Álbum

Sleaford Mods

The Demise Of Planet XRough Trade-Popstock!, 2026

No es sencillo seguirle el hilo a Jason Williamson. En realidad es más bien imposible con un nivel medio de inglés. Las letras de Sleaford Mods salen de su boca a la velocidad de un arma de repetición con nombres, términos, expresiones y referencias a menudo difíciles de desentrañar por su ascendencia anglosajona. Lo que parece meridianamente clara es la propensión del dúo de Nottingham a la hora de remover la conciencia y fiscalizar la realidad acompañando su discurso con rasgos de eficacia probada como cierta elegancia austera, groove minimalista, arengas explosivas como de mercado intelectual de abastos y mucha diversión.

Si puede hablarse de novedad en el nuevo álbum de Sleaford Mods es su apuesta por tonos más accesibles, coloridos y en la acentuación del espíritu colaborativo del dúo. Puede suceder cuando se aproxima el final, no de ellos sino de la cultura occidental pos-COVID banal e insensibilizada que ponen en solfa. Si en “UK GRIM” (2023) diagnosticaban su adocenamiento, el veredicto actual es mucho peor. Parece que no hay salida a pesar del optimismo sonoro a lo Nightmares On Wax de “Double Diamond”, con su bonito arreglo de chelo, o el de “Don Draper” recitada por Jason Williamson con el vitriolo cockney de un John Cooper Clarke cuyo piano Wurlitzer la hace sonar a sitcom genuinamente inglesa. La iniciación adulta de “Gina Was” es otro caso cercano a la imaginería de Ian Dury con la presencia de un alter ego que reaparece a lo largo del disco: The Maggot Man.

Cinco de los trece cortes de “The Demise Of Planet X” han ido adelantándose en las plataformas: “Megaton”, también publicada como single físico con la inédita “Give ‘Em What They Want” en la cara B; “The Good Life”, que cuenta con un cameo de la actriz Gwendoline Christie –la extraña enfermera/pastora de la temporada 2 de “Separación”– y Big Special, coautores del tema, donde Williamson, aficionado a acuchillar a las bandas rivales, se muestra ahora arrepentido y dispuesto a corregirse; “Bad Santa”, una pista envolvente con arreglo de flauta sobre el ascenso del conservadurismo plausiblemente encarnado en un individuo que no es precisamente el protagonista de la navideña “De ilusión también se vive” (1947): “I’ve been trying to work on my hate, mate; “No Touch” con su bajo soul, vocoder y la voz de Sue Tomkins, ex Life Without Buildings; y la melódica “Elitest G.O.A.T.”, donde de nuevo suenan a The Fall en los segundos años ochenta gracias a los coros de Aldous Harding haciendo de Brix Smith con algo menos de punch punk.

Los vapores grime de “Kill List” cuentan con su paisano de Nottingham MC Snowy y la película homónima de Ben Wheatley de 2011 como inspiración, ambiente enrarecido que repite “Shoving The Images”. En el neoska de “Flood The Zone”, sobre la ultraderecha y la insularidad, intervienen Liam Bailey y Williamson en plan cantante casi convencional enlazando en su convincente verborrea a Tarka “La nutria” con Bon Jovi o el limpiador Domestos: Spinning ‘round, spinning ‘round, don’t know where to focus on”. Registrado entre Nottingham, los estudios Invada de Geoff Barrow en Bristol y en los londinenses Abbey Road, Andrew Fearn se esmera como nunca con los detalles en este disco cimbreante, bien perfumado y adictivo, inteligentemente secuenciado, sin más debilidades, ni eso, que la insistencia repetitiva de Sleaford Mods, el ingrediente que sintetiza su esencia y permanencia, y un sentido del humor disfrazado de cabreo permanente como antídoto infalible para superar los vaticinios antes de finalizar por todo lo alto con “The Unwarp”. ∎

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