La banda con nombre en noruego (Løse significa “resolver”), de aires nórdicos, riffs de rock y brumas ambientales eléctricas, publicó su primer LP, “Løse” (Warner, 2026), el pasado 13 de febrero. Pero el grupo no surge de la nada. El guitarrista Fer García, anteriormente en grupos como The Young Wait o ILL, ya llevaba un tiempo trabajando con Diego Vasallo. Y el último disco del cantautor, “Malo ni bueno” (Galerna, 2023), se puede ver como un puente hacia Løse. Pero con un cambio fundamental, además del trabajo en colectivo: “No deja de ser un grupo de rock, pero nos interesa trabajar las texturas de sonido”.
Løse se completa con Oriol Flores (Triz3ps, IDOIA, Pol 3.14) a la batería, Xabi Arratibel (Bananas, Hyedra) al bajo y, como incorporación desde la grabación del disco, aunque no salga en las fotos, Germán San Martín (Loquillo, Quique González) a los teclados. Entre todos crean el sonido denso, las capas que se superponen y los desarrollos libres de los siete temas del álbum.
“Una banda es algo complejo, y más a esta edad: intervienen personalidades distintas, hay que conectar realmente con los demás y otro problema son las disponibilidades. Pero a mí me apetecía volver a tener las sensaciones de trabajar como colectivo”, dice con convicción Vasallo. Para Fer García, “más que la destreza con el instrumento en sí, es lo que tiene uno en la cabeza, y sentir cómo funcionaría con otras cabezas volcando sus ideas en una misma habitación. Sobre todo, es cuestión de dar con las personas adecuadas y que todo el mundo aporte lo suyo. Es complejo, pero es bonito”. Charlamos con los dos portavoces de Løse en el bullicio de un tradicional bar donostiarra, La Bella Easo, en Amara Viejo, que frecuentaba el padre de Diego.
¿Hasta qué punto es equitativa la distribución de papeles en Løse?
Diego: La mayoría de los temas parten de ideas que tenemos entre Fer y yo, que al llevarlas al local toman su forma con el trabajo entre todos. Esto surge porque desde mi último disco, “Malo ni bueno”, habíamos hecho bastantes conciertos y se habían creado sintonías y afinidades musicales. Hablábamos mucho de música y veía que podía haber algo más que una colaboración. Tenía claro que para meterme en una banda tenía que ser con Fer, porque es importante dar con las personas adecuadas, musicalmente y a nivel personal.
Pero eso es más difícil de lograr con la edad…
Diego: Con los años aprendes a dominar un poco más los egos. Hay cosas que a mí ya no me importan demasiado… Cuando eres joven quieres demostrar lo que eres capaz de hacer, quieres imponer tus canciones, que el single sea tuyo… A mí todo eso ya me da completamente igual; de hecho, estoy encantado de que me hagan las canciones. Yo solo quería hacer las letras, porque es lo que más me gusta hacer y también para que tuviera una coherencia, un cierto tono, porque si los textos los hacen distintas personas es más difícil que haya una línea poética definida.
¿Hay en Løse una cierta continuidad con Diego Vasallo, al menos en las letras?
Diego: Yo escribo de determinada manera, y no podría inventarme un personaje que escribiera de otra. Pero creo que sí hay un cambio importante en cuanto a sonido y el concepto musical que se separa bastante de mis discos en solitario.
Para empezar, hay un punto de energía y vitalidad en los riffs de guitarra y las melodías que era difícil de encontrar en tus propios discos.
Fer: Eso tiene que ver con la composición compartida, cada uno tiene su manera de crear estructuras, riffs y armonías, cada uno tiene sus giros, y la otra persona tiene que hacer frente a eso, y girar a su vez su forma de hacer. Y aquí Diego se enfrenta a cosas a las que no estaba acostumbrado, y eso le enriquece.
Diego: Uno de los secretos del cambio es que la mayoría de las canciones están compuestas a partir de ideas musicales de Fer que se basan mucho en riffs de guitarra eléctrica, que no son mis acordes habituales, ni mi forma de tocar la guitarra. Y eso está muy bien porque hace que se separe de mi forma habitual de componer y de crear melodías para la voz.
Al principio me sorprendió que muchas de las canciones parten de riffs muy simples y con gancho, a veces casi con un punto glam, pero dan juego para amplios desarrollos.
Diego: Sí, parten de riffs de rock’n’roll, pero lo interesante es desarrollar eso no solo en el aspecto armónico, sino en el sonoro. Hay una serie de capas de guitarras y de teclados que se van superponiendo.
Fran: De hecho, la creación de los riffs parte del propio sonido tratado, con un sonido seco y limpio no se puede crear ese riff. Es el propio sonido lo que te lleva a construir la canción.
¿En algún momento pensabais en otros grupos concretos a la hora de buscar vuestro propio sonido?
Diego: Claro, nosotros somos de los que vamos con listas de grupos o de discos al local de ensayo… Yo siempre lo he hecho.
Pero sin copiar…
Diego: O copiando… Copiar está muy bien, porque cuando intentas copiar a alguien, como nunca vas a conseguir esa copia a no ser que seas un imitador, lo que sale normalmente es una cosa nueva, porque esa emulación que pretendes pasa por tu filtro inevitablemente.
¿Se pueden dar nombres?
Diego: Un disco básico era el “Broken” (2009) de Soulsavers, con Mark Lanegan, y también el anterior, “It’s Not How Far You Fall, It’s The Way You Land” (2007). También cuando empezamos a componer nos gustó mucho el grupo noruego Madrugada, o cosas más duras pero que a nivel sonoro a mí me encantan, como Viagra Boys. También los Grinderman de Nick Cave… Y otro tipo de cosas, el último disco de The Psychedelic Furs me parece buenísimo, de lo mejor que han hecho.
Apuntáis influencias de grupos suecos y noruegos, y entre el nombre y la estética de la portada, todo tiene un cierto ambiente nórdico…
Diego: Creo que es muy evidente. La portada lleva cuadros de Jesús Mansé, que es el seudónimo como paisajista del pintor Jesús María Cormán. Son paisajes que me fascinan porque parecen congelados, es una cosa hiperfría, y creo que todo el concepto del grupo tiene esa onda nórdica. Cosa que es bastante natural, porque cuando hicimos el disco tres de nosotros cuatro vivíamos en el monte. Estamos impregnados de la bruma del monte guipuzcoano.
Empezar el disco con un tema de casi diez minutos, “Pétalo en el aire”, con inicio de ambient electrónico y un largo desarrollo al final, tampoco es muy convencional.
Fer: Se trata de abrir las puertas a la experimentación, incluso a lo progresivo. La canción te dirige a un sitio y te dice “basta, hasta aquí hemos llegado” o “hay que seguir explorando”. Lo bueno es que hemos grabado el disco sin presiones ni límite de tiempo.
Diego: En esa canción el final fue totalmente improvisado, no sabíamos cuánto iba a durar, porque grabamos en directo toda la base del disco, que es algo que me parece cada vez más importante, grabar todos a la vez, aunque luego vuelva a grabar mis voces. Intentamos hacer un fundido pero no funcionaba, porque en ese desarrollo hay melodías muy interesantes del teclado en segundo plano y todas las guitarras que Fer grabó luego por encima.
Creo que todo eso cuaja a la perfección en ese medio tiempo que es mi favorita, “Con esta luz que nace”. ¿Ese sonido más denso te ha llevado a cambiar la forma de cantar, Diego?
Diego: Para mí fue bastante reto, sobre todo en momentos como el estribillo de “Con esta luz que nace”, porque no estoy acostumbrado a cantar con esa densidad de sonido detrás. Mis discos son mucho más vacíos, pero me gusta mucho cómo ha quedado la voz, más empastada. En todo caso se podría parecer un poco al primer disco que hice con Cabaret Pop, en el que había canciones con guitarras más ácidas.
Pero también hay más melodía y armonías vocales…
Diego: Es una cosa que me gusta mucho en las bandas, que se utilicen las voces de los otros. The Bad Seeds es otra vez el ejemplo, y aquí Fer y Xabi las han trabajado muy bien. Es peligroso, porque los coros, si no se utilizan en su medida, pueden ser un horror.
Fer: Uno tiene miedo de caer en el típico coro, el arreglo que esperas. Hemos intentado que esas voces tengan sentido, que suenen frescas y enriquezcan la sonoridad.
El título de “No me cuentes nada que no quiera saber” es muy sugerente en estos tiempos de exceso de información y de dudoso interés, aunque igual la intención es otra.
Diego: La letra de esa canción hace referencia al derecho a desconectarse, a aislarse, en este mundo en que eso ya parece imposible, el derecho al jardín privado de cada uno. Para mí, desde que era muy niño, el arte era la forma de aislarme del espanto que me parecía eso de ahí fuera. Yo era un auténtico yonqui de los cómics, quería vivir dentro de un cómic, porque el mundo de ahí fuera me parecía horroroso. Y ahora eso es mucho peor, claro, todo parece que va dirigido a generar mal rollo, no hay escapatoria. La única escapatoria es “no me cuentes nada que no quiera saber”. Musicalmente, tiene un tratamiento sonoro más espacial, con loops de batería y es un cierre del disco más acústico.
¿Cómo reclutasteis a los otros miembros de Løse?
Fer: Yo conocía a Oriol, es muy versátil y tiene mucha inquietud musical, y cuando empezamos a hablar sobre este proyecto se entusiasmó enseguida.
Diego: Oriol trajo a Xabi, el bajista, que es un fenómeno, un músico innato. Y el quinto miembro, que ha llegado más tarde y no sale en las fotos, es Germán San Martín, que como es el teclista en la gira de Loquillo su disponibilidad es más limitada, pero nos gustaría contar con él siempre porque ha sido excelente su trabajo en el disco.
Diego, con toda la trayectoria que tienes y lo que has trabajado el afianzamiento de tu personalidad en solitario desde los tiempos de Duncan Dhu, ¿no es arriesgado difuminarte bajo el nombre enigmático de un grupo nuevo?
Diego: Es que nunca se sabe, igual es más comercial este grupo que todos mis discos. Pero yo ya no me planteo esas cosas. Mi carrera en solitario da lo que da, y no me preocupa que vaya a más o vaya a menos. A estas alturas lo que me apetece es probar otro camino musical, que no es la antítesis, pero sí es bastante diferente a lo que he hecho. A veces el éxito te corta las alas, y yo quiero que este grupo, tenga el éxito que tenga, vuele con total libertad creativa y asumiendo riesgos. Es lo que más me motiva para seguir en la música. ∎