomitando encima de Jamie Stewart… así que meterse en la cabeza perturbada de Henry Spencer (el protagonista) les viene como anillo al dedo. “Eraserhead” nació del pánico de Lynch a ser padre, de un bebé mutante que no deja de llorar, del horror a reproducirse. Toca, en varios puntos, los asuntos escabrosos que al dúo le molan. Se han buscado en el Lynch que ya eran ellos.

Si es un disco sobre el terror, lo obvio es que no haya canciones: una estructura, por mínima que sea, es demasiado reconfortante. Se basa en el diseño que Lynch levantó con Alan Splet (1939-1994), un zumbido industrial permanente hecho de grabaciones de campo, ruido de fábrica y silencios que aprietan, pero Xiu Xiu rehacen ese clima desde cero con sintetizadores modulares, órgano, instrumentos caseros, linternas, interferencias eléctricas y trozos de diálogo de la película (en “Tetra” hacen del llanto del bebé un ad lib, en “Sleep Synth” hacen lo propio con un jadeo). De paso rinden tributo a Splet, el diseñador de sonido cuyo nombre casi nadie recuerda.

Son siete collages de ruido, y dan miedo de verdad. “Sleep Synth”, casi nueve minutos, monta un bucle durante los últimos dos con el “shut up!” que grita Mary X, la madre, sobre percusiones que taladran y el balbuceo del bebé llorando entre una textura húmeda que rezuma al fondo. En la segunda mitad las piezas son un poco más breves, no por ello menos intensas. “Steampipe” coge el zumbido grave que corre por debajo de todo el disco y le va sumando chirridos que alcanzan el clímax con un órgano de free jazz, mientras que “Smashy Smashy” es un tema muy violento de power electronics que, pese a todo, no taladra tanto como la primera mitad del trabajo.

El disco se termina con la única melodía de verdad, una versión de “In Heaven”, la canción que interpreta la Dama del Radiador en la película, con música de Peter Ivers y letra del propio Lynch. Stewart la susurra sobre un órgano, y por un momento recuerda que, debajo de todo el horror, el cine de Lynch siempre tuvo corazón. Y entonces, para cerrar, todo estalla en cristales rotos. A Lynch le habría gustado. ∎

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