Sabor isleño. Foto: Alfredo Arias
Sabor isleño. Foto: Alfredo Arias

Entrevista

Bejo: turismo de interior

Tras más de una década en la escena, el rapero tinerfeño publicó a finales de 2025 “El interiorista”, álbum visual que marca un punto de inflexión en su carrera. Sin gafas de sol, sin máscaras, Bejo abrió las puertas a su universo más personal y reflexivo. Hablamos con él sobre madurez, autenticidad y la necesidad de desprenderse de las autolimitaciones. Esta semana, desde mañana –24 (martes), 25 (miércoles) y 26 (jueves) de febrero–, actúa en el teatro Leal de San Cristóbal de La Laguna, en Tenerife.

Borja Jiménez Mérida, Bejo, nació en Santa Cruz de Tenerife en 1994, y creció en el seno de una escena musical canaria que estaba a punto de convertirse en una de las fábricas de talento urbano más importantes de España. Criado entre los sonidos del hip hop español de la vieja escuela –Nach, Toteking, Mala Rodríguez– que le transmitía su hermano mayor y los ritmos caribeños que llegaban a las islas mucho antes que a la península, Bejo empezó a escribir sus primeras rimas con apenas 12 años.

En 2012 llegó la nominación al Goya por “Nuestra playa eres tú”, una canción compuesta junto a Don Patricio en memoria de un amigo fallecido por cáncer, que se convirtió en el tema principal de la película “Maktub” (Paco Arango, 2011). En 2014, junto a sus amigos Don Patricio y Uge, formó Locoplaya, un proyecto que encarnaría el espíritu desenfadado y tropical del buenrollismo isleño y que terminaría convirtiéndose en uno de los fenómenos del trap español.

Bejo había comenzado su andadura en solitario en 2013 con la maqueta “Creo”, catorce canciones grabadas en el armario de su casa que ya mostraban su peculiar manera de entender el rap: juegos de palabras retorcidos, un flow vacilón inconfundible, y una estética tan personal que terminaría bautizándose como “bejismo”. Le siguieron los EPs “FundaMental” (Autoeditado, 2014) y “Pírdula” (Autoeditado, 2016), hasta que en 2017 llegó “Hipi Hapa Vacilanduki”, su primer álbum de estudio, también autoeditado, el trabajo que lo consolidó como una de las voces más singulares de la música urbana española.

Barras de interior. Foto: Alfredo Arias
Barras de interior. Foto: Alfredo Arias

Con “Parafernalio” (Autoeditado, 2018), demostró que podía mezclar ritmos alegres con letras cada vez más íntimas. Después vendrían “Chachichacho” (Autoeditado, 2020) y “Tripi Hapa” (Autoeditado, 2021; junto a Cookin’ Soul), además de “El tobogán” (Autoeditado, 2023), su álbum colaborativo con el rapero madrileño Cráneo. A lo largo de estos años también ha firmado colaboraciones con Bizarrap, Cruz Cafuné, Rels B, SFDK y una larga lista de artistas que reconocían en él a un creador único. Porque Bejo no es solo rapero: también es pintor, diseñador de su propia línea de ropa y un artista visual que entiende cada proyecto como un universo completo. Todo, siempre, autogestionado desde casa, grabando los discos en su propio estudio, manteniendo una independencia creativa absoluta que se ha convertido en su seña de identidad.

Con 31 años, ha publicado “El interiorista” (Autoeditado, 2025), su trabajo más ambicioso y reflexivo hasta la fecha. Se trata de un álbum de ocho canciones que se presenta como un cortometraje de veinte minutos rodado en blanco y negro entre la isla de El Hierro y Madrid. Escrita por el propio artista, con producción musical de Nico Miseria y Juli Giuliani, la película explora la aceptación del yo, la contradicción humana y la búsqueda de sentido a través de un universo onírico que bebe del lenguaje de Luis Buñuel y Salvador Dalí. Cuenta con las colaboraciones de Kase.O, figura indispensable del rap español, y de Ignatius Farray, maestro de la comedia y artista multidisciplinar canario. El proyecto se presentó de manera exclusiva el pasado noviembre en la sala Equis de Madrid, donde también se exhibió un mural creado por el propio Bejo, también director ejecutivo del corto.

“El interiorista”, el cortometraje.
El cambio más evidente, el más simbólico, son las gafas. Durante años, Bejo ha aparecido en público con gafas de sol, un elemento que formaba parte de su imagen artística, una barrera entre el artista y el público. En “El interiorista”, las gafas desaparecen. En el teaser publicado en redes sociales, el artista mostró por primera vez sus ojos sin gafas, un gesto que refuerza la naturaleza íntima y vulnerable de esta nueva etapa. “Creo que es algo simbólico”, confirma. “Ya habla por sí solo y va en la onda de lo que es el álbum. He querido que sea un elemento más y algo un poco icónico de este proyecto”.

Tú llevas más de diez años en esto. Es una trayectoria considerable, pero también está esa inquietud de cómo evoluciona un artista asociado a un sonido ligado a la juventud. ¿Cómo te ves ahora con respecto a entonces?

Ha sido un camino largo en el que he aprendido muchas cosas. Me siento con más tablas, más acostumbrado también. Yo hago las cosas muy autogestionadas en casa, mis discos me los suelo grabar en casa, eso no ha cambiado. Y con esta etapa también he querido desprenderme de ciertas autolimitaciones o de un cierto camino que he ido cogiendo. Al final, de alguna manera, uno se va un poco condicionando a sí mismo a la hora de crear. He querido romper con diferentes cosas con este proyecto. Sin máscara, sin adorno. Hacer algo más. Esto es lo que hay.

¿Te asalta ese tipo de reflexión que hizo C. Tangana de tener 30 años y preguntarse a dónde vas rapeando, si los chavales te van a comprar que sigas haciendo rap?

Creo que es una reflexión con lógica. Al final también el rap es contar tu historia, tu vida, tus vivencias. Y como estás en un entorno más juvenil o más de fiestas o simplemente haciendo una música más acelerada, tiene que ir contigo y con tus momentos vitales. Y con este álbum también creo que yo con 20 años tenía una vida diferente que con 30 y esto va más acorde a lo que soy, a lo que vivo y a lo que me inquieta realmente. He intentado alinearme con lo que realmente estoy a gusto.

“Yo hago las cosas muy autogestionadas en casa, mis discos me los suelo grabar en casa, eso no ha cambiado. Y con esta etapa también he querido desprenderme de ciertas autolimitaciones o de un cierto camino que he ido cogiendo”

Tus letras son muy personales. No es fácil mostrar vulnerabilidades o volcar cómo te sientes un día cualquiera.

Desde pequeñito, desde que empecé a escuchar rap, me ha gustado escribir mis canciones. Desde los 10 u 11 años yo hacía mis cositas. Siento que siempre la música ha sido como una especie de diario, de cosas en las que tú vas volcando tus ideas. Y también como sin miedo. Creo que cuando empecé a hacer conciertos y darme a conocer, empecé a usar esas gafas de sol. Y de alguna manera, pues sí, son cosas personales mías, pero con cierta distancia al que me escucha. Hay realidad y hay ficción. Y hay un mundo un poco imaginario mío en todo lo que he hecho. En este momento siento que he dado un paso hacia atrás en esa forma también de hacer música antes de que la gente estuviera pendiente.

¿Qué cosas te interesan y te inspiran fuera de la música?

Pues todo. Al final, uno se va fijando en las cosas cuando te dedicas también a esto. Siempre estás analizando. Me gusta la pintura, los diseños, la ropa de la gente, las cosas que pasan. Es amplio. Y de amigos, de gente conocida, de mi familia, hay inspiración. Tu propia vida. Y cada uno le va dando forma ya con cosas más en la estética o en el estilo. Cómo darle un empaque a ese contenido.

Rimas y razones. Foto: Alfredo Arias
Rimas y razones. Foto: Alfredo Arias

Todos estos años de trabajo, de mantener una identidad, entiendo que es una lucha también importante. ¿Has tenido que salir de alguna crisis durante estos años?

Es una lucha constante. Porque al final uno es el que se pone sus propias metas, sus propias obligaciones. Yo hago la música a mi ritmo. Siempre quiero dar lo mejor de mí. Y también es verdad que es una cosa un poco incierta. Hay veces que sí soy capaz de escribir y hacer mi parte y estar a gusto y contento con ello. Y otras muchas que no. Me pongo a pintar o a editar los vídeos y sé que en diez horas voy a avanzar. La música no es así. Con este álbum he tenido pausas. Las primeras canciones las hice hace unos dos años. Y por el camino he ido buscando ese camino que quería plantear. Pero sin mucha prisa ni presión e intentando buscar esos momentos en los que realmente uno tiene algo que contar y está inspirado para ponerse ahí.

¿Dirías entonces que este ha sido un disco en el que vino primero la idea y luego fueron viniendo las canciones?

Sí, sí. En otras ocasiones de discos anteriores ha sido “este año he hecho estas diez canciones, las junto en plan mi idea como álbum”. Hasta ahora no ha sido ni definida o compacta. Con Cráneo fue “vamos a hacer un disco, tenemos estas canciones, vamos a hacer estas otras”. Pero un poco más como una especie de collage. Y con este álbum sí que tenía una primera idea trazada. Tenía esas dos primeras canciones y con ciertas canciones he dicho: “Quiero seguir esta línea”. Y a partir de ahí sí que ha sido un poco ir caminando en ese sentido. Creo que cuando uno también camina con un rumbo es capaz de profundizar más e intentar hacer algo más redondo.

“Yo hago la música a mi ritmo. Siempre quiero dar lo mejor de mí. Y también es verdad que es una cosa un poco incierta. Hay veces que sí soy capaz de escribir y hacer mi parte y estar a gusto y contento con ello. Y otras muchas que no”

¿Qué es lo que ha resultado más complicado de “El interiorista”?

Escribirlo. Soy muy irregular escribiendo y quería hacerlo con cariño, hacer una cosa que pasen los años y la mire y esté orgulloso de ello. He ido pasito a pasito con la música. Con el vídeo también ha sido un proceso largo. Empezamos a grabarlo en diciembre de 2024, fuimos a El Hierro una semana. Y desde entonces yo también he estado metido, la idea es un poco codirigir el álbum. Y me he encargado luego de la parte de la posproducción, del montaje y demás. Tampoco estoy acostumbrado a hacer una pieza tan larga y también tan mimada, tan cuidada. Ha sido un camino largo con diferentes frentes abiertos. He estado enfocado en ello este último año y pico solo con esto.

En la presentación del disco se habló mucho del mood, pero me parece que hay algo fundamental que es la idea de fantasía y cómo está todo muy pegado a la insularidad. ¿Cómo has volcado eso dentro de “El interiorista”?

Bueno, la fantasía es algo que creo que ha caracterizado siempre a mi trabajo, en esa dimensión más onírica de la posproducción, de los efectos. Y este álbum sí que siento que era algo un poco más personal, que no necesitaba de mucho adorno, sino más bien esa dimensión más onírica, integrarla de forma un poquito más sutil y acompañando a la narrativa de estas piezas. El hecho de que esté todo grabado en la isla del Hierro también es un poco atemporal. No salen coches, edificios, casas. Es una cosa atemporal. Y creo que el álbum al final también habla de sentimientos, de emociones, de miedos, de cosas que nos pasan a nosotros, a nuestros abuelos y a nuestros nietos. Son cosas que están ahí ancladas en cualquier etapa del tiempo. Uniendo todo eso, creo que el sentido de esa parte audiovisual requería de todos esos elementos y el resultado es este. El cortometraje reúne las ocho canciones del disco en una narración que explora la aceptación del yo y la búsqueda de sentido mientras cabalga entre lo onírico y lo real. Teníamos una idea vinculada a cada canción, un esqueleto más o menos lógico y narrativo. Tampoco es una cosa muy explícita del tipo planteamiento, nudo y desenlace, es más como un paseo. Hubo margen también un poco a cosas improvisadas. De encontrar los sitios, cosas que contar o algunas piezas que faltaban y se solucionaron durante esos días.

¿Cómo te has visto en el acting? Porque al final esto va más allá de simplemente vestir con imágenes las canciones. Hay un concepto y una parte muy importante que eres tú, y si no hubiese funcionado, el resultado no habría sido bueno.

Sí, con este álbum me quito las gafas por primera vez. Respecto al acting, quería usar todas las herramientas posibles para reforzar las ideas que se quieren transmitir. Y la mirada al final es algo que creo que es lo que puede transmitir más de una persona. No quería limitarme a la hora de contar esto con las gafas, como había hecho hasta ahora. Voy sin mucho adorno, como una persona normal, con barba incluso, un poco náufrago, perdido en esa isla.

Palabras e imagen. Foto: Alfredo Arias
Palabras e imagen. Foto: Alfredo Arias

Dentro de la escena últimamente los sonidos tienden a ser más duros, más rápidos, más agresivos. Y tú aquí te has metido en un rollo más introspectivo. Me interesa ese giro que a lo mejor ya apuntabas en “El tobogán”, pero ahí todavía había colaboraciones y el sonido seguía teniendo un punto más exuberante. Aquí hay una inmersión total.

Sí, lo que he pretendido es quitar lo más superfluo e intentar transmitir una idea más elegante también y lejos de tópicos del género. Intentar buscar una onda de música. Nico Miseria está detrás de todo este proyecto en el sonido, es un artista con el que he trabajado muchas veces. Y me gusta esa dimensión que tiene. Es rap, pero también lo veo como una cosa alejada del estándar de lo que uno entiende a lo mejor como rap desde fuera.

También llama la atención cómo has manejado el tema de colaboraciones. Destaca Kase.O.

Yo le veía sentido en lo personal porque es un artista del que me he empapado desde que empecé a escuchar rap y siempre he encontrado una profundidad en sus canciones. Ese espíritu que me acompañaba en mi juventud y en mi adolescencia está también en este disco, un poco una vuelta a los orígenes. Ha sido un lujo tener su participación en este álbum. Y con Ignatius, pues más de lo mismo. No sabía qué iba a pasar de ahí. Primero tenía el tema con Kase.O y luego pensé que un espacio para otro sería una pieza clave. A Ignatius le dije: “Escribe algo”. Y al final se escribió esa poesía y también incluimos su participación en el vídeo, que creo que le da todo el empaque.

¿Qué relación tienes con tu propia música? ¿Tu manera de funcionar es muy obsesiva?

Hay veces que es un poco obsesiva, sí. Más como una sensación de querer aprovechar el tiempo. Hay momentos de lucidez o de sacar cosas que te gustan y luego muchas veces es intentar darle los empujones a esas luces que has visto para que eso realmente salga como quieres. Como lo hago todo en casa con el portátil, lo tengo muy a mano. Siempre está ahí como en segundo plano. Intentando hacer el proyecto le he echado más tiempo, más ganas y más energía. Y hay momentos en los que creo que alejarse un poco y empaparse de cosas al final es como tener una batería para poder descargarla en la música. Si estás también todo el día intentando ordeñar esa vaca, deja de dar leche.

“Hay momentos de lucidez o de sacar cosas que te gustan y luego muchas veces es intentar darle los empujones a esas luces que has visto para que eso realmente salga como quieres”

Quizá hemos alcanzado el ciclo de madurez de todo lo que ha sido la explosión de la música urbana en España durante los últimos años. ¿Cómo ves esa evolución? ¿A dónde crees que se dirige esto ahora?

Yo creo que hay muchísimos artistas muy buenos, una cosa va creciendo y luego viene un subgénero, y al final hay público para todo. Creo que tenemos más que nunca una oferta amplia de sonido, de intenciones. Yo voy haciendo mis cosas. Consumo música e intento estar un poco al día, pero también es verdad que de joven cogía un disco de alguien y lo exprimía y ahora hay veces que me saturo de la música. Antes iba siempre con los auriculares intentando escucharlo todo en cualquier momento y ahora hay veces que lo que me apetece es escuchar los pajaritos y descansar un poco.

¿Dónde te ves dentro de este ecosistema?

Pues yo me lo pregunto también. Y sé que la música es difícil, pasan los años y no quiero estar forzando una conexión con otras generaciones. Mi intención es seguir un poco como hasta ahora, creando cosas a mi gusto, independiente, y que pase lo que tenga que pasar. Y sí que creo que tengo la posibilidad en cuestiones audiovisuales o de pintura. Me gustaría dedicar mi vida a cosas creativas, a cosas que de alguna manera vengan de ese mundo de las ideas y poder plasmarlas en algo. Me gustaría que fuera con proyectos míos personales, pero también disfruto haciendo colaboraciones o encargos. Me veo como un poco multitask. Y al final las herramientas van cambiando. Ahora es la IA, antes era no sé qué, pero lo que es la esencia de las cosas creo que es bastante inalterable en el tiempo. Vamos a ver qué pasa, tampoco hago planes de aquí a diez años, no lo tengo definido pero me gustaría que sea en este ámbito.

¿Hay algo en particular de lo que estés especialmente orgulloso o algún detalle de esos que a lo mejor la persona que esté escuchando el disco en su casa puede que se le pase por alto?

Hay muchos detalles, en el vídeo sobre todo. Por ejemplo, hay un detalle que se repite en los vídeos que también plasmo mucho en mis cuadros, esos paisajes volcánicos de rocas que son muy geométricos. También estoy preparando un mural, una pintura relacionada con este proyecto: el carnero, una sirena, el faro, elementos de El Hierro. Darle, de alguna manera y de los diferentes campos que manejo y me gustan, una perspectiva diferente a lo mismo. Hay un poco de 360º. ∎

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