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La semana vista por…

Lunes, 20 de abril

El segundo fin de semana del festival Coachella acaparó la atención informativa con el pronunciamiento político de The Strokes en su turno sobre el escenario, además de por las colaboraciones de Sabrina Carpenter y Madonna o Addison Rae junto con Olivia Rodrigo. Tanto Madonna como Rodrigo acaban de publicar los primeros adelantos de sus próximos álbumes. También tenemos música nueva de Kacey Musgraves, Bedouine, Boards Of Canada o Broken Social Scene. En España, entre otras cosas, hemos podido disfrutar durante el finde de los nuevos álbumes de Boyanka Kostova, Ginestà y Fuji?

Julian Casablancas de The Strokes, Coachella 2026. Foto: Kevin Mazur (Getty Images)
Julian Casablancas de The Strokes, Coachella 2026. Foto: Kevin Mazur (Getty Images)

El pasado sábado, los asistentes al segundo fin de semana del festival californiano Coachella presenciaron un intrigante nuevo episodio de la guerra de posición sociocultural que sigue agravándose en los Estados Unidos entre las fuerzas progresistas y el fascismo neocolonial de la administración Donald Trump y sus esclavos ideológicos del movimiento MAGA. En esta ocasión, los (¿inesperados?) protagonistas fueron The Strokes, esa célebre banda de niños ricos capitaneada por el hijo de un controvertido magnate del mundo de la moda. Al final del concierto, los neoyorquinos decidieron politizar salvajemente su set subiéndose al carro del antimperialismo, revelándose así como diligentes pupilos de Noam Chomsky. El bolo estaba terminando con “Oblivius” –canción del EP “Future Present Past” (2016) que prácticamente nunca antes han interpretado en directo– delante de una enorme mezquita dibujada con luces LED. Pronto la edificación dio paso a un montaje visual de diversos líderes del “sur global” que, a lo largo del siglo XX, fueron víctimas de golpes o asesinatos dirigidos por la CIA: repasaron figuras célebres como Salvador Allende, Jacobo Árbenz, Patrice Lumumba y Mohammad Mossadegh, pero también casos más borrosos y menos conocidos, como los del panameño Omar Torrijos o el boliviano Juan José Torres. Las imágenes también mostraron a Martin Luther King e indicaron que probablemente fue asesinado por el estado profundo yanqui. Además, condenaron la historia del esclavismo y el racismo en el país y denunciaron las decenas de universidades bombardeadas por Israel y Estados Unidos en Gaza e Irán. En resumen: un revoltijo de críticas un poco confuso, pero no por ello menos loable, así como relativamente coherente con el estribillo de la canción: “What side are you standing on?”. Vídeos del concierto como este han desatado discusiones en internet, entre fans que aplaudieron el “coraje” del grupo y detractores que recurrieron a clásicos argumentos derechistas para fustigar la maniobra como “la música no debería mezclarse con la política”, etc. Es cierto: los discos de The Strokes nunca fueron de morfología particularmente política. Pero, evidentemente, dentro del marco de la libertad de expresión –un fundamento del texto constitucional norteamericano que, por lo visto, muchos “patriotas” están empecinados en cargarse– pueden mostrar y decir lo que les dé la soberana gana. Además, no olvidemos que en 2020 la banda apoyó la campaña presidencial de Bernie Sanders, alguien muy crítico con el intervencionismo de la CIA en otros países. Y que en 2021, es decir, dos años antes de los fatídicos ataques del 7 de octubre, Julian Casablancas fue uno de los 600 artistas –junto a otros como Patti Smith y Roger Waters– que firmaron una carta orientada al boicot de colaboraciones con instituciones culturales israelíes, acusándolas de ser cómplices con el “proyecto de colonialismo de asentamiento dedicado a la limpieza étnica de la población palestina”. Podríamos decir, pues, que en cierto modo fueron The Strokes quienes recogieron el testigo de KNEECAP, que en la pasada edición de Coachella armaron un buen pitote antiisraelí de forma mucho más visceral, todo sea dicho.

Y hablando de KNEECAP: hace un par de días volvieron a enviar públicamente a tomar por el culo a Sharon Osbourne después de que la viuda de Ozzy declarara su intención de asistir a un mitin del islamófobo de ultraderecha Tommy Robinson. La trifulca se remonta a un año atrás, cuando el irreverente trío irlandés le recomendó jocosamente a la mujer que se escuchara el tema antiguerra cantado por su marido, “War Pigs”. Otros que se están pegando en las redes son David Draiman, el líder de Disturbed –célebre por autografiar bombas israelíes– y el antes mencionado Roger Waters, muy crítico con el sionismo. En en el pódcast de Billy Corgan –sí, incluso el bueno de Billy tiene un pódcast–, Draiman se refirió a Waters como un “traidor que siempre tuvo afinidad con dictadores”, añadiendo que si se lo encontrara le daría una buena hostia. En una carta abierta a Corgan, el que fuera bajista de Pink Floyd se refirió a Draiman como un “cerdo nazi psicótico” y condenó que se opusiera a la defensa de los derechos humanos de la gente de Gaza, “que está siendo exterminada en un genocidio de las fuerzas armadas del estado racista y paria de Israel”.

Regresando a Coachella y a lo estrictamente musical, también hubo sorpresas de otro tipo: invitados inesperados y colaboraciones que devinieron virales, como las irrupciones de Billie Eilish en el escenario de Justin Bieber, Billy Idol en el de sombr, o Janelle Monáe en el de PinkPantheress. Pero probablemente lo que más saliva generó fue la aparición de Madonna en el concierto de Sabrina Carpenter: no solo cantaron una nueva canción (“Bring Your Love”), sino también un par de clasicazos de Madonna como “Like A Prayer” y “Vogue”. Aparentemente, los mozalbetes de las primeras filas no se sabían las letras, a pesar de quedarse anonadados ante ese fulgurante encuentro transgeneracional de divas. Como ya avanzamos el pasado viernes, Madonna acaba de lanzar “I Feel So Free”, avance de su nuevo disco, que se publicará en julio y es una secuela de “Confessions On A Dance Floor” (2005), álbum que presentó hace justo veinte años en el festival californiano. Mientras, al otro lado del continente, en el Bruce Springsteen Music Center de la Universidad Monmouth de Nueva Jersey, se dio un encuentro de titanes de índole muy distinta. Patti Smith interpretó “People Have The Power” junto con el mismísimo Boss, la E Street Band y un curioso grupo de músicos que incluía a Dr. Dre, Flavor Flav y Steve Earle.

Patti Smith, muy bien rodeada en el Bruce Springsteen Music Center: “People Have The Power”.
Otra artista que aprovechó su paso por Coachella para promocionar nuevo material fue Kacey Musgraves: bien montada sobre su caballo, nos ofrece el tema de country pop acústico “Middle Of Nowhere”, que contiene un muy efectivo cambio de ritmo y una slide guitar ambiental incluso más efectiva. Es la canción que da título a su nuevo álbum, que verá la luz el próximo 1 de mayo.

Pronto nuevo álbum de Kacey Musgraves. “Middle Of Nowhere”.
También en el festival Coachella –como invitada de Addison Rae–, Olivia Rodrigo presentó en directo “drop dead”, otra píldora barroca de synthpop, exuberante vocal y melódicamente, acompañada de un vídeo donde aparece correteando por los jardines y pasillos de Versalles. Esta canción es el primer adelanto de “you seem pretty sad for a girl so in love”, el álbum que la estadounidense va a publicar el 12 de junio.

El tercer largo de Olivia Rodrigo cada vez más cerca: “drop dead”.
Musgraves y Rodrigo son dos de las muchas voces femeninas que nos han animado durante el fin de semana. La cantautora de americana S.G. Goodman ha versionado una de las canciones que más le fascinaron en la infancia: “Pepper”, clásico de la época “comercial” de los Butthole Surfers. La psicodelia guitarrera del final es aquí reconvertida en algo más cercano a un hoedown. Vandoliers, banda de raíces y country alternativo de Dallas, estrenó “Girl On The Run”, una de las canciones más personales de su cantante, Jenni Rose: detalla sus experiencias yendo de gira por los estados más puritanos de Norteamérica tras haberse declarado mujer trans el año pasado, una de las temáticas principales de su anterior disco, “Life Behind Bars” (2025). Y Bedouine –es el alias artístico de Azniv Korkejian, cantautora armenia-siria afincada en california, de poderosísima voz– edita el álbum “Neon Summer Skin” este 5 junio tras un lustro de parón. El viernes dio luz verde a la serena “Always On Time” para ir abriendo boca.

Bedouine sigue creciendo: “Always On Time”.
Pope, banda de slacker rock afincada en Louisiana (no confundir con el grupo de hardcore melódico noventero de Frankie Stubbs), prepara el lanzamiento de su tercer álbum, “BFM”. Si nos guiamos por la brevísima “Sick Minute”, colaboración con la cantante de Ratboys, y por “John Thomas”, promete ser algo muy satisfactorio. Si bien llevan casi una década sin sacar un álbum, últimamente Dead Can Dance están dejando gotear cosillas nuevas. La muestra recién estrenada es la muy absorbente “Death Cults”, buena droga orquestada por el veterano Brendan Perry, aunque no lo negaremos: se echa en falta la voz de Lisa Gerrard. Pero si hablamos de posibles regresos, nada puede compararse con el dúo escocés de IDM y downtempo Boards Of Canada. En aparente hibernación desde 2013, el conjunto ha reaparecido misteriosamente con “Tape 5”, una excelente y muy emotiva pieza ambiental acompañada de imágenes de VHS. Con este lanzamiento, han desatado locura y especulación en las redes: ¿es señal de un posible nuevo largo?... La banda británica de emo revival Crash Of Rhinos, también inactiva desde 2013, sí ha confirmado la publicación de un disco en mayo: el cascadeo sonoro de “Recurring” es uno de los avances. Una reunión imposible es la de Talk Talk, dada la desafortunada muerte por cáncer de Mark Hollis en 2019; no obstante, para celebrar el 40º aniversario del lanzamiento de “The Colour Of Spring” (1986), su paso decisivo hacia la experimentación, algunos de los colaboradores del grupo –como el pianista Phil Ramacon más los teclistas Simon Brenner e Ian Curnow– se reunirán con invitados especiales –incluyendo a Mark Gardener de Ride y Ed Hardcourt– para rendir tributo al influyente álbum el 5 de septiembre en Londres. Y si antes hablábamos de 2013, ¿qué hay de 2003? Para todos los millennials puros, una de las giras más nostálgicas de esta temporada es la que conforman Metric, Stars y Broken Social Scene, que por ese año vivían su época imperial. “The Call” es la nueva composición que nos han desvelado estos últimos, procedente de su inminente nuevo disco, “Remember The Humans”, que se publicará el 8 de mayo.

En mayo saldrá el nuevo álbum de Broken Social Scene: “The Call”.
A través del sello Acuarela y las manos a la mesa de mezclas de Abel Hernández –conocido por su trabajo en Migala y El Hijo–, nos ha llegado en edición para el Record Store Day, tras más de diez años de espera, el segundo álbum de Umbra Sum, alias de Ed Sánchez-Gómez, costarricense afincado en Illinois. La discográfica nos informa que “Obras de misericordia” “combina shoegaze artesanal con armonías noise pop infinitas, música de raíz (charango, mandolina, dulcimer) y la languidez acústica de John Martyn, The Declining Winter y Elephant 6 Collective”. Algo de ello podemos ver en canciones como “La esperanza nos está matando”.

Umbra Sum regresa de las sombras: “La esperanza nos está matando”.
En líneas no muy distantes a las de Umbra Sum se mueve el pop etéreo-onírico de Me Acuerdo de Todo, que halla una de sus expresiones más emotivas en la recién publicada “Ha sido una sensación”. Boyanka Kostova, modernos héroes gallegos del trap y la música urbana, celebran diez años de asociación con un nuevo disco, “X”, donde aseguran ofrecer su cara más ravera, electrónica y frontal. Desde luego, hay algo bastante noventero en canciones como “Tusiwaracha”. Fuji?, ese artista madrileño tan obsesionado con Japón, se fue de viaje en bicicleta por ese país y regresa con un nuevo álbum, “Super Sweet”, repleto de gominolas pop en las que aparentemente complementa el bedroom-city pop de sus orígenes con sonidos más electrónicos y funk. Desde Girona, José Domingo nos avanza con “Puedo verte en los cristales” una nueva pista de su próximo disco, “Ses dones d’aigua”. Se trata de una amable e interesante composición donde la esencia del folk mediterráneo cae bajo el influjo de corrientes setenteras, en concreto la psicodelia de la ona laietana y los británicos de la escena Canterbury que pulularon por Mallorca. Power Burkas, post-hardcoretas de la localidad barcelonesa de Vic, llevaban unos años medio desaparecidos, pero vuelven con el álbum Amb la fi al davant” a finales de mayo, del cual han avanzado la pegadiza “No em venguis res”. En mayo actuarán en el festival Som del Montseny de Santa Maria de Palautordera (23) y Torelló (20). En junio pasarán por Vic (6) y Girona (27). En julio, turno de nuevo para Vic (3) y concierto en Barcelona (28). Y en agosto vuelo al festival Neuròtic de Manacor (8). Por su parte, Ginestà, desde el barrio barcelonés de Sant Andreu, acaba de publicar su quinto disco, “Gira tot igual, peró diferente”, donde encontramos alguno de los momentos más eufóricos de su discografía, como “Perdre el cap”.

Ginestà, suma y sigue: “Pedre el cap”.
Este julio, el festival Bluescazorla cumple 30 años a lo grande, anunciando un cartel que incluye a titanes como el armonicista Charlie Musselwhite, nombre mítico de la escena blues de Chicago y colaborador de gente como John Lee Hooker o Tom Waits; Take Me To The River, el supergrupo de Nueva Orleans encabezado por Cyril Neville, otrora miembro de The Meters y The Neville Brothers; figuras en la sombra como los guitarristas Walter Trout o Eric Johnson, que han trabajado, respectivamente, con John Mayall y Carole King; o valores en ascenso como el cantante Sugaray Rayford.

Sugaray Rayford celebrará el 30º aniversario de Bluescazorla: “Human Decency”.

Cerramos este lunes con urgentes noticias relacionadas con una joven y flamante banda estadounidense, los Grateful Dead. Probablemente sea el conjunto habido y por haber con más conciertos editados en formato físico. Pero que no cunda el pánico: para poder tenerlo todo bien ordenado y clasificado, han lanzado Play Dead, una plataforma de streaming que definen como “el mayor proyecto de transferencia de cintas en la historia del rock”. Por 10 dólares al mes, los usuarios pueden encontrar grabaciones decentes de aproximadamente 420 conciertos. Un plan ideal para todos aquellos que sufran insomnio: nada mejor que invertir millones de horas nocturnas en encontrar, entre centenares, la mejor versión de “Sugar Magnolia” (posdata: recomendamos “Veneta 8/27/72” y “Cornell 5/8/77”).

Grateful Dead: “Sugar Magnolia” en directo en 1974.
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