Álbum

Jesse Sykes & The Sweet Hereafter

Forever, I’ve Been Being BornSouthern Lord-Ideologic Organ, 2025

Para quienes hemos seguido escuchando sus discos, es como si Jesse Sykes & The Sweet Hereafter nunca hubieran faltado, pero en realidad llevaban catorce años –el tiempo transcurrido desde el épico “Marble Son” (2011)– sin sacar disco, sin sacar nuevos magnéticos matices a su country-rock de atmósfera nocturna y melancolía orgullosa, dominado con autoridad por la voz de Sykes, que llamó la atención fuera de los corrillos roots para acabar acompañando a los mismísimos Sunn O))).

¿Qué les ha pasado en este tiempo? Al parecer, que su sección rítmica dejara el proyecto supuso un duro golpe para el –ahora, en esencia– dúo formado por Sykes con su (ex)media naranja, el guitarrista Phil Wandscher, ex-Whiskeytown. Necesitaron tiempo para recuperarse de algo así, a lo que hubo que sumar temas de depresión, problemas en la pareja y la siempre agobiante sensación de fin del mundo. Fueron las canciones, como siempre, las que los ayudaron a salir de los hoyos para hacerlos emerger a la luz.

Una luz tenue, sea como sea: “Forever, I’ve Been Being Born” es un disco considerablemente más cansado y tierno que los que los precedieron, más lánguidamente folk que góticamente country. En nota de prensa, Sykes recuerda haberle dicho a su compañero: “Toca las canciones como si el filo de un ala de mariposa te rozara la mejilla en la oscuridad mientras sostienes a un niño pequeño”. Se nota que le hizo caso, aunque las canciones no dejan de equilibrar esa suavidad con distorsión y tranquila tensión.

Lo ejemplifica el estupendo tema de apertura, “Feather Treasure”, en la que el balsámico trabajo vocal de Sykes tiene contrapartida en la arisca guitarra de Wandscher, quien cierra el tema con un solo bastante extraño, como después en la más amable “Dewayne”. Antes suena la atmosférica “Gentle Chaperone”, solo una de las tres canciones en las que colabora la gran Marissa Nadler, a quien Wandscher apoyó con su guitarra eléctrica en “July” (2014). Sykes compuso el tema mientras hacía preluto por su perra Ruby, ya muy mayor y a punto de ir hacia el cielo, como todos los perros. El nivel se mantiene alto, y la emoción a flor de piel, con una “Winter’s Empty Pages” de armonías a lo Crosby, Stills & Nash o esa “Dead End Pools” propia de Tarnation y compuesta por Sykes en homenaje a la durabilidad de su relación con Wandscher. Él le responde más adelante con la preciosa “My Sweet Hereafter”, solo su voz y su guitarra tocando la fibra emocional.

Como de costumbre, Sykes deja espacio en las letras para que cada uno aportemos nuestros propios significados, pero está claro que el repertorio de “Forever, I’ve Been Being Born” está preocupado sobre todo por la mortalidad. En “Oh, My Sitter” rinde homenaje a su niñera de infancia, con la que espera reunirse cuando diga adiós a este mundo: “Quiero ver tu rostro / Una vez más”. En ningún caso se observa la muerte como una desgracia, sino como un capítulo más en un ciclo eterno de desaparición y resurrección. El tema titular es toda una celebración del momento de volatilizarse; una extensión tardía de aquella “Open Halls Of The Soul” –de “Like Love Lust And The Open Halls Of The Soul” (2007)– en la que se observaba ese instante como algo digno de festejo. ∎

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