Como en el caso de Guided By Voices en EE UU, de la prolífica carrera de The Wave Pictures se espera tanta constancia como falta de grandes sorpresas. Nunca fallan en el sentido de que nunca bajan de un nivel medio más que aceptable y, por otro lado, nunca traicionan los fundamentos de su propio estilo. Eso no quiere decir que no arriesguen. Para empezar, el vigésimo álbum del trío de Wymeswold (Inglaterra) comienza directamente con un solo de guitarra. Los treinta primeros segundos de “Alice” nos llevan directamente a alguno de los pasajes más eléctricos de Neil Young, hasta que David Tattersall se pone a cantar y nos conduce por una narrativa que se inspira en la novela “Mi educación. Un libro de sueños”, de William S. Burroughs (1995). Otro solo, que es como Young combinado con Television, punza más adelante la canción, la mejor del álbum, en toda su gloria enfurecida.
Diría, de hecho, que los sueños y los solos de guitarra son los hilos invisibles que trenzan toda la dinámica, sonora y narrativa, de este álbum. La portada, a modo de collage de héroes y recuerdos, se inspira confesamente en la que hizo Robert Frank para “Exile On Main St.” (1972), de The Rolling Stones. Tattersall ha mencionado todo tipo de influencias musicales, literarias, pictóricas y cinematográficas. Sin embargo, esta exhaustiva referencialidad resulta bastante prescindible a la hora de acercarse a un disco que suena mucho más unitario en su contenido de lo que uno podría pensar. Son, como ellos han dicho, canciones en blanco y negro que muestran un vínculo con el pasado: un pasado sonoro que remite, como siempre, a diferentes estilos del rock de guitarras desde los años cincuenta a los noventa; pero también un pasado personal que nos lleva hasta la infancia de sus componentes desde todas las etapas de su vida posterior. El tema más paradigmático en ese sentido es “Sure & Steady”, hermoso homenaje a la madre plasmado nítidamente en un par de pinceladas.
En otros casos, la observación de lugares, memorias y detalles encierra detrás algo más de misterio, cierto surrealismo onírico y fantasmal también. “The House Painted Blue”, por ejemplo, bien podría ser un cuadro de Edward Hopper. También hay dos momentos muy sugerentes en que las huellas del paso del tiempo se narran a través del desgaste en prendas de vestir. Son, por otro lado, dos canciones de amor que rehúyen el cliché: “Faded Wave Pictures T-Shirt” (uno de esos temas de los que automáticamente piensas que, con un título así, solo puede ser bueno) y “Orange Fire”, que se inicia con una primera línea digna del mejor David Gedge (“There are years all on the flowers on your soft print dress”) y que es propulsada por otro de los grandes solos de guitarra del álbum, aunque, posiblemente, el definitivo de todos ellos es el que atraviesa “Gained / Lost”, tema sencillo y, al tiempo, vibrante.
Fiel también a su espíritu, el trío grabó el disco en siete días con la ayuda de Jim Riley. Huelga decir que Tattersall, junto al bajista Franic Rozycki y el batería Jonny Helm, mantienen intacta esa complicidad instrumental casi telepática. Interesante es destacar asimismo la colaboración vocal de la cantautora londinense Holly Holden en seis de sus once temas. Y, como siempre sucede, estos temas sonarán todavía mejor en directo. ∎