Serie

Reacher

Nick Santora(T2, Prime Video)
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No supone ninguna novedad encontrar con regularidad en la teleficción –vieja o nueva, en la programación lineal o en el streaming– adaptaciones de sagas policíacas de éxito editorial. Sucede que, con unas plataformas ávidas de contenido, la profusión de este tipo de series, respaldadas por la existencia de un público previo conformado por los lectores y por el tradicional buen funcionamiento del género, es notoria. Cuentan, además, con otros indicadores de fiabilidad, puesto que no son especialmente costosas y ofrecen una alternativa de longevidad al cada vez más asentado imperio de la miniserie. Un buen ejemplo lo tenemos en “Bosch” (Eric Overmeyer y Michael Connelly, 2014-2021) y su secuela, “Bosch. Legacy” (Tom Bernardo, Eric Overmeyer & Michael Connelly, 2022-), basadas en la vasta obra de Michael Connelly, autor también de “El abogado de Lincoln” (Ted Humphrey y David E. Kelley, 2022-), un producto tan funcional como rentable que dispara las cifras de visionados de Netflix. Apple TV+ ha hecho lo propio con las novelas de Mick Herron, cuya adaptación a cargo de Will Smith ha permitido alumbrar la magnífica “Slow Horses” (2022-), de la que ya se ha anunciado su quinta entrega cuando apenas se acaba de lanzar la tercera.

En esa línea de producción, en la que Prime Video ha encontrado un filón –“Jack Ryan” (Carlton Cuse y Graham Roland, 2018-), “La lista final” (David DiGilio, 2022-)–, se instala “Reacher” (2022-), en la que Nick Santora se nutre de la extensa base de datos que conforman las novelas de Lee Child protagonizadas por un excomandante de los marines que viaja con lo justo y al que los problemas se le pegan como si fuese un imán. Pese a las similitudes entre muchas de ellas –las notablemente coreografiadas secuencias de acción, la tenacidad y el laconismo de sus protagonistas, la defensa de ciertos códigos de honor–, aquí el factor diferencial lo incorpora el desmesurado físico de Alan Ritchson, quien encarna a esa imposible mezcla entre Sherlock Holmes y el coronel John Matrix (Arnold Schwarzenegger) de “Comando” (Mark L. Lester, 1985), un tipo cuya brillantez deductiva solo es equiparable a su talento para la violencia. En su segunda temporada (estrenada el pasado 15 de diciembre y concluida el 19 de enero), Jack Reacher se ve obligado a reunir a su antiguo equipo de la policía militar después de que dos de sus excompañeros aparezcan muertos tras ser lanzados al vacío. Detrás de sus asesinatos se esconde un oscura conspiración en la que están implicados una empresa de seguridad, un senador con menos escrúpulos que un banquero suizo y un intermediario al que le apasionan los cómics y el homicidio, todos ellos dispuestos a venderle un lote de misiles inteligentes a Bin Laden redivivo con tal de garantizarse su jubilación y la de las tres próximas generaciones de sus familias. 

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Su narración seca, vibrante y podada de circunloquios esconde algunas deficiencias técnicas –los efectos digitales de la secuencia climática a bordo de un helicóptero son pobretones– y dramáticas –Reacher entregándose a sus enemigos, que no lo eliminan por motivos de escaso peso– suplidas por una buena disposición argumental dentro de una propuesta coral en la que todos los personajes tienen miga y, sobre todo, siempre actúan de modo coherente. Le beneficia especialmente la ausencia de grandes discursos y ditirambos ideológicos –aquí, al contrario que en “Jack Ryan”, el sistema está podrido– y un descreído sentido del humor –no faltan las bromas a propósito de “Terminator” (James Cameron, 1984) ni un autoconsciente gag visual inspirado en “Arma Letal 3” (Richard Donner, 1992)– que encuentra en el propio Reacher el más elegante y amplio de los blancos. A “Reacher” uno puede llegar por la intriga, pero se queda por las hostias. ∎

Entretenimiento “mainstream”.
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