Doy por supuesto que ya has visto el anuncio navideño de Campofrío que por ahí dicen que es un clásico de estas fiestas pero al que yo no había prestado atención en mi puta vida, así te lo digo. Si no lo has visto, corre ahora mismo a verlo aunque eso suponga darle una visualización a una gentuza que nos está tomando por gilipollas. Aunque también se puede resumir en este bluit: “El anuncio de Campofrío defiende que sembrar bulos es tan respetable como combatirlos, que llamar hijo de puta al presidente del Gobierno es tan legítimo como apoyarle y que odiar a los inmigrantes es tan noble como defenderlos”. O en este otro: “Que alguien sea racista, niegue genocidios, defienda bombardeos, especule con la vivienda, reviente lo público, odie a los pobres, le guste la fruta y llame convivencia a todo eso no tiene por qué enfadarte. Abrazaos, coño. Fdo.: CAMPOFRÍO”.
Más allá de lo deprimente que resulta ver a gente como Carmen Machi sumándose a esta mierda, resulta bastante jodido que Campofrío intente vender que la polarización es el problema con un anuncio en el que sale “una señora llamando hijo de puta al presidente del gobierno, pero de bromi”. La señora es, por cierto, Ana Rosa Quintana, que se deja caer por aquí para reírse en nuestra cara afirmando lo mucho que le gusta la fruta. Un featuring que no está triunfando demasiado en redes y que se puede resumir perfectamente con este meme o, mucho mejor, con este clip de Marina Lobo que dice las cosas como son: poner a la Villareja a hablar de polarización es lo mismo que cuando usaban a Maradona en las campañas de “di NO a las drogas”.
Otras voces igualmente cualificadas también han hablado a las claras: Javier Antón, portavoz de Podemos y extrabajador de la compañía de embutidos, habla por ejemplo del oxímoron que supone que el lema final del anuncio, ese que reza que “hay que plantarse ante lo inaceptable, sí, pero nos necesitamos”, no se aplique a las trabajadoras y trabajadores de la fábrica de Campofrío en Burgos que están luchando actualmente para que su planta no se traslade a más de 60 kms de su emplazamiento actual. Otros ya han empezado a denunciar que “Campofrio está a una campaña de marketing de llamarse Vallecaidos”. Hay quien advierte: “Niños, no polaricéis, que os mandan a un Campofrío de concentración”. Y, más allá de los chistes inevitables, la @masaenfurecida vuelve a dar en la diana con esta apreciación: “EN CHILE HAN VOTADO A UN NAZI PORQUE GRACIAS AL ANUNCIO DE CAMPOFRÍO NO SE HAN DEJADO LLEVAR POR LA POLARIZACIÓN”.
Total, que ya está en marcha un boicot a esta empresa y en redes dicen que, estas Navidades, va a comprar Campofrío “su fruta madre”. Pero, como aquí estamos por el memerío, es inevitable que llevemos algunos días gozándolo con tiras cómicas tan elevadas como esta de Ferran Martín, también con chascarrillos tan choriceros como este otro. Algunos bromean con un nuevo producto de Campofrío mientras la gran mayoría pide venganza pura y dura. Porque es ahora cuando se impone recuperar este mítico meme que explica bien clarito que, cuando alguien te dice “no soy de izquierda ni de derecha”, que es precisamente lo que nos vende el anuncio en cuestión, es más de derechas que Ana Rosa. Es por eso mismo por lo que mis dos virales preferidos al respecto de este tinglado son este vídeo que dobla el original en un acto de pura justicia poética y, sobre todo, este fotograma de “Indiana Jones” que lo sintetiza todo de forma pluscuamperfecta.
Lo que ha puesto de nuevo a Rosalía en el foco de lo viral han sido ciertas declaraciones para Radio 3 en las que la tía, con tó su toto, viene a decir lo siguiente: “Creo que me rodeo de ideas feministas. No soy moralmente lo suficientemente perfecta como para considerarme dentro de un 'ismo', pero sí que me inspiran y me rodeo de ideas feministas”. Algo que ha desatado reacciones tan encendidas como esta (que intenta salvarla mínimamente) o esta otra (que va a degüello) que, en resumidas cuentas, vienen a decir que no tomar posición ya es tomarla. Que no tomar posición es dejar muy claro que, desde el privilegio, sin molestar a nadie y siendo políticamente correcta, te aprovechas incluso económicamente solo de las partes del -ismo (el feminismo, en este caso) que te interesan, pero que no te mojas lo suficientemente como para alienar a aquellos a los que algunos -ismos en concreto, no todos, les escuecen particularmente.
Porque, como dice este bluit: “No todos los ismos son iguales. No es igual el feminismo que el machismo. No es igual el pacifismo que el nazismo. Lo siento, pero no. Hasta los huevos de la tibieza”. Hay muchas cuentas con candado de Bluesky que están dejando caer opiniones tan explosivas como que “Cada día estáis más cerca de descubrir que Rosalía es facha” o que “Amiga, Rosalía podría decir que es reptiliana y que come bebés de panda y seguiría la 1a en Spotify global”. Ya en abierto, hay quien no se esconde a la hora de sentenciar que “Solo os deseo que la vida os dé tantas oportunidades como le estáis dando a Rosalía” o que, ups, “Dice Rosalía que no se nombra feminista porque el único -ismo que le late es el catolicismo, digo, el capitalismo”.
Resumen final: “Rosalía siempre tibia nunca intibia. 💁♀️”. Una verdad como un templo que escuece precisamente porque en este país hemos tenido a artistas tan grandes como Rocío Jurado que nunca dudaron ni un instante en declararse feministas, tal y como están recordando las redes estos días. Más te digo. Bueno, no te lo digo yo, te lo dice Paloma Rando: a unas les da tanto pudor declararse feministas… y a otros tan poco.
Soy plenamente consciente de que esto que viene ahora va a ser lo último del Haciendo Scroll que leas este año… Y por eso he reservado para este momento un buen grand finale de esos de no creérselo. Porque, a ver, he estado mencionando constantemente los Epstein Files en las últimas semanas y no voy a negarlo: mucho he estado fantaseando con quién saldrá en los susodichos papeles. Pero lo que sí que te puedo decir es quién no habría sospechado nunca que constaría en este ominoso entramado: Ana Obregón.
Y, ojo, que la tía no aparece de refilón, sino que parece que debe tener algo así como uno de los capítulos principales de estos archivos. Así lo revela Fonsi Loaiza: “The New York Times desvela que Jeffrey Epstein mantuvo un romance con Ana Obregón. Su relación con la actriz permitió al pedófilo conocer a familias de la oligarquía española con las que hizo negocios. Españita la cuentas y no te la crees. Tremendo”. Y añade fotos que no dejan espacio para la duda. Pero, en serio, que Loaiza no se está inventando nada y Ana Obregón aparece tan claramente como se ve en este extracto de ‘The New York Times’. Lo que tiene a las redes sociales tal que así: “Que Ana Obregón QUÉ”. Y también así: “Ahora mismo solo quiero explicarle a un estadounidense todo sobre la vida de Ana Obregón”.
Porque todo esto voy a explicarlo usando un encadenado de bluits, pero “dejemos clara una cosa: Ana Obregón era la novia a la que aspiraban todos los ONVRES DE BALOR de los 80 porque era dicharachera y disparatada. Era Farala, la chica aquella del anuncio, vamos”. Lo que no quita que, mirado en perspectiva, el currículum de esta señora sea un poco de infarto, tal y como apunta @ugosinhache: “Ana Obregón estuvo en un episodio del Equipo A. Ana Obregón le hizo una paella a Steven Spielberg. Ana Obregón usó el esperma de su hijo fallecido para comprarse un hijo-nieto. Ana Obregón ha tenido un romance con Epstein. Esto parece el juego de ‘una es falsa’ pero no, no lo es. 😐”. Lo que lleva a pensar que “Al final lo menos sorprendente de la vida de Ana Obregón es que le petase una teta durante un vuelo y eso siendo mentira”. Y que, en definitiva, “Ana Obregón está como para jugar al yo nunca”.
Da igual que la actriz haya salido ya diciendo que Epstein le repugna y blablablá. Las redes no perdonan que esta señora lleve “jodiéndole la vida a niñas desde 1982” (en alusión a su hija-nieta, pero también a las menores que fueron presuntamente abusadas en la isla de Epstein). Sea como sea, entre todo el chisme virtual, yo me quedo con este chiste de mal gusto y, sobre todo, con estas sabias palabras: “He estado mirando lo de Ana Obregón mientras cenaba y definitivamente 2025 ha sido un ‘bad trip’ de cojones”. Lo único que ocurre es que, en verdad, yo espero que el 2026 sea un bad trip similar al de 2025 e incluso mayor para poder seguir desparramando a base de bien en esta sección. Ese va a ser mi deseo de Año Nuevo. ∎