Menos bromas. Foto: Daniel Vázquez
Menos bromas. Foto: Daniel Vázquez

Entrevista

Parquesvr: menos coñas, mismas virtudes

Con “Mitos y leyendas”, Parquesvr se despegan un poco del macarrismo punk que los convirtió en una rara avis imprescindible del underground madrileño. Abrazan un post-punk más melódico y sutil. Menos coña por minuto, sí, pero la misma mala leche lúcida de siempre. No renuncian a ese tono entre el desencanto castizo y la ironía de barra de bar que ya es marca de la casa, pero amplían su universo sonoro y letrístico.

Javi Ferrara (Madrid, 1982), líder y portavoz de Parquesvr en esta entrevista, canta regulinchi. Él lo sabe. Y tú también. Pero ¿cuántos hay así, siendo punta de lanza de una banda, con su misma voz? ¿Con su misma cadencia? Pocos, ya te lo digo yo por si estás pasando lista. He aquí, para este que escribe, una de las razones de su reciente ignición con Parquesvr, el grupo que completan Héctor Lufuluabo (bajo), Santiago Núñez (batería), Lucas Bolaño (guitarra) y Marco Fernández (teclados). Frente a la melindre tan pero tan sobada de la música independiente, con cantos de cisne y versos dedicados a ciudades europeas ardiendo (en las llamas del amor, ojo) o a revoluciones que acaban consistiendo, tras los escenarios, en mejorar la marca de gayumbos o dar la lata con ripios crípticos bien afinados, Parquesvr apuesta por la honestidad y la ironía.

Las últimas etapas del circuito, incluso de aquel alejado del mainstream, consisten hoy en imponer disciplinas por las que llegues al final del concierto sin perder el equilibrio ni aunque te suelten un piñazo. Pulir el asunto y hacerlo comercial. Y va de lujo, oye. Salvo que llega un punto en que el ornamento, los adornos y el espectáculo jalonado por falsos trucos comerciales –una bien hinchada chepa de accesorios sin fondo, posturitas y vacuidades por el estilo– acaba siendo tan relevante que ya poco importa lo que contengan en su interior. La música va convirtiéndose así en una simple distracción. Puro entretenimiento para hacer la colada y poner la sesera en mute. Cosa que las buenas gentes de Parquesvr rechazan. Ellos señalan. Apuntan en una dirección. Y no faltan por ahí vampiros sueltos a los que les pica.

Con su nuevo álbum, “Mitos y leyendas” (raso., 2026), los madrileños se han desviado un poco del vitriolo tan tajante y punkarra de sus primeros pinitos musicales. Javi se ha puesto un poquito más intimista. Las melodías han girado hacia algo más post-punk, “Unknown Pleasures” (1979) de Joy Division y esas cosas, con lo que el conjunto del disco adquiere peso. Por supuesto, no han desarrollado anticuerpos totales contra el humor, como puede comprobarse en “El deporte es una droga” o “Tuk Tuks por Lavapiés”, y en esa innegable pátina de sorna presente en hitarros tales como “Esto que vivimos”. Pero este es un disco que huele a coche nuevo. A Licor del Polo. No a Brummel o Pachuli. Y eso es algo que Javier Ferrara, desde las oficinas de raso estudio en Carabanchel, sabe y defiende.

Su agenda de conciertos también habla: en lo que queda de julio van a tocar en Al Fresco Festival de Pozoblanco (24), el Vértigo Estival de Martos (25) y el Low Festival de Torrevieja (31). En agosto actuarán en Alhautor de Alhaurín de la Torre (1), el Castelo Rock de Muros (8) y el Metro Festival de Huesca (22). En septiembre pasarán por el LPA BMusic Festival de Las Palmas (12) y el Mercat de Música Viva de Vic (18). Durante el mes de octubre tienen conciertos en el ciclo Vibra Mahou en Alicante (2), el festival Love To Rock de Valencia (3), Pamplona (9), el ciclo Insólito de Sevilla (16), el ciclo Vibra Mahou en Ponferrada (23), el festival Mutante de Mallorca (24) y Valladolid (30). En noviembre, turno para Oviedo (6), Madrid (20) y Zaragoza (28). Y el 26 de diciembre tocarán en el Palante Fest de Jaén (26). Durante el primer tercio de 2027 habrá más conciertos en salas de las principales ciudades del país.

“Aftersun”, “canción de Mitos y leyendas”. Vídeo dirigido por Pablo Camp.

En este cuarto álbum os habéis volcado en la onda post-punk. ¿Estaba premeditado antes de empezar a componer?

Sí, veníamos de un punk más guarro y poco a poco fuimos probando cosas. Para este cuarto álbum queríamos que fuese mucho más homogéneo, que no pareciera un “salpicón de marisco” estilístico. Además, nos alejamos un poco del humor y del cinismo puro.

¿Cómo ha sido llegar hasta aquí?

Empezamos en 2017 para pasar el rato. Tras el éxito inesperado de “Lance Armstrong” decidimos apretar, pero a esta edad las obligaciones cambian: paternidades, mudanzas... De hecho, de la formación original solo quedamos dos. Ha sido un camino jodido y tortuoso, pero aquí seguimos.

Habéis llegado a este cuarto disco, que diría que está siendo vuestro trampolín.

Ojalá. Para mí el trampolín fue el período entre octubre de 2024 y 2025. Un año de crecimiento brutal. Vivimos una paradoja: empezamos tocando en Pamplona en enero de 2025 en la Txintxarri, donde entran 120 personas, y acabamos el año, también en Pamplona, un 26 de diciembre, tocando para más de 700. El crecimiento fue por siete.

“Empezamos en 2017 para pasar el rato. Tras el éxito inesperado de ‘Lance Armstrong’ decidimos apretar, pero a esta edad las obligaciones cambian: paternidades, mudanzas... De hecho, de la formación original solo quedamos dos. Ha sido un camino jodido y tortuoso, pero aquí seguimos”

Javi Ferrara

¿A qué achacas ese salto?

¡Yo qué sé! Si lo supiera, lo hubiese hecho antes. No tengo ni puta idea. Quiero creer que se debe al cambio que hemos ido haciendo. El grupo funciona muy bien en directo porque esta gente toca increíble.

Musicalmente te muestras muy ecléctico, pero ¿hay alguna tendencia actual dentro del panorama nacional que te gripe?

En general soy muy abierto, pero no me siento en absoluto identificado con lo que se autodenomina “indie” en este país: proyectos como Viva Suecia, Siloé o Ultraligera. Todos mis respetos, serán millonarios y llenarán tres palacios de deportes, pero no es lo mío. Me siento mucho más cerca de grupos como Toldos Verdes, Las Petunias, Carolina Durante, Alcalá Norte, Camellos o Biznaga. O de gente como Mala Gestión, Paco Moreno u Ortiga, que me flipa. O rusowsky, claro.

El concepto de “mito y leyenda” me ha llamado la atención. ¿Qué diferencia ves entre uno y otro?

Ninguna, es una coletilla que uso de forma muy jocosa y sarcástica cuando me canso de hablar de algo o me aburro. Si me están dando la brasa, digo: “Sí, tú tranquilo, tú eres un mito, una leyenda”.

Lucas Bolaño (guitarra), Marco Fernández (sintetizador), Javi Ferrara (voz), Santiago Núñez (batería) y Héctor Lufuluabo (bajo). Foto: Daniel Vázquez
Lucas Bolaño (guitarra), Marco Fernández (sintetizador), Javi Ferrara (voz), Santiago Núñez (batería) y Héctor Lufuluabo (bajo). Foto: Daniel Vázquez

Otro de los grandes himnos del disco es “Tonto”. En la letra mencionas una larga lista de nombres propios masculinos, pero ni una sola mujer.

Sí, está hecho totalmente aposta. Estamos en una época donde cualquier cosa se malinterpreta. Yo soy un tío de 44 años e intentamos tener cuidado y no ser unos cafres. Me hubiera gustado meter a todo el mundo: a Isabel Díaz Ayuso, a Cristina Fallarás, a Errejón... porque los tontos son transversales. Pero si el tema se llama “Tonto”, para meter a Ayuso tenía que cambiar la métrica, y decidimos no meternos en jardines. Pero, ojo, el femenino está incluido en el genérico de la estupidez humana.

Te he oído decir, hablando de temas como “Esto que vivimos”, en los que tratas el tema de la noche y las drogas, que tú ni las acostumbras ni las has probado. ¿Hay vida más allá de la literalidad en las letras y la experiencia propia?

Yo no he probado la ketamina nunca, y cocaína una vez en mi vida. De pastillas y tal sí que he probado, pero no me gustan los pedos tan gordos. Sobre todo la cocaína es una droga que a la gente a la que quiero le ha hecho mucho daño. Se vuelven bastante chungos. Lo que pasa es que me gusta mucho fijarme en la gente; el ambiente nocturno es un espectáculo muy circense. Si alguna vez acababa en un after, miraba a mi alrededor y pensaba: “¿Y a esto os quedáis? ¿A hablar de gilipolleces con alguien que no sabéis ni cómo se llama?”. De observar nace esto. La observación externa vale más que estar metido en el pozo; desde dentro no te das cuenta del daño que te haces, pero desde fuera ves perfectamente que el otro ya no es gracioso ni ingenioso, sino que se está volviendo un paranoico.

“Estamos en una época donde cualquier cosa se malinterpreta. Me hubiera gustado meter a todo el mundo: a Isabel Díaz Ayuso, a Cristina Fallarás, a Errejón... porque los tontos son transversales. Pero si el tema se llama ‘Tonto’, para meter a Ayuso tenía que cambiar la métrica, y decidimos no meternos en jardines”

Javi Ferrara

¿Te gusta hablar de lo visto más que de lo vivido?

Sí, claro. Además, odio los ajustes de cuentas en las canciones. Eso de que te deje tu novia y te pongas a ponerla verde en un tema cuando ella no se puede defender en igualdad de condiciones... me parece una cobardía y una venganza. Todos tenemos esos sentimientos de rabia en un momento dado, pero luego el tiempo pasa. Si escribes una canción destructiva, dentro de cinco años vas a tener que seguir subiéndote a un escenario a cantar cosas horribles de una persona con la que ya ni tienes relación. Yo quiero sentirme cómodo cantando mis temas dentro de unos años. Prefiero escribir desde la distancia.

Y, sin embargo, no te has mordido nunca la lengua al hablar de cierta gente en tus letras.

Al final cada uno decide cuánto vale su conciencia. Yo no soy nadie para ir repartiendo carnés de pureza, pero podría haber dejado de hablar de Isabel Díaz Ayuso en mis canciones para poder tocar en los festivales y eventos que organiza la Comunidad de Madrid. He decidido seguir haciéndolo y, por tanto, no toco en sus conciertos. Ya está. Es una decisión propia y me parece lo más legítimo.

Colofón: ¿algún objetivo en la mirilla?

Me encantaría poder vivir de esto al cien por cien, aunque no lo haré porque me flipa mi trabajo actual. Tengo 44 años y me siento ágil, pero no quiero cumplir los 60 dando pena en un escenario cantando “¡Pelotón!”. Las cosas caducan y el tiempo pasa que flipas; estamos en una cresta y que dure lo que tenga que durar. Además, hay una creencia errónea de que si un grupo deja de crecer, fracasa. Dejar de crecer es solo estabilizarse. Si nuestro techo es llenar una o dos Rivieras, bendita sea la hora. Vamos, poco a poco, y sin meternos presiones absurdas. ∎

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