El miércoles de ceniza, U2 publicaron por sorpresa este EP de 6 temas propulsados por el mismo sentimiento de urgencia con que Bruce Springsteen entregó “Streets Of Minneapolis”. De hecho, la canción que abre este “Days Of Ash EP”, “American Obituary”, habla exactamente del mismo tema: el asesinato de Renée Good a manos de agentes del ICE. Nos muestra a Bono y compañía bastante revitalizados en su rabia, con el vocalista alternando estrofas recitadas con un estribillo que llama a la acción, mientras que la guitarra de The Edge suena sucia e inflamada como las llamas de contenedores ardiendo. Lo mejor son los coros finales, un poco al estilo del soul comprometido de los años sesenta y setenta, y que invocan un eslogan revolucionario del activista egipcio Whael Ghonim: “El poder de la gente es mucho más fuerte que la gente en el poder”.
Sin embargo, cambian completamente de registro en “The Tears Of Things”, balada acústica y narrativa cantada por Bono con un sentimiento y una entrega que hacía tiempo que no se le recordaba. La letra es sorprendente: comienza hablando sobre los ojos del David de Miguel Ángel, menciona una visita que le hicieron Mussolini y Hitler (a quien enmascara en la canción como una sombra, para no nombrarlo) y termina por despotricar contra el fundamentalismo religioso y todas las atrocidades que ha provocado. En el lyric video que lo acompaña, por cierto, la banda aboga literalmente por la solución de los dos estados en el conflicto Israel-Palestina.
“Song Of The Future” juega con un contraste brutal. Sus formas son amables, pues se sustenta en un ritmo muy funk, aportado con profundidad y precisión por Adam Clayton y Larry Mullen, junto a riffs que aparecen y desaparecen. Es una canción de esperanza pero, al mismo tiempo, la historia en la que se basa me ha resultado, personalmente, la más atroz de todo el disco: la de Sarina Esmailzadeh, una chica de 16 años que fue asesinada a golpes por las fuerzas de seguridad iraníes simplemente por participar en una protesta. Las autoridades intentaron taparlo diciendo que Sarina se había suicidado.
“Wildpeace” es un interludio en forma de spoken word. Sobre un fondo de electrónica ambiental, muy en la onda de la fase más Brian Eno del grupo, Adeola, componente de Les Amazones d’Afrique, recita con un calado emocional impactante un texto del poeta israelí Yehuda Amichai. Hay, entiendo, una clara intencionalidad en la decisión de colocar este tema justo antes de “One Life At A Time”. Este es un homenaje al activista palestino Awdah Hathaleen, cámara y asesor en la película “No Other Land” (Basel Adra, Hamdan Ballal, Yuval Abraham, Rachel Szor, 2024), que fue asesinado en Cisjordania por un colono israelí. Y, diría, también una canción importante para U2 en el sentido que muestra su posicionamiento con respecto al conflicto después de que su silencio hubiese sido enormemente criticado con anterioridad (Roger Waters, de hecho, calificó a Bono de “enorme mierda” cuando dedicó la interpretación de “Pride” en un concierto en Las Vegas a las víctimas de los atentados de Hamás del 7 de octubre de 2023 sin hacer referencia a los muertos de la otra parte).
El tema final, “Yours Eternally”, es el que más me rechina en el disco. No lo es solo porque su colaboración con Ed Sheeran suena más a él mismo que a U2, ni siquiera por su tono elevador moñas, sino por algo que me resulta más desasosegante. La letra es un homenaje a Taras Topolia, cantante del grupo ucraniano Antytila, quien, al comenzar el conflicto bélico con Rusia, decidió hacer una pausa en la música para ir a combatir. La estética militarista que acompaña a la canción, tanto en el vídeo como en el libreto del disco, me desconcierta profundamente en aquella banda que, alrededor de 1983, se caracterizaba por mostrar una bandera blanca en los escenarios cuando interpretaba “Sunday Bloody Sunday”. Personalmente, me habría encantado que el punto de vista del héroe de la canción lo hubiesen cambiado, por ejemplo, por el de un desertor ruso.
Algunas reflexiones finales que me resultan de interés. Los dublineses no habían entregado una colección de canciones tan abiertamente políticas y aferradas a su momento desde “War” (1983), pero lo cierto es que, musicalmente, son muy inferiores a aquellas. Dentro del ánimo de crear conciencia de este disco, tiene más interés la historia de cada canción, narrada en formato más periodístico en la edición especial del longevo fanzine ‘Propaganda’ que acompaña al disco y también se puede ver en su web , que lo que aporta a nivel sonoro. Su inspiración sigue en declive, pero, al menos, la necesidad de expresarse con urgencia parece que los ha ayudado a soltar lastres, a quitarse un poco las polillas. No menos significativo para sus fans será advertir que este es su primer EP genuino, con canciones nuevas compuestas para la ocasión, desde el inaugural “Three” de 1979. ∎