Película

Spider-Man. Brand New Day

Destin Daniel Cretton

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Años atrás, parte del gremio de la crítica cinematográfica era cuestionado por haberse convertido en los aguafiestas de la era de abundancia del audiovisual superheroico. Se decía que no sabían, que no sabíamos, disfrutar de las películas por cuestionar el excesivo apego a unas fórmulas, la estandarización de las maneras de filmar y montar, la poca creatividad de tantas imágenes generadas por ordenador... En los últimos tiempos, las tornas parecen haber cambiado. En algunas ocasiones, el fandom más demandante proyecta una insatisfacción que llega a ser imposible de aplacar. Obras continuistas que hubiesen caído de pie años atrás pueden ser severamente cuestionadas ahora.

Este contexto parece relevante cuando se trata de examinar con una cierta vocación prescriptiva una película de aspecto back to the basics, para bien o para mal, como “Spider-Man. Brand New Day” (2026; se estrena hoy). Los responsables del filme conjuran el fantasma de “Spider-Man. Homecoming” (Jon Watts, 2017) y vuelven a las tramas amorosas de cariz adolescente, a las historias de amistad, a un cierto superheroísmo más o menos de proximidad y obviamente juvenil. En paralelo, incorporan una cierta gravedad que cuadre con el poso de los dramas acontecidos en los filmes previos y con la entrada en una etapa vital nueva del personaje. Porque nos rencontramos con un Peter Parker abatido por las pérdidas personales, entregado a la adicción al trabajo justiciero para no tener que pensar en nada más.

Películas como “The Mandalorian And Grogu” (Jon Favreau, 2026) han escenificado que el audiovisual corporativo de Hollywood está perdiendo la capacidad, la astucia, para convertir sus nuevas producciones en grandes eventos cinematográficos. Cosas de la serialización multimedia, quizá: más allá de algunas cuestiones económicas y logísticas, se hace difícil distinguir entre un intento de blockbuster y un episodio doble de una serie estrella de Disney+. Pero los responsables de “Spider-Man. Brand New Day" parecen intentarlo todo para que su intento de volver a los clásicos sea algo más que un ejercicio espiritista.

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En el empeño, proyectan algo de horror al vacío: sacan a pasear a los personajes queridos de la franquicia que todavía están con vida, recuperan a personajes de la edad de oro del MCU (Marvel Cinematic Universe), incorporan a personajes de otras ficciones e introducen en el reino de Kevin Feige y compañía a alguno de esos mutantes que comenzaron a asomar en “Deadpool & Lobezno” (Shawn Levy, 2024). Incluso intentan inocular una cierta excitación y vértigo en la imagen superheroica. Marvel Studios nunca ha sido una factoría de creación de secuencias memorables o distintivas, pero Destin Daniel Cretton y compañía parecen aspirar a ello en el primer tramo del filme. Con todo, vuelven a quedarse un poco cortos en este punto, como si el grueso de la energía se hubiese agotado en una primera gran escena de acción que fácilmente puede considerarse la más espectacular del conjunto.

Lo que no falta es la inercia monumentalista de la productora. El filme vuelve a rondar las dos horas y media de duración en un intento de armonizar todas las tramas. Quizá porque los jefazos del MCU quieren volver al pasado, pero a la vez intuyen que no habrá suficiente con ello y que hay que dar más... abstrayéndose de que precisamente la cantidad parece parte del problema. Tiene gracia que, entre los múltiples temas que se lanzan a lo largo del relato, esté la imposibilidad de volver a vivir lo que ya se vivió. El protagonista quiere rencontrarse con esa novia y ese mejor amigo que le olvidaron por motivos mágicos y multivérsicos. Quiere volver a ser el Peter Parker que fue con los otros en el pasado, en lugar de un Peter Parker solitario que solo habla por teléfono con una policía mientras pasa el día con un chatbot en el auricular.

Mediante la acumulación de resoluciones feel good del filme, que quizá no son plenamente felices pero sí muchísimo menos problemáticas de lo que podrían haber sido (hasta el punto de resultar incluso chocantes), los responsables de la obra parecen decirnos y decirse a sí mismos que es posible volver a algo parecido a los tiempos felices. Que todo irá bien, más o menos. Seguramente, la respuesta de cada espectador a la propuesta dependerá del grado de fatiga superheroica que sufra. Aun con sus insuficiencias visuales y sus atajos dramáticos, “Spider-Man. Brand New Day” parece una entrega competente y cumplidora. La pregunta es si eso es suficiente ahora. ∎

New day rising.
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