Canción del día

Marina Herlop

Jaque2026
Un mundo propio. Foto: Silvio Deiaco, Danilo Gambara y Christian Kondić.
Un mundo propio. Foto: Silvio Deiaco, Danilo Gambara y Christian Kondić.

La primera persona que me habló de Marina Herlop fue la compositora barcelonesa Raquel García-Tomás, ganadora en 2020 del Premio Nacional de Música en la modalidad de composición. Lo hizo, claro está, en términos elogiosos, empujándome a indagar en su música. Cuando lo hice tuve la sensación de que su reino no era de este mundo: demasiado singular, demasiado hermoso, demasiado sofisticado, demasiado elegante. Ella, en cambio, no lo entiende así: en una entrevista con Carles Novellas publicada en Rockdelux en noviembre de 2023, aseguraba que no pensaba que “estuviera haciendo una música tan rara como algunos me decían. De hecho, diría que lo que hacía y lo que sigo haciendo es pop”.

Pues, lo siento, Marina, desengáñate: no haces pop, ¡aunque ojalá sea yo el equivocado! Hay una diferencia enorme, más grande que la que jamás ha habido en la historia de la música popular, entre la basura pop actual y la música actual con alma. Y la de Herlop va sobrada no solo de alma, sino de personalidad y originalidad… pese a que las comparaciones con Björk siempre la han acompañado. No les culpo: a Björk se la comparó en sus inicios con Kate Bush y con Siouxsie Sioux hasta que se descubrió que Björk es Björk. Y Marina Herlop es Marina Herlop.

“Jaque” es el primer avance de su quinto álbum, “Dja Dja”, una alambicada composición que comienza con un piano solitario y un sonido entre lo fantasmal y lo bucólico y que va cogiendo ritmo, velocidad y complejidad a medida que la canción –en lenguaje inventado– va avanzando. Su voz es un gemido gutural, un bucle rítmico, un coro emocional de varias pistas y un sonido puro, fragmentado y modulado en una melodía inquieta. Lo que hace Marina Herlop no es algo que brote así de un manantial claro y cristalino: es fruto de la destilación. Igual que lo prosaico de sus apellidos reales –Hernández López– lo ha transformado en una joya tallada –Herlop–, su música es un destilado de cotidianidades que se han convertido, por mor de la magia alquímica, en una de las propuestas musicales más difíciles de explicar –que no de sentir, que para eso nos penetra como un cuchillo al rojo en la mantequilla– de lo que llevamos de siglo. ∎

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