Tras la onda expansiva que supuso su debut homónimo en 2025 (un disco que encabezó las listas de lo mejor del año en algunos medios y que le valió a Chuquimamani-Condori para ser galardonade con el León de Plata en la Bienal de Venecia), los hermanos Chuquimamani-Condori y Joshua Chuquimia Crampton regresan con una nueva obra firmada bajo el nombre artístico de Los Thuthanaka. “Waq’a” es un EP de tres movimientos y una traducción sonora de la mitología de la Gran Nación Pakajaqui, una interpretación de la leyenda aimara sobre el nacimiento del sol que llega acompañada de un libreto explicativo para desentrañar su densa simbología.
Para la mayoría de las civilizaciones, el sol es sinónimo de vida y luz, pero en la tradición aimara su nacimiento se cuenta como una tragedia. Antes de que existiera el sol, la gente vivía en una oscuridad tranquila y compartida, un tiempo sin relojes donde todos eran iguales. La llegada del sol no trajo alegría, sino que rompió esa unidad: con la luz apareció el capitalismo que marca el mundo moderno y los males que este acarrea. Esa herida, el paso de la armonía a la separación, es lo que escuchamos latir en las tres canciones del EP.
Aquí, Los Thuthanaka despliegan una técnica de collage maximalista donde las fronteras entre lo ancestral y lo digital se disuelven por completo. De nuevo, los ritmos de raíz como el caporal o la kullawada se mezclan con texturas digitales, violines, guitarras y un tratamiento del sonido propio de los disc-jockeys, conformando en conjunto una instrumentación viva y errática.
En “Quta (capo kullawada)”, la apertura se construye con unos graves sostenidos que sitúan la pieza en un estado previo a cualquier desarrollo rítmico. Sobre ese plano, los elementos aparecen de forma gradual, sin jerarquías claras, como si la canción evitara cualquier gesto de inicio convencional. En “Wara Wara”, el tema se articula a partir de una repetición insistente que funciona como eje perceptivo. No hay una progresión tradicional, sino una acumulación de capas sobre las que van apareciendo unas guitarras tratadas con una luminosidad casi espectral. “Ay Kawkinpachasa (capo-kullawada)” desplaza ese mismo material hacia una zona de menor tensión, aunque no necesariamente más transparente. Instrumentos de raíz acústica conviven con guitarras fragmentadas que interrumpen cualquier sensación de continuidad... hasta que el tema se disuelve sin resolver del todo. Además, esta última pieza es una nueva lectura de “Until I Find You Again”, perteneciente al álbum “DJ E” (2023) de Chuquimamani-Condori.
La dimensión anticolonial de Los Thuthanaka no reside únicamente en su narrativa mitológica, sino en una arquitectura sonora que desafía los cánones estéticos de la industria. Por ello, “Waq’a” se plantea como una correlación semiótica entre mitología y música, donde forma y contenido avanzan en paralelo. La traslación de la cosmogonía aimara se inscribe en la propia lógica del sonido: la ruptura de la continuidad, la superposición de capas y la inestabilidad tímbrica funcionan como relatos de esa fractura originaria que introduce la luz. El resultado es una obra que entiende lo ancestral (y sus jerarquías con lo contemporáneo) como campo de conflicto todavía vigente, donde escuchar implica también posicionarse. ∎