Elanor Moss había convencido a los perseguidores de melancolía musical con “Citrus” (2022) y “Cosmic” (2023), dos 10” de sabores folk-pop bastante intemporales y una clase de estilización que hacía pensar en las producciones de Mitchell Froom para Suzanne Vega. El álbum ha tardado en llegar, pero es que Moss tenía que pasar antes por una crisis creativa, recuperar el amor por el acto de componer canciones, descartar todo un álbum “juguetón” grabado en Nueva York y empezar de nuevo en una cabaña cerca de la casa de sus padres en las Tierras Altas de Escocia.
Según ha explicado, el disco neoyorquino no la convencía porque ella, en el fondo, sentía la necesidad de hacer algo “más tranquilo, más raro, más inglés”, o, por resumir, más Vashti Bunyan. La canción que le marcó el camino fue “Sarah Waiting In The Car”, pieza de una crudeza lírica y economía expresiva inusuales en Moss. “Después me llevas al fregadero / Un puño alrededor de mi cuello”, canta con acompañamiento de una guitarra frágil y arreglos sutiles de cuerda y viento, estos últimos una constante a lo largo del disco. Seguir las delicadas incursiones del saxo de Matthew Head, el fiscorno de Marcus Hamblett, la trompa tenor de Jools Owen y los violines de Reid Jenkins y Andrew Stuart-Buttle da esperanza en la humanidad: igual no todo el mundo cree en 2026 en lo rápido, lo chillón, lo vacío.
Con ayuda del productor-ingeniero Pete Miles, del Middle Farm Studio de Devon, Moss ha grabado un disco que es un acto de resistencia contra estos tiempos rotos de superficialidad y distracciones. “The Knife, The Needle” se basa en temas lentos y relativamente tranquilos que, además, observan su tema principal –el amor, claro– desde posturas nada típicas, en el intento constante de explorar la sombra y la luz que todo contiene. “Fixer” aborda el peligro de la vulnerabilidad, el riesgo que corremos al enamorarnos y dejar al descubierto a la otra persona todo aquello que te hace daño. El gozo y la tensión de no tener que esconderse. En la preciosa “Again, My Love”, lamento nacido de su vida nómada de trovadora, Moss parece hablar de la(s) ruptura(s) como una oportunidad para el cambio, una especie de muda de piel que te permite alguna forma de renacimiento.
Antes o después, ella lo sabe, el amor volverá. “Secrets Of The Universe” suena a descripción memorable de esos primeros momentos de relación en que todavía no sabes todo lo que querrías sobre la otra persona y te mueres por conseguirlo. Hace falta paciencia, pero se puede llegar. “Lo que pensaba que era una pared era una puerta / Que abres más y más”.
El disco se cierra del mejor modo posible, con una “The Way That It Feels” en la que suenan el canto de los pájaros y una guitarra clásica como salida del “You And Your Sister” de Chris Bell en versión de This Mortal Coil. De esa clase de fascinación emotiva hablamos. Nada parece dejado al azar en este disco, y por eso el final es esta clase de clímax, uno que te hace marchar con añoranza instantánea. ∎