Álbum

Gnarls Barkley

AtlantaTenThousand Projects, 2026

Gnarls Barkley son, en la memoria popular, un one hit wonder. No porque solo tengan una buena canción, sino porque “Crazy” (2006) fue tan descomunal que acabó devorando el resto de su catálogo: soul psicodélico, pop barroco y producción hip hop conviviendo en una estructura tan inmediata que parecía haber existido siempre. En realidad, no definía el sonido del resto de su catálogo (quizá por eso el resto de su catálogo pasó desapercibido). El dúo formado por CeeLo Green y Danger Mouse publicó en 2006 St. Elsewhere, confirmó la fórmula en The Odd Couple (2008) y después desapareció.

Durante casi dos décadas, el proyecto quedó en suspenso mientras sus dos miembros seguían caminos muy distintos. Danger Mouse se consolidó como uno de los productores más influyentes del pop alternativo de los últimos años: firmó discos clave con The Black Keys, trabajó con Adele, Beck o A$AP Rocky, produjo parte de “Demon Days” (2005) de Gorillaz y desarrolló además proyectos propios como su colaboración con Black Thought en “Cheat Codes” (2022). Con el tiempo, su nombre se convirtió casi en un sello de garantía. La trayectoria de CeeLo Green fue más irregular. Tras el éxito global de “Fuck You” en 2010, su figura se desplazó hacia un espacio más televisivo y menos estrictamente musical, especialmente por su presencia como jurado en ‘The Voice’. A eso se sumó el proceso judicial que enfrentó en 2012, cuando fue acusado de agresión sexual. La fiscalía finalmente decidió no presentar cargos por violación por falta de pruebas, pero el episodio, unido a una serie de comentarios mal articulados sobre consentimiento publicados posteriormente en redes sociales, terminó afectando justificadamente a su imagen pública.

“Atlanta”, su tercer álbum, ha sido anunciado como despedida definitiva. Tanto CeeLo Green como Danger Mouse crecieron en la ciudad, aunque en circuitos musicales distintos. Green se formó dentro de la tradición del hip hop sureño como miembro de Goodie Mob y parte del colectivo Dungeon Family, uno de los núcleos que ayudaron a definir el sonido de Atlanta en los noventa junto a OutKast. Danger Mouse, por su parte, pertenece a una generación de productores del área metropolitana que crecieron escuchando esa misma escena, pero también rock alternativo, psicodelia y pop británico.

Así, el disco funciona como un regreso explícito al contexto cultural en el que se formaron ambos miembros del dúo. Por ejemplo, el single “Pictures” reconstruye los trayectos que CeeLo Green hacía en el MARTA (el sistema de transporte público de la ciudad) cuando era adolescente, después de que su director lo expulsara del instituto los viernes. La canción utiliza ese recuerdo como marco para describir el paisaje social de Atlanta: precariedad, cárcel y rutina laboral observadas desde la ventana del tren. El enfoque encaja con una tradición narrativa muy presente en el soul sureño, donde la memoria urbana cotidiana sustituye a la épica o a la redención personal. Por su parte, Danger Mouse mantiene la estética retro que ha caracterizado su producción desde los primeros trabajos del dúo. Los arreglos se apoyan en una instrumentación clásica (órganos eléctricos, guitarras limpias, líneas de bajo cálidas y secciones rítmicas jazzeras) y en una mezcla que privilegia la voz por encima del resto de elementos. El resultado remite al soul psicodélico de finales de los sesenta, con ecos de sellos como Stax o de autores como Curtis Mayfield, pero también al pop que Burton ha desarrollado en su trabajo con Gorillaz o The Black Keys. El disco evita en su mayoría dialogar con el R&B contemporáneo y con las texturas digitales dominantes en el pop afroamericano actual (salvo excepciones como “Cyberbully (Yayo)”), manteniendo un sonido conscientemente anacrónico.

Ese enfoque sitúa la voz de CeeLo Green en el centro del proyecto. Su registro vocal (capaz de alternar falsete soul, declamación góspel y fraseo cercano al rhythm’n’blues clásico) sostiene la mayor parte del peso expresivo del álbum. Canciones como “Boy Genius” revisan su biografía a través de estructuras narrativas fragmentarias, mientras que “Perfect Time” o “Sorry” introducen un registro más existencial centrado en la muerte, Dios, la fe o el agotamiento moral. En conjunto, “Atlanta” prescinde de la lógica del gran hit que definió “Crazy” y retoma el enfoque arqueológico que siempre caracterizó a Gnarls Barkley, una reinterpretación contemporánea del soul psicodélico y del pop negro de finales del siglo XX. ∎

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