Converge es de esas bandas que no envejecen porque nunca fueron jóvenes del modo en que el rock entiende la juventud. Surgieron del hardcore de Boston con una violencia tan precisa y tan pensada que costaba creer que aquello fuera improvisado, y llevan más de tres décadas perfeccionando esa misma idea sin que se les note el esfuerzo. “Doom In Bloom” llega como segundo adelanto –el primero salió hace un mes– de “Hum Of Hurt”, su duodécimo álbum y segundo que publicarán en 2026 tras “Love Is Not Enough”, y no hace concesiones de ningún tipo.
La canción entra sin anestesia: Kurt Ballou despliega esos riffs con filo de sierra que llevan décadas siendo marca de la casa, Ben Koller sostiene desde la batería con esa precisión que parece descontrolada y no lo es, Nate Newton ancla el bajo como si le fuera la vida en ello, y Jacob Bannon hace lo que Bannon ha hecho siempre, que es desgarrarse. No hay aquí ninguna voluntad de modernizarse ni de sonar a nada que no sean ellos mismos. Lo cual, a estas alturas, es una postura radical.
Las letras miran hacia dentro con honestidad brutal: heridas que no cierran, raíces que hay que arrancar aunque duelan. Bannon lleva años dando vueltas a ese espejo y aquí no aparta la mirada. El título mismo contiene esa tensión tan suya: algo que florece y se pudre al mismo tiempo, la belleza y la condena como una sola cosa.
“Doom In Bloom” no va de recuperar terreno perdido porque Converge nunca lo perdió. Va de seguir siendo exactamente lo que son, sin alivio ni escapatoria, con el mismo fuego de siempre y sin necesidad de justificarlo ante nadie. ∎