Colectivo perdurable.
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Broken Social Scene

“Podríamos ganar más dinero, pero nunca perseguimos el lujo ni la popularidad”

Fotos: Norman Wong y Kevin Drew

09.06.2026

Después de siete años de silencio, la banda formada por diecinueve de los músicos más respetados del indie canadiense regresa con “Remember The Humans” y una gira que recorrerá Estados Unidos y Europa, sin fechas todavía en España. Hablamos con Kevin Drew, su cofundador en 1999, sobre lo difícil que es componer, grabar, girar y sobrevivir con estos compañeros que forman o han formado parte de grupos como Stars, Metric, Do Make Say Think, Feist, Arcade Fire, Tortoise, Godspeed You! Black Emperor o Vic Chesnutt.

En los diecinueve miembros actuales de Broken Social Scene está casi toda la música que se ha hecho en Toronto en los últimos veinte o treinta años. No es una exageración. Son algo así como la Filarmónica del Indie Canadiense, si contamos las otras bandas de las que forman o han formado parte sus componentes, algunas de las cuales han encontrado también una audiencia masiva, como Metric, de Emily Haines; Stars, de Evan Cranley, y Leslie Feist con su proyecto en solitario. La lista es infinita e incluye a otros nombres tan respetados como Arcade Fire, Tortoise, Godspeed You! Black Emperor, Do Make Say Think, Vic Chesnutt, A Silver Mount Zion, The Sea And Cake y The Hidden Cameras, entre otros muchos.

“La verdad es que organizar una gira o grabar un álbum con una banda así, con cerca de veinte músicos, te deja mental y físicamente exhausto”, reconoce Kevin Drew, uno de los dos líderes de este gran colectivo, en videollamada desde Toronto. Como cantante y guitarrista, fue él quien inició esta aventura hace más de un cuarto de siglo junto con el bajista Brendan Canning. Antes, entre 1998 y 2000, había publicado dos discos con su anterior grupo, KC Accidental, “en el que existía ya ese sentimiento de comunidad, pues invitábamos a otras personas a tocar en una especie de jam sessions instrumentales que organizábamos, pero no era pleno del todo”, añade.

Los primeros trabajos de Broken Social Scene nacieron en estudios improvisados de Toronto donde los jóvenes se reunían a tocar unos con otros. Aquello inspiró el espíritu colectivo de muchas de las formaciones de post-rock de la ciudad, pero ninguna alcanzó los niveles de cooperación de Drew y Canning, que ahora han regresado con “Remember The Humans” (Arts & Crafts-City Slang, 2026) tras siete años de inactividad y con producción de David Newfeld –que ya estuvo a los mandos de “You Forgot It In People” (Arts & Crafts-Paper Bag, 2002) y “Broken Social Scene” (Arts & Crafts, 2005)–. “La situación es distinta. En la actualidad todo es mucho más duro, caro y complicado que antes. Costó mucho reunir a todos los miembros de la banda en Toronto para grabar y ensayar, ya que muchos se han mudado a otras ciudades, han sido padres o tienen sus propios trabajos”, explica el guitarrista.

Broken Social Scene inició ayer, 8 de junio, en Austin una gira por Estados Unidos, junto a Metric y Stars, que llegará a Europa en verano. De momento, no hay ninguna fecha programada en España.

“Only The Good I Keep”, vídeo dirigido por Jordan D. Allen & Kevin Drew

¿Te imaginaste en algún momento que Broken Social Scene tendría cerca de veinte miembros, como si fueran esos los músicos que tenías en mente para desarrollar la música que teníais en la cabeza?

¡No, para nada! A pesar de ese sentimiento de comunidad que existía en KC Accidental, Charles Spearin (cofundador de ese grupo y parte activa en Broken Social Scene desde los primeros tiempos) era un músico con mucho talento que podía tocar todo tipo de instrumentos y eso dificultaba un poco traer a más músicos, que era lo que yo quería. Por eso cuando conocí a Brendan y formamos Broken Social Scene y empezamos a invitar a gente a tocar en los primeros conciertos, nos dimos cuenta de que nos gustaban mucho los temas que salían de esa conjunción. Fue un proceso natural que fue creciendo sin pensar en un número, pero nunca imaginé que llegaríamos a ser diecinueve músicos aportando en la composición y en los conciertos.

¿Canning y tú traéis las ideas y luego estas cambian con la aportación de los demás músicos?

No es exactamente así. Hay muchos caminos distintos. A veces una canción de Feist llega prácticamente terminada. Otras ocurre con Lisa Lobsinger (voz cantante en Reverie Sound Revue). Andrew Whiteman (del núcleo principal de Broken Social Scene) también puede escribir algo y mostrárselo al resto. Luego la banda se reúne y añade muchas cosas, entre todos. Cuando empezamos a trabajar en un álbum, lo primero que hacemos es decidir cuáles de esas ideas son las mejores y qué necesita cada una.

¿No hay ningún choque en ese punto?

Lo bonito de este disco, en el que volvimos a trabajar con David Newfeld después de veinte años, es que todo el mundo llegó con una actitud muy abierta, entendiendo que la identidad de cada uno no estaba por encima de las canciones. Todo el mundo aceptó que estas no estaban cerradas ni ligadas al ego de quien las hubiera empezado. Todo giraba más en torno a intentar hacer el mejor disco posible para luego salir ahí fuera, tocar para la gente y volver a experimentar un poco ese amor y esa conexión.


“Lo bonito de este disco, en el que volvimos a trabajar con David Newfeld después de veinte años, es que todo el mundo llegó con una actitud muy abierta, entendiendo que la identidad de cada uno no estaba por encima de las canciones. Todo el mundo aceptó que estas no estaban cerradas ni ligadas al ego de quien las hubiera empezado”

Kevin Drew


Suena muy bonito, pero no parece fácil.

Por supuesto. Al haber demasiada gente participando en las decisiones, todo se complica, pero al mismo tiempo la gracia de Broken Social Scene es precisamente que las canciones dejan de pertenecer a una sola persona y pasan a convertirse en algo colectivo.

¿Puedes hablarme de ese desgaste que supone la organización de una grabación o una gira de Broken Social Scene?

Tratamos de buscar el equilibrio. Cada uno tiene que encontrar un papel que no sea demasiado grande ni demasiado pequeño, es decir, no acaparar mucho espacio, pero tampoco desaparecer. En este sentido tenemos una ventaja: todos saben ya quiénes son y qué aportan los demás. Las búsquedas individuales terminaron hace tiempo y hay mucho respeto por lo que aportan los demás. Además, entendemos que lo que hacemos es complicado, así que, cuando estamos juntos, ya sea en el estudio o en el autobús, intentamos cuidar de los otros. Todo gira alrededor del compromiso y de la comprensión de que estamos juntos en esto. La fuerza de Broken Social Scene no nace de un solo individuo, sino del colectivo. Es algo plural.

Todo eso lo habréis aprendido con el tiempo.

Sí, porque la vida continúa más allá de la banda. Seguimos vivos y hemos madurado. Hemos visto a amigos sufrir, enfermar o morir. Hay padres que también han muerto, hijos que han crecido y abuelos envejeciendo. Somos un grupo amplio de personas atravesando toda clase de problemas en sus vidas personales, incluyendo la salud física y mental. Por eso, cuando nos reunimos, intentamos cuidar de los otros. De eso se trata la amistad, ¿no? Y eso se hace extensivo a cuando estamos en el estudio, en el autobús o encima del escenario.

Cuestión de amistad.
Cuestión de amistad.

Cuando se habla de Broken Social Scene, la palabra “amistad” siempre sale a relucir, como si fuera vuestra bandera. ¿Alguna vez ha estado en peligro esa amistad?

Mmmm… no sé. Lo que tengo claro es que las canciones nos han mantenido unidos. Piensa que muchos de nosotros nos conocimos en el colegio, el instituto o los campamentos de verano para niños y, por alguna razón que desconozco, los dioses de la amistad quisieron que acabáramos juntos en esta banda. En ciertas épocas nos hemos alejado los unos de los otros y, por supuesto, algunos miembros son más cercanos a otros. Eso es normal, pero las canciones nos han reunido de nuevo tras años parados. Todo lo que ha ocurrido alrededor de “Remember The Humans” tiene algo de reunión familiar.

¿Tenéis un grupo de WhatsApp de Broken Social Scene en el que os enviáis chistes y opináis sobre cada aspecto del grupo?

¡Noooo! (risas). Nuestra forma de comunicarnos es un poco más relajada a través del correo electrónico, aunque tengo que decir que si publicáramos todos los mensajes que nos hemos enviado nos daría para cuatro libros.

Y si algún miembro de la banda se casa, ¿está obligado a invitar a otros dieciocho miembros actuales de Broken Social Scene?

No, pero me alegra que me lo preguntes porque hace poco Feist celebró su fiesta de 50 cumpleaños y hubo un par de músicos de la banda que no fueron invitados. Recuerdo que tuvimos un momento curioso en el que hablamos de si ir a la fiesta o no. Puedes pensar que Broken Social Scene es una banda de “uno para todos y todos para uno”, pero luego te das cuenta de que no es exactamente así. Hubo también un par de bodas en las que la cosa se puso tensa, así que va a ser muy interesante ver cómo se desarrolla esta “gira de la amistad” (risas). Somos como una familia, y ya sabes que las relaciones entre familiares son complicadas. Nos queremos, pero a la vez discutimos y necesitamos alejarnos. ¡Vamos a ver cómo acabamos ahora!


“Piensa que muchos de nosotros nos conocimos en el colegio, el instituto o los campamentos de verano para niños y, por alguna razón que desconozco, los dioses de la amistad quisieron que acabáramos juntos en esta banda. En ciertas épocas nos hemos alejado los unos de los otros y, por supuesto, algunos miembros son más cercanos a otros. Eso es normal”

Kevin Drew


El título del último álbum, “Recuerda a los humanos”, parece precisamente una llamada de atención sobre cómo nos relacionamos dentro del caos que estamos viviendo en los últimos años.

No te equivocas. Estamos perdiendo el rumbo. Para nosotros, que venimos de discos como “You Forgot It In People” y “Forgiveness Rock Record” (Arts & Crafts, 2010), nos pareció apropiado titular el álbum así. En realidad, la humanidad y la desconexión entre los seres humanos siempre han sido temas centrales para nosotros. Es algo que no ha cambiado, con la diferencia de que ahora vivimos en medio de un montón de ruido y con muchos miedos, así que nos pareció lógico hablar de cómo la humanidad está hoy un poco perdida. Es una llamada a la empatía. Ya te dije que esta banda tiene muchos hijos y un par de nietos, así que sentimos esa responsabilidad de intentar que la gente abra los ojos y no vea el mundo desde una perspectiva tan egoísta.

¿Quieres decir que las ideas sobre las que cantáis hoy son muy parecidas a las de hace veinte años?

Así es, son muy similares por la sencilla razón de que el mundo sigue igual. Todo lo que estamos viviendo ahora, en realidad, ya lo hemos vivido antes. Creo que es algo que cualquiera puede ver.

¿No hay nada nuevo en esta última etapa de Broken Social Scene que no hayas experimentado antes?

Me gustaría, pero no la hay. A veces siento que esto ya lo he vivido y expresado antes. Tan solo la gira conjunta con Stars y Metric, pero más allá de eso encuentro cierta redundancia en todo lo relacionado con la banda. Bueno, ahora que lo dices, lo único que realmente ha cambiado es que ahora todo es mucho más difícil, duro y caro. Aun así, todavía siento que es maravilloso estar sobre un escenario. Por eso hemos vuelto después de siete años, aunque la decisión está condicionada por una realidad muy concreta: a día de hoy es muy difícil ser una banda de mediana edad y de clase media, pero lo hemos conseguido y estamos agradecidos.

Charles Spearin, Kevin Drew, Andrew Whiteman, Sam Goldberg, Amy Millan, Lisa Lobsinger, Hannah Georgas, Ariel Engle, Jill Harris, Justin Peroff, Brendan Canning, Evan Cranley y David French: unos cuantos Broken Social Scene.
Charles Spearin, Kevin Drew, Andrew Whiteman, Sam Goldberg, Amy Millan, Lisa Lobsinger, Hannah Georgas, Ariel Engle, Jill Harris, Justin Peroff, Brendan Canning, Evan Cranley y David French: unos cuantos Broken Social Scene.

Hace poco le pregunté a caroline cómo de complicado era hacer rentable una banda como la suya de nueve miembros. ¿Y para vosotros siendo casi veinte?

Empezamos en una época en la que todavía se podía ganar dinero y llegamos a vivir de la banda por un tiempo. A eso ayudó que siempre fuimos muy cuidadosos con la forma en que gestionamos los ingresos. Aun así, con el dinero que ganábamos como compositores íbamos muy justos, pero siempre que salíamos de gira intentábamos pagar a todo el mundo lo mejor posible. Hubo momentos en los que, si James Shaw y Emily Haines, de Metric, o la misma Feist estaban en un buen momento económico con sus proyectos, no nos cobraban. Venían y tocaban gratis. Siempre hubo una conversación muy abierta en este sentido. Mi padre llevó el negocio de Broken Social Scene durante veinticinco años y conseguimos sobrevivir sin convertirnos en una máquina muy grande. Manteníamos una estructura lo más pequeña posible y, además, ganamos algo con las bandas sonoras y sincronizaciones. Y, por supuesto, teníamos que girar mucho para poder vivir de la música.

¿Todo eso se acabó?

El problema es que el caché sigue siendo más o menos el mismo, mientras que los costes han aumentado mucho. Esa es la razón por la que ahora es mucho más difícil. Al final se trata de tomar decisiones sobre cómo quieres vivir. ¿Quieres mármol en tu casa o te basta con madera? ¿Quieres ciertas cosas materiales o prefieres otra vida? En nuestro caso, vivimos dentro de los costes de la vida que tenemos. Por supuesto el dinero no es el fin, pero lo cierto es que el dinero hace que algunas cosas sean mucho más fáciles. Si tienes un problema, puedes solucionarlo pagando. Estás en una posición privilegiada.

Hablas como si Broken Social Scene fuera un sacrificio o lo pasaras mal en ocasiones.

No, porque no hemos hablado de nuestra “banca espiritual”, es decir, de si los miembros de Broken Social Scene son felices o no, y yo solo he visto a gente feliz en la banda. Podríamos ganar más dinero y los músicos podrían pedir más, está claro, pero nunca fuimos de piscinas infinitas, ni perseguimos el lujo ni la mierda de la popularidad que buscan muchos músicos. Hay bandas honestas, por supuesto, y caroline es una de ellas. Cuando decides coger este camino, tienes que tomar una decisión: quizá no puedas permitirte ciertos lujos, pero a cambio puedes dedicar tu vida a lo que amas, y eso tiene un valor enorme.


“El problema es que el caché sigue siendo más o menos el mismo, mientras que los costes han aumentado mucho. Esa es la razón por la que ahora es mucho más difícil. Al final se trata de tomar decisiones sobre cómo quieres vivir. En nuestro caso, vivimos dentro de los costes de la vida que tenemos”

Kevin Drew


Cuando empezó Broken Social Scene, ¿imaginabas que la banda seguiría existiendo casi treinta años después?

¡No, en absoluto! Nunca se planeó para que durara mucho tiempo. Yo tenía otros planes para mi vida y los demás también. Lo que pasa es que creció sin que nos diéramos cuenta. No es algo que le ocurra a muchas bandas del indie. Pensaba que íbamos a dar todo lo que pudiéramos y que, más o menos en 2011, lo dejaríamos. Quizá volveríamos después para algunos conciertos de reunión, y ya. Con eso no quiero decir que haya sido fácil. La lucha ha sido constante y jamás imaginé que tres décadas después todavía hubiera gente que quisiera escucharnos y vernos en directo. Pero aquí sigo, haciendo entrevistas.

¿Cuál es la lección más importante que has aprendido de la forma de funcionar de Broken Social Scene que podría servirle a bandas más jóvenes?

Escuchar a los demás. Solo eso, escuchar. Cualquiera puede tocar tres acordes, un Sol por aquí, un Do por allá y, por último, un Fa. Cualquiera puede cantar una melodía o encontrar un estribillo. Eso no es lo más difícil. Lo importante es aprender a escuchar a la gente con la que tocas, porque empiezas a confiar en ellos. Ahí es donde realmente nace una banda. Ese es probablemente el mejor consejo que podría darles. ∎

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