Libro

Julio Valdeón

Darkness On The Edge Of Town. Springsteen en el corazón de la tormentaEfe Eme, 2025

Hay discos que requieren tiempo para sedimentar su leyenda. Bien sea por carecer de hits instantáneos, por romper con las expectativas del fan y la crítica o por indagar en cuestiones poco agradecidas, al menos en apariencia. Uno de ellos es “Darkness On The Edge Of Town” (1978), el primer trabajo bajonero –por temática– de Bruce Springsteen. Nunca gozará del aura casi homérica de su antecesor, “Born To Run” (1975), pero su rol de descenso a los infiernos (coincidiendo temporalmente con el fragor de una generación punk con la que tenía muy poco que ver) y canciones como “Badlands”, “Racing In The Street”, “The Promised Land”, “Prove It All Night” o “Adam Raised A Cain” lo elevaron a la categoría de imprescindible en la carrera del rockero de Freehold. Sin él, quizá no se habría entendido la posterior publicación de “The River” (1980), “Nebraska” (1982), “The Ghost Of Tom Joad” (1995) o “Devils & Dust” (2005).

El periodista Julio Valdeón (Valladolid, 1976) ya había escrito el libro (ya descatalogado) “American Madness. Bruce Springsteen y la creación de Darkness On The Edge Of Town” (Caelus Books, 2009) justo un año antes de que se publicase “The Promise: The Darkness On The Edge Of Town Story” (2010), reedición del álbum con rescates de canciones inéditas de las sesiones de grabación de aquel cuarto disco de Springsteen, con lo que puede decirse que la revisión y ampliación de lo publicado entonces era una asignatura pendiente para el autor. Lo cierto es que la supera con una nota muy alta. Altísima, diría. Porque no solo se vuelve a zambullir en su proceso de creación: uno de los mayores logros son las clarificadoras entrevistas que ha recabado con Dave Marsh (su primer biógrafo), con los fotógrafos Frank Stefanko y Eric Meola (esenciales para entender la estética del artwork, tan acorde a su contenido) y, sobre todo, con su mánager Jon Landau; recordemos que este disco surge en plena resaca de la amarga ruptura con su primer mánager, Mike Appel, que se prolongó entre julio del 76 y abril del 77. El testimonio de primera mano de Springsteen ya habría sido la repera, pero entiendo que eso es entrar en el terreno de lo prácticamente imposible.

Valdeón reconstruye ejemplarmente las piezas del puzle de forma minuciosa y versada: él mismo conoce bien la psique norteamericana tras haber vivido y trabajado en Nueva York desde 2005 a 2021. Y no da puntada sin hilo a lo largo de estas 277 páginas. El complejo contexto sociopolítico del momento, la encrucijada vital del músico, las influencias literarias y cinematográficas que lo inspiraron –era una esponja: películas de serie B, los wésterns de John Ford, filmes como “Malas tierras” (Terrence Malick, 1973) o “Al este del Edén” (Elia Kazan, 1955), las novelas de John Steinbeck, Flannery O’Connor y Raymond Chandler–, la recepción crítica por parte de los medios, la retahíla de presentaciones en directo (todas portentosas, quién las hubiera vivido) o la aportación de todo lo que se exhumó con la edición de “The Promise” (2010) son cuestiones que aborda el autor con su proverbial estilo: punzante, exhaustivo, gráfico en sus definiciones, prolijo en sus adjetivaciones, visceralmente personal (se podrá coincidir o disentir, pero siempre se moja) y casi siempre confiriendo a la lectura un ritmo trepidante, a ratos abrumador. Imprescindible para fans de Springsteen, sin duda. ∎

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