Álbum

Vince Staples

Cry BabyLoma Vista-Concord-Music As Usual, 2026

Conocidas su historia y discografía, lo extraño sería que Vince Staples no diera algún volantazo estilístico con su nuevo disco. Saltó del gangsta rap minimalista de “Summertime ‘06” (2015) a los filos industriales del EP “Prima Donna” (2016), y de los experimentos bailables de “Big Fish Theory” (2017) a los sonidos rap clásicos de Los Ángeles de “FM!” (2018), para luego bajar revoluciones en “Vince Staples” (2021) y “Ramona Park Broke My Heart” (2022), exploraciones más íntimas de su pasado pandillero.

Así que no, no extraña que tras la depuración boom bap de “Dark Times” (2024), se descuelgue ahora con su versión de un disco rock, que le ha salido mejor que a Kid Cudi con “Speedin’ Bullet 2 Heaven” (2015) y casi tan bien como a Lil Yachty en “Let’s Start Here.” (2023). Colabora con hasta seis productores (entre ellos, hitmakers tan destacados como Mike Hector y Banshee The Great), pero le ha quedado una obra de sonido muy cohesivo, basado en baterías cabezotas, bajos cargados de fuzz y guitarras levemente distorsionadas. A nivel temático, se aleja un poco de la autobiografía para desgranar en términos más generales lo que significa ser negro en Estados Unidos; la violencia diaria, institucional y casual, que se ha de soportar.

El disco arranca directo y a la encía, con la bastante post-punk “Blackberry Marmalade”, un recordatorio del expolio de géneros negros que supuso el rock’n’roll y cómo, paradójicamente, desde el mundo blanco se intenta tan a menudo simplificar, cuando no despreciar, tanto la cultura como la identidad negras. En la posterior “Go! Go! Gorilla”, Staples suena, apropiadamente, a ciertos cruces de rock y hip hop de Gorillaz. Tras repasar el catálogo de ignominias sufrido históricamente por la población afroamericana, se acerca (en este tema sí) a su propia experiencia adolescente de sufrir un chokeslam por resistirse al arresto de un hombre adulto. También de presión policial nos habla en “White Flag”, que se asienta, intranquilamente, sobre lo que suena a deconstrucción de un beat de Phil Spector por Danger Mouse. Estribillo simple, cansado y memorable: “White flag, I don’t wanna fight no more”.

Más uptempo es “The Running Man”, con un bajo sintético y un aire distópico que la acercan a Run The Jewels o el Ye de “Yeezus” (2013). Por su mensaje anticapitalista, habría encajado en la película de Edgar Wright de igual nombre, como la más que cantada que rapeada “Cotton”. Y lo mismo puede decirse, pero por su asalto al poder hipnotizador de televisión y redes sociales, de “TV Guide”, especie de secuela hip hop de la “TV Party” de Black Flag.

“Cry Baby” es como cualquier otro disco de Vince Staples… en el sentido en que no suena como ninguno de los que vinieron antes. Bueno, se parece a la mayoría de ellos en su estricta duración (poco más de 35 minutos) y el poco énfasis en cameos estelares a nivel de voces. Solo cede un estribillo, el del lamento sobre el racismo sistémico “The Big Bad Wolf”, a Slick Rick y un puzle de partes del clásico “Children’s Story”. El resto del tiempo, quiere llevarnos de la mano todo el tiempo y colarnos en su imaginativa y dolorida psique, en la que pese a todo hay cierta presencia de la esperanza. ∎

Etiquetas
Compartir

Contenidos relacionados

Rockdelux
Ministerio de Cultura
Ministerio de Cultura

Esta revista ha recibido una ayuda a la edición, del Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura.