Álbum

Jeff Parker ETA IVtet

Happy TodayInternational Anthem, 2026

Jeff Parker conduce el cuarteto ETA IVtet con una autoridad discreta, basada en la capacidad de orientar al grupo sin imponer una dirección cerrada. En “Happy Today”, la improvisación avanza sin ruta fijada, pero rara vez parece perderse: alguien deja una señal, otro la recoge, el pulso cambia de peso y la pieza encuentra una nueva dirección. Esa forma de tocar resume buena parte de la singularidad del guitarrista de Tortoise. Parker ha construido un lenguaje propio, con una guitarra seca, cálida y reconocible en pocas notas, y con una idea de grupo en la que el groove, la textura, el silencio y la melodía tienen una función equivalente.

“Happy Today” es el tercer álbum del ETA IVtet, grabado en directo en el Lodge Room de Los Ángeles el 20 de agosto de 2025, y el primero fuera del pequeño club ETA de Highland Park. Allí, Parker, Jay Bellerose (batería y percusión), Anna Butterss (contrabajo) y Josh Johnson (saxo alto) desarrollaron durante siete años una residencia de lunes que acabó definiendo la dinámica escena del jazz y la improvisación de Los Ángeles. De esa práctica surgieron “Mondays At The Enfield Tennis Academy” (2022) y “The Way Out Of Easy” (2024). El nuevo disco mantiene ese idioma –improvisación minimalista de larga duración, escucha minuciosa, cambios graduales– y lo sitúa en una sala mayor, con más aire y una audiencia de unas 400 personas alrededor del grupo.

El cambio de escala no es solo logístico. Durante el último año de la sala ETA, las colas para entrar al club habían convertido al IVtet en una especie de secreto cada vez menos secreto: una banda difícil de ver, rodeada de una mística alimentada por el aforo limitado y por la intensidad de sus conciertos. El Lodge Room permite comprobar qué ocurre cuando ese lenguaje sale de la intimidad del club sin perder su método. “Happy Today” suena como una culminación natural de esa escena angelina: más público, más espacio, más entusiasmo.

La historia de la grabación refuerza esa lectura. El grupo había pasado por el estudio con la intención de preparar su primer álbum no estrictamente en vivo, pero Parker acabó escogiendo el concierto del Lodge Room. La actuación capturaba mejor el espíritu de la banda y recordaba más a las noches de ETA. La decisión resulta reveladora. Esta música necesita presencia, riesgo y respuesta colectiva. La sala no es un contenedor neutro; forma parte de la interpretación.

“Like Swimwear”, la primera de las dos piezas largas del álbum, expone el método con claridad. Parker plantea una figura de guitarra sencilla y abierta. Butterss va definiendo una línea de bajo con peso y movilidad. Bellerose trabaja los acentos sin cerrar el ritmo demasiado pronto, apoyándose en una percusión auxiliar que amplía el color de la batería sin convertirlo en efecto. Johnson entra con el saxo alto, a veces tratado con electrónica, como una voz contenida y atenta a las variaciones del conjunto. Durante varios minutos, el cuarteto se instala en una zona musical y la modula desde dentro, alterando sus equilibrios sin necesidad de cambiar de territorio. La repetición funciona como un mecanismo de transformación: cada vuelta altera el equilibrio entre los instrumentos.

Ese trabajo con la repetición es el centro formal del disco. El grupo sostiene una idea, la examina desde distintos ángulos y deja que una pequeña decisión cambie el curso de la pieza: una nota que se prolonga, un acento de batería, una línea de bajo que empieza a conducir, un motivo de saxo que modifica la textura general. Parker ha explicado que la banda puede quedarse mucho tiempo en un espacio estático, agotarlo, y moverse solo cuando alguien introduce una variación. Esa paciencia no vuelve la música inmóvil. La obliga a cambiar, aunque no lo parezca.

El tema titular desarrolla la misma lógica con más lentitud. Bellerose toca con atención al detalle tímbrico; Butterss mantiene el movimiento sin endurecerlo; Johnson alterna línea melódica y textura, a menudo con efectos que amplían el campo sonoro del saxo; Parker interviene con pasajes de guitarra breves, colocados con precisión. La pieza no busca un clímax rápido. Su tensión procede de variaciones graduales y de la manera en que los cuatro músicos administran el espacio disponible. El interés del disco está en los relevos: la música cambia de manos sin perder continuidad.

La formación explica buena parte del resultado. Bellerose, con una larga trayectoria junto a Aimee Mann, Joe Henry y T Bone Burnett, aporta una noción del tiempo llena de matices, más cercana al detalle de estudio que al golpe enfático. Butterss, también integrante de SML y colaboradora de Meshell Ndegeocello, Jason Isbell, Flea y Nate Smith, toca el bajo como una estructura móvil, capaz de sostener y desviar la dirección del grupo; ella misma ha contado que aprendió a improvisar dentro de esta banda, dato que ayuda a entender hasta qué punto el IVtet ha creado un lenguaje propio. Johnson, también vinculado a SML y a la escena angelina de improvisación que creció alrededor de ETA, evita el exceso expresivo y abre espacio con intervenciones medidas, a menudo expandidas por la electrónica. Parker actúa como conductor del conjunto: no ocupa todo el espacio, pero sus entradas suelen modificar la orientación de la pieza.

El disco tiene una exigencia clara. Quien espere canciones cerradas, contrastes rápidos o desarrollos evidentes puede encontrar “Happy Today” demasiado uniforme. Sus dos piezas largas piden una atención sostenida y cierta disposición a escuchar cambios pequeños. Esa posible dificultad también forma parte de su valor. En una cultura musical dominada por cortes breves y consumo fragmentado, el ETA IVtet trabaja con duración, repetición y confianza colectiva. Cuando esa lógica se acepta, el disco gana profundidad con cada escucha.

El título añade una capa de sentido. Parker ha explicado que el álbum nació después de un período difícil para su familia, desplazada durante meses por los incendios de Eaton, en un contexto personal y político marcado por el cansancio. La alegría de “Happy Today” aparece vinculada a algo concreto: volver a tocar, recuperar una comunidad y reconocer en la grabación una energía compartida. Esa alegría no se expresa como euforia constante. Tiene que ver con sostener una idea, una audiencia y una escucha común durante cuarenta minutos.

La grabación de Bryce Gonzales, responsable también de los discos anteriores del cuarteto, resulta decisiva. Registrado y mezclado en directo con una Nagra y un equipo compacto construido para trabajar con esta banda, el álbum conserva cuerpo, distancia y aire alrededor de cada instrumento. El sonido del público queda integrado sin dominar la mezcla. La película de Charlie Weinmann, publicada junto al disco, completa esa lectura: permite ver cómo se construye la música, cómo los músicos se observan y cómo la audiencia participa de la tensión de la sala.

Tras los dos álbumes anteriores, este disco confirma al ETA IVtet como uno de los grupos de improvisación más sólidos de la música creativa actual. “Happy Today” muestra el punto en que una práctica de club alcanza una escala mayor sin perder su método. Su logro está en convertir la improvisación en una forma de atención compartida: una música social, precisa y abierta, capaz de conmover a quien esté dispuesto a permanecer dentro de ella. ∎

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