Tuve la suerte de reseñar para Rockdelux el segundo disco de KNEECAP, “Fine Art” (2024), hace algo más de año y medio. “Ensalada de piruetas rítmicas”, dije de él. Bien, pues por los cuatro adelantos que conocemos del tercero –“Liars Tale” dándole duro al primer ministro británico Starmer; “Smugglers & Scholar”; la titular “FENIAN” con los noruegos Casiokids, y este “Irish Goodbye” con Kae Tempest como invitado de lujo– la cosa parece ir por similares derroteros. Además, el hecho de que desde entonces no hayan dejado de estar en el “candelabro” –como dijo aquella– por su imparable activismo, ese que parece molestar a los mismos de siempre –que si la película, que si la ikurriña, que si la lógica condena al genocidio de Gaza (ojo a una canción que aparece en el listado del nuevo disco: “Palestine”, con la colaboración del rapero palestino Fawzi), que si el pasamontañas con la bandera de su Irlanda–, ha ayudado a que “FENIAN” sea uno de los discos más esperados del año. Pues poco más hay que esperar: sale en dos días.
Quizá apreciemos cierto pulido sonoro en las nuevas canciones, pero el mensaje sigue, implacable, desde el mismo título del disco: los fenianos eran los miembros de diversas asociaciones políticas secretas republicanas que lucharon por la independencia de Irlanda a finales del XIX y principios del XX. Y no olvidemos lo más importante de su ideario, una seña de identidad definida en la perla que recogió el compañero Xavier Gaillard en su entrevista a la banda que publicamos hace poco más de un año: “La cuestión es que nosotros crecimos y vivimos en el oeste de Belfast, un sitio que por desgracia sigue estando bajo ocupación británica, y resulta que utilizamos un lenguaje que en otras épocas llegó a correr un peligro de extinción real”.
Cómo no, ese lenguaje –el irlandés, gaélico irlandés o gaeilge– vuelve a vertebrar este “Irish Goodbye”. Aunque, para la ocasión, KNEECAP doman su estruendo sonoro –piano, ritmo cadencioso, entrega lírica pausada– y lo envuelven en teclados ominosos a la par que se alían con otro maestro de la palabra certera y directa, el londinense Kae Tempest. Juntos se afanan en dar vida a una tragedia hecha letra, en la que Móglaí Bap –o Naoise Ó Cairealláin, si lo prefieren– se abre en canal intentando expresar su lucha interna para intentar aceptar la brutal realidad del suicidio de su madre, acaecido en 2020. El papel del spoken word rimado de Tempest –en inglés– es el de rodear el dolor escupido –con serenidad, eso sí– y esculpido por Bap con una llamada a la resiliencia, tema que aparece con frecuencia en la propia obra de Kae. En definitiva: puro activismo emocional que, además, cuenta con un estimulante complemento audiovisual de 13 minutos de duración realizado por Thomas James.∎