Grace Ives llamó la atención y brilló en algunas listas de fin de año en 2022 con “Janky Star”, continuación del confusamente titulado “2nd” (2019). Había motivo: su pop electrónico iba sobrado de ideas ingeniosas y emociones creíbles; el tacto doméstico a veces podía frustrar más que engatusar, pero esa ligera suciedad sónica es parte de la Experiencia Grace Ives. De hecho, sigue presente en este “Girlfriend”, aunque el disco tenga mayores ambiciones a todos los niveles y cuente como coproductor con Ariel Rechtshaid, quien ayudó a esculpir el depurado sonido de HAIM en sus tres primeros discos.
Los cuatro años transcurridos entre “Janky Star” y “Girlfriend” no se explican solamente por una colaboración minuciosa. Ives tocó fondo con el alcohol y las drogas a mediados de 2023, en una fiesta de primer aniversario de su álbum revelación. Antes de ponerse a trabajar en serio, quiso (o necesitó) alejarse de esa versión de sí misma. El nuevo disco explica aquellos tiempos de caos y la posterior resurrección en forma de canciones a menudo pegajosas y siempre con puntos de idiosincrasia.
El principio parece el final: “I’m In” es una intro delicada, de pocos elementos frágiles, sobre una Ives en una situación envidiable, de vuelta a la buena vida que un día conoció, con novio y una hermana que, por su parte, se ha reunido con su ex. “Todo es amor”, canta en la outro.
Durante el resto del disco nos cuenta cómo ha llegado otra vez a este punto. Antes de esa Ives segura de sí misma, tranquila, folk, fue una Ives que sonaba como “Avalanche”, atropellado synthpop de beats escurridizos y sintes afilados, adaptación hiperactiva de un tono de llamada que lanzó en Bandcamp en 2017 (aunque también suene a versión espídica de “Orinoco Flow”, de Enya). “Me estaba bebiendo el día, sí, me estaba llenando el vaso”. Más adelante, “Drink Up” es, ya desde su título, otra alusión al alcoholismo, esta con paso apropiadamente tambaleante.
A la altura de la power ballad “My Mans”, la narradora (aquí doble de voz de Sophie Ellis-Bextor) ha perdido el rumbo y busca un amor romántico que la oriente. “Todos y cada uno de los tíos que conozco me completa / Necesito un amante que pueda amar”. Es imponente y, en más de un sentido, la pieza central del disco, aunque quizá no tanto como “Fire 2”, tremendo banger con un pie (en las estrofas) en Lana Del Rey y otro (en el estribillo) en Springsteen. ¿Con un paisaje sintético inspirado en “You’re Not Alone” (Olive) para completar? En “Neither You Nor I”, la referencia club-pop ineludible es el “Human Behaviour” de Björk. Todo en orden.
Poco después de despedir a su vieja yo (“What If”: “no quiero volver a ser así”), Ives suena perfectamente recompuesta en un corte final que debe ser su canción más feliz hasta la fecha.“Stupid Bitches” es un himno de autoafirmación (“las zorras estúpidas no pueden hacerme daño”) con extáticas alianzas de baterías reales y programadas y sintetizadores y cuerdas tangibles. La Experiencia Grace Ives puede ser verdadera Experiencia. ∎