Canción del día

Anna Ferrer

No ven más cien ojos2026
Pan nuestro de cada día...
Pan nuestro de cada día...

Ahora nos parece mentira, pero hubo un tiempo –no demasiado lejano– en el que prácticamente nadie le cantaba a la salud mental. Los desórdenes, los desequilibrios, los vaivenes emocionales, los seísmos del temperamento y los vericuetos de la ansiedad y los trastornos depresivos se filtraban en las canciones de nuestros ídolos, pero rara vez (por no decir nunca) desde la óptica de una dolencia a superar, sino desde el prisma del carácter supuestamente mercurial e inmanejable del artista. Dábamos por hecho que, simplemente, eran así. Ahora las tornas han cambiado hasta el punto de que, más o menos desde poco antes de la pandemia de 2020, la necesidad de cultivar el bienestar psicológico y emocional se ha vuelto un lugar común en el pop nacional e internacional, profusa y primordialmente abordado por mujeres de una nueva generación (aunque no solo por ellas, claro). La clave, como en todo, es que la confidencia revele fuste creativo, y no sea una mera coartada epidérmica. La menorquina Anna Ferrer demuestra, en esta “No ven más cien ojos”, que su observación apela a lo universal desde lo personal: con carácter y una marcada identidad creativa que en solo tres minutos y medio sintetiza algunas de sus mejores virtudes. De forma sutil. Sin tópicos.

Como si quisiera subrayar su tacto artesanal, son unas máquinas de hacer pan las que nos dan la bienvenida antes de que su voz entre en escena: por algo su nuevo espectáculo, estrenado el pasado sábado en L’Auditori de Barcelona, se llama “PA”, transmitiendo el oficio de su linaje paterno: cuatro generaciones de panaderos. Y también tendrá traducción al formato físico, igual que ocurrió con el anterior “Parenòstic” (2024), disco que también nació de un proyecto escénico previo. Por eso también este vídeo se ha rodado íntegro en una panadería, un espacio que conoce muy bien. Mezclado con imágenes de apariencia desgastada por el tiempo, en las que el peinado de diversas trenzas de mujer cobra un simbolismo especial, hasta que el baile de Karen Lago remata una pieza audiovisual en blanco y negro al servicio de una canción a la que sería un poco reduccionista calificar como “copla mediterránea”, por mucho que sea lo primero que nos pide el cuerpo.

“No ven más cien ojos” fluye con naturalidad y hondura telúrica, con la tersura orgánica de una guitarra acústica y unas palmas, con la factura austera pero emocionalmente punzante de una propuesta que, tras la publicación de discos como “Tel·lúria” (2017), “Krönia” (2019) más el mencionado “Parenòstic”, y colaboraciones con Marco Mezquida, Coetus, Eliseo Parra, Clara Peya, Sílvia Pérez Cruz, Pol Batlle, Clara Fiol o Niño de Elche (quien produjo su anterior espectáculo), sigue creciendo a paso muy firme. ∎

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