Treinta y dos canciones. Cuatro discos. Una parábola sobre animales convirtiéndose en predadores y presas que atraviesa el tracklist de principio a fin como columna vertebral narrativa. Sideshow –nacido en Tigray, Etiopía, criado en el área metropolitana de Washington, actualmente en Los Ángeles– ha publicado el disco más ambicioso que ha salido del sello 10k desde que MIKE lo fundó, lo cual en este momento equivale a decir que es uno de los más ambiciosos del rap underground americano. La comparación con “To Pimp A Butterfly” (2015) que circula en algunos foros no es tan descabellada como parece: no en términos de escala cultural sino de intención estructural, un álbum donde la narrativa y el contenido lírico se superponen sin llegar a coincidir del todo, lo cual es exactamente la tensión que lo mantiene vivo durante una hora.
Lo que hace funcionar el disco es que Sideshow nunca trata el concepto como una coartada. La guerra de Tigray –que devastó su región de origen entre 2020 y 2022– no aparece como marco retórico sino como materia personal, y la diferencia entre las dos cosas se nota. “ALENA(ኣለና)PARADISE LOST” es el momento en que rapea en tigriña, su lengua materna, y la distancia entre ese mundo y el del rap americano deja de ser tema y se convierte en textura. No hay manera de fingir eso. Es el punto más alto del disco y una de las canciones más honestas que ha producido este circuito en lo que va de año. A su lado, “MARTYR MOST HIGH” –producida por Alexander Spit– suena, como señala ‘Boomkat’ con precisión, entre MF DOOM y el Aphex Twin de “... I Care Because You Do” (1995), que no es una descripción hiperbólica sino una coordenada útil para situar un disco que transita constantemente entre la elegía y la amenaza. Earl Sweatshirt produce “SOLID SNAKE” bajo su alias randomblackdude, y el resultado es exactamente lo que suena cuando dos de las voces más crípticas y más interesantes del underground actual comparten espacio sin que ninguna de las dos tenga que ceder nada.
La producción en conjunto –Laron, Anysia Kym, Alexander Spit, Popstar Benny, Tony Seltzer, harrison de Surf Gang– construye el mapa adecuado para ese viaje. Del funk oxidado al minimalismo casi ambient, del boom bap deformado a algo que apenas emerge sobre los sintetizadores antes de desaparecer. Ningún beat suena elegido por catálogo, lo cual en un disco de treinta y dos canciones es un mérito considerable. Niontay, labelmate de 10k cuyo “Fada<3of$” fue uno de los proyectos más celebrados de 2025, aparece en “HAPPY MACHINE” con producción de Swaya y Tony Seltzer y aporta exactamente el contraste de registro que el momento necesita.
Sideshow famosamente no da entrevistas, y hay algo coherente en eso que va más allá de la postura. Su dicción arrastrada, su manera de tratar la violencia y la adicción como datos antes que como poses, su negativa absoluta a hacer concesiones al ciclo de promoción –la canción “SOLID SNAKE” incluye una referencia explícita a su desdén por hablar con la prensa– forman parte del mismo proyecto artístico que el disco. No es separable. Un rapero que da entrevistas explicando su proceso no haría este disco, y ese disco no necesita esas entrevistas. El cuarto volumen aguanta peor que los tres anteriores –inevitable cuando la ambición supera en número de canciones a casi cualquier álbum de hip hop publicado en la última década– pero el conjunto es su trabajo más completo. Que también sea el más difícil de escuchar de un tirón no es una contradicción. Es parte del trato. ∎